Lunes 02 de Febrero de 2026
El sector vitivinícola de Australia atraviesa una situación complicada, según ha informado la asociación Australian Grape & Wine (AGW). La organización ha presentado su propuesta previa al presupuesto para el periodo 2026-27, en la que solicita al Gobierno medidas urgentes para proteger a las comunidades regionales ante el empeoramiento de los problemas económicos y de salud mental. El documento, titulado “Asegurando el Futuro de las Regiones Vinícolas de Australia: Plan de Intervención de Crisis y Ajuste Estructural”, propone un paquete de ayudas por valor de 139,25 millones de dólares australianos durante tres años.
La propuesta busca abordar el exceso estructural de producción, recuperar la demanda y apoyar a los productores y bodegueros que sufren dificultades económicas prolongadas. Lee McLean, director ejecutivo de AGW, ha explicado que el sector ya no se enfrenta solo a una caída cíclica del mercado, sino a una crisis estructural que requiere colaboración con el Gobierno. Según McLean, la situación actual está impulsada por la caída de la demanda internacional y las consecuencias duraderas de las restricciones comerciales con China. Si no se actúa, advierte que la adaptación será desordenada, larga y perjudicial para las comunidades rurales.
El informe señala que los inventarios nacionales alcanzan los 2.060 millones de litros, con 262 millones de litros más almacenados de lo que resulta sostenible para el mercado. Detrás de estas cifras hay viticultores, bodegueros y familias sometidos a niveles de presión económica y emocional sin precedentes en décadas. AGW advierte que si el Gobierno no interviene pronto, los problemas se traducirán en cierres empresariales, abandono de viñedos, crisis de salud mental y un declive prolongado en las regiones productoras.
La propuesta incluye medidas específicas y temporales para facilitar una transición ordenada, acelerar la recuperación y reactivar la demanda en las zonas afectadas. Entre las iniciativas planteadas figuran ayudas para la transición empresarial, programas de préstamos con condiciones favorables, apoyo para retomar exportaciones, incentivos al turismo interno relacionado con el vino y ampliación de los servicios de salud mental para reforzar la resiliencia comunitaria y el bienestar laboral.
McLean subraya que se trata de gestionar una transición necesaria desde un enfoque responsable tanto en lo económico como en lo social. Considera que actuar ahora supone un gasto moderado frente a los costes mucho mayores que implicaría no intervenir, especialmente para quienes viven en regiones rurales con menos capacidad para soportar estos impactos.
AGW afirma que sus propuestas están alineadas con las prioridades del Gobierno australiano en materia de desarrollo regional, salud mental, diversificación comercial, productividad y la estrategia “Future Made in Australia”. Además, recuerda que existen antecedentes similares donde el Ejecutivo ha intervenido tras grandes alteraciones externas al sector.