Terrae Gran Canaria impulsa alianzas entre cocineros rurales y productores de países vecinos

El IV Encuentro Internacional de Cocinas Rurales refuerza la unión del sector y reclama mayor visibilidad

Miércoles 18 de Marzo de 2026

El IV Encuentro Internacional de Cocinas Rurales Terrae Gran Canaria ha concluido con un llamamiento claro a la colaboración entre cocineros rurales, productores y colegas de países vecinos como Italia, Portugal y Andorra. El evento, que se ha consolidado en sus cuatro ediciones como un punto de encuentro para la gastronomía rural, ha servido para reforzar la idea de que la unión es clave para dar visibilidad y voz a quienes trabajan en el entorno rural.

Durante la clausura, Luis Alberto Lera, del restaurante Lera en Zamora, recordó que aún no se han alcanzado los objetivos marcados en la Declaración de Agüimes de 2025, pero insistió en la importancia de mantener vivo el movimiento y tejer una red sólida entre quienes defienden el campo. Nacho Solana, del restaurante Solana en Cantabria, subrayó la necesidad de incorporar a más cocineros, productores y asociaciones del sector agroalimentario para fortalecer la iniciativa. Según Solana, la fuerza del colectivo reside en sumar más voces y esfuerzos.

Edorta Lamo, de Arrea en Kanpezu, defendió la importancia de trasladar la realidad del campo a la ciudad y propuso la creación de centros de distribución de carne de caza en las comunidades autónomas. Lamo denunció que gran parte de esta carne se desperdicia por falta de canales legales y garantías sanitarias, lo que considera inaceptable.

En esta edición de Terrae han participado cocineros rurales de Andorra, Italia y Portugal. Entre las propuestas surgidas en la asamblea destaca la invitación a cocineros de estos países para combinar esfuerzos y afrontar problemas comunes. Juan Carlos García, de Vandelvira en Baeza, insistió en la necesidad de dar visibilidad a artesanos, panaderos, pasteleros y otros oficios rurales que están en riesgo de desaparecer por falta de relevo generacional.

Representantes internacionales como Carles Flinch (Andorra), Víctor Adão (Portugal) y Giuseppe Ianotti (Italia) coincidieron en que los problemas del sector rural son similares en sus países. Adão señaló la importancia de tender puentes y contar con representantes propios, ya que las asociaciones de hostelería tradicionales no recogen sus intereses. Ianotti destacó que el valor de la gente del campo es fundamental tanto para la cultura como para la economía, y lamentó que las urgencias de la actualidad releguen los problemas rurales a un segundo plano.

Uno de los obstáculos señalados por los participantes es la burocracia que dificulta el uso de productos de producción propia en los restaurantes rurales. Borja Marrero, de Muxgo en Las Palmas de Gran Canaria, reclamó la simplificación de los trámites para quienes crían animales, cultivan o elaboran quesos, y propuso la unificación de epígrafes para facilitar el alta como productor.

Joan Capilla, de L’Algadir del delta en Tarragona, defendió la creación de un Ministerio de Gastronomía que atienda las necesidades específicas de los restaurantes rurales, diferentes a las de las grandes cadenas. Pedro Martino, de Caces en Asturias, y Kiko Moya, de L’Escaleta en Alicante, insistieron en la importancia de apoyar y visibilizar a los productores, y reclamaron contrapartidas y reconocimiento para los cocineros rurales que participan en actos promocionales.

Salva Fernández, de Casa Borrego en Murcia, animó a implicar también a los habitantes urbanos en la defensa de los intereses rurales y a utilizar la creatividad para atraer la atención sobre los negocios del sector. Luis Salcedo, de Remigio en Tudela, Navarra, subrayó la importancia de educar a los niños en las escuelas sobre alimentación para que se valore el trabajo de los cocineros rurales.

Beatriz Pascual, de Euskadi, fue prácticamente la única representante femenina presente este año y reclamó una mayor presencia de mujeres en futuras ediciones, recordando el papel fundamental que desempeñan en el entorno rural.

El congreso Terrae Gran Canaria ha servido para dar forma y visibilidad a un movimiento que, según los participantes, representa una de las corrientes emergentes más relevantes de la gastronomía española. La isla de Gran Canaria, comprometida con la economía circular, la producción agroalimentaria limpia y el ecoturismo, ha acogido durante tres días muestras gastronómicas, ponencias y visitas a proyectos innovadores, como una plantación de fresas ecológica con cultivo hidropónico y uno de los viñedos más altos de España, situado a 1.400 metros de altitud. Este año, el congreso se ha celebrado en la comarca noroeste de la isla, una zona montañosa y verde que ha servido de escenario para el impulso de la gastronomía rural.