Martes 04 de Marzo de 2025
El sector vitivinícola en Cataluña afronta un problema cada vez más acentuado debido a la sequía y el cambio climático. En respuesta a esta situación, el proyecto MANSO (Manejo del Suelo y de la vid para la lucha contra la sequía) busca desarrollar estrategias para una gestión sostenible del viñedo que permita optimizar el uso del agua y mejorar la resiliencia de la vid. La iniciativa es coordinada por el clúster vitivinícola catalán INNOVI y cuenta con la participación de cinco bodegas del Penedès: Bodegas Sumarroca, Bodega Kripta, Juvé & Camps, Masia Vallformosa y Llopart.
Las bodegas han puesto a disposición del proyecto distintas parcelas de viñedo con características variadas, con el objetivo de estudiar y comparar diversas estrategias de gestión del suelo y del agua. La selección de terrenos con diferencias en su composición y exposición permitirá obtener resultados que puedan aplicarse a otras zonas del territorio, favoreciendo así la transferencia de conocimiento y la adopción de buenas prácticas en el conjunto del sector.
Además del sector privado, MANSO cuenta con la colaboración de tres centros de investigación de referencia en Cataluña: el IRTA (Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria), el INCAVI (Instituto Catalán de la Viña y el Vino) y la Facultad de Enología de la Universidad Rovira i Virgili. Estas instituciones aportarán su experiencia en el análisis de las estrategias aplicadas y garantizarán la viabilidad de las soluciones propuestas. También participa en el proyecto la Asociación de los Elaboradores de Cava (AECAVA), que agrupa a productores comprometidos con la innovación y la sostenibilidad en la viticultura.
El proyecto MANSO, que se desarrollará entre febrero de 2024 y mayo de 2026, recibe financiación de la Unión Europea a través de la intervención 7161 del Plan estratégico de la PAC (PEPAC) 2023-2027. Su implementación permitirá poner a prueba nuevas técnicas de manejo del viñedo y compartir los resultados con el sector para mejorar la eficiencia en el uso del agua. A través de la cooperación entre bodegas, investigadores y organismos públicos, se busca avanzar hacia una viticultura más sostenible y preparada para las condiciones climáticas futuras.