Día Nacional del Chardonnay: 5 vinos para celebrarlo

El próximo 23 de mayo se celebra el día de la reina de las uvas blancas, el Chardonnay, con una adaptabilidad mundial y una versatilidad única para elaborar desde vinos frescos y fáciles de tomar, espumosos o exponentes para perdurar a través de los años.

Mariana Gil Juncal

Lunes 20 de Mayo de 2024

Más allá que su presencia es inmensa en Chablis, Borgoña, y en Champagne, Francia, se dice que es la reina de las blancas porque es una de las variedades blancas más implantadas en todo el mundo.

En Argentina se la encuentra presente en casi todas las regiones vitivinícolas del país, y según los últimos datos del Instituto Nacional Vitivinícola (INV), actualmente hay unas 6.000 hectáreas, lo que equivale al 16% de las uvas blancas y a un 3% del total.

UN ESPUMOSO

¡Qué mejor que celebrar el día del Chardonnay que con una copa llena de burbujas de esta uva! Lorena Mulet, enóloga de Bodega Cruzat, diseñó el Single Vineyard Finca La Dama con uvas provenientes del lecho de un antiguo brazo del río Tunuyán, en Vista Flores, Valle de Uco, Mendoza.

Como todo espumoso se puede servir en momentos de aperitivo o brindis, pero este tiene la estructura y complejidad para acompañar todo tipo de comidas. ¿Por qué tanta versatilidad? Gracias a que Cruzat elabora todos sus vinos con el método champenoise que aportan un mix de complejidad y elegancia además de una sensación cremosa.

"Cuando se elaboran espumosos con el método champenoise o tradicional, con un Chardonnay cuidado desde el viñedo para ese fin, la vara de la calidad está realmente muy alta" destaca la enóloga quien cuenta que ahora está disponible el formato magnum (1,5 litros) de Finca La Dama, ideal para compartir.

¿Qué vamos a encontrar en la copa si celebramos el día del Chardonnay con Finca La Dama? Un vino con una suave tonalidad amarilla pálida con reflejos verdosos y una efervescencia vivaz y persistente. Si elegimos copas de cáliz más ancho que las tradicionales copas tipo flauta los aromas se potenciarán y podrán disfrutar recuerdos a frutos cítricos, vainilla y brioche sobre una base de mineralidad fina y elegante, aportada por el clon y el terroir del viñedo.

UNO DE GUALTALLARY

"El Chardonnay es una uva muy singular con la que elaboramos nuestro único blanco, que en Gualtallary, un terroir de altura, se da muy bien. De hecho algunos de los blancos que están teniendo mucho éxito internacional vienen de la misma región que nuestro Chardonnay" comienza Bernardo Bossi Bonilla, enólogo de Vinos de Potrero quien destaca que allí "lo más importante es el efecto de la amplitud térmica ya que las noches frescas hacen que la planta no consuma la acidez, haya mayor concentración en el hollejo -que en el caso de los blancos- suma mayores descriptores aromáticos y mayor expresión varietal".

El viñedo de donde provienen las uvas de Vinos de Portero está ubicado sobre el margen este de la ruta 89, plantado sobre un suelo franco arenoso, con buen drenaje y con presencia de piedras en profundidad. Tiene una fuerte pendiente hacia el este y una exposición norte lo que asegura una buena insolación y sanidad.

"Para nosotros el Chardonnay es una variedad muy plástica. Por eso hoy nuestro Chardonnay es para consumo diario pero estamos trabajando en un Chardonnay de alta gama, un Chardonnay de guarda" cuentaBossi Bonillamientras detalla que actualmente juegan con el momento de cosecha, "ya que a nosotros nos gusta que el Chardonnay sea más bien austero aromáticamente así que tendemos a cosecharlo temprano para evitar aromas relacionados a lo tropical y nos gusta que tenga aromas de la paleta cítrica y mineral".

¿Con qué acompañar este vino? "Nosotros elaboramos vinos gastronómicos, por eso los vinos son austeros tomando la parte positiva del término negativo de austeridad, que convierte a un vino en gastronómico. Así, al contrario del Torrontés que es muy intenso aromáticamente e invasivo y se vuelve un producto difícil de maridar. Nuestro Chardonnay que fue creado como un vino fluido, austero y fácil de tomar ideal para disfrutar con ensaladas con algo de proteína y, por supuesto, con clásicos como pescados o mariscos".

UNO DEL VALLE DEL PEDERNAL

"Nuestra finca está implantada con Malbec y  Pinot Noir en iguales proporciones y el Chardonnay en una proporción que representa el 30% de lo implantado con Pinot. Esto es porque en el proyecto original de Bodega Familia Azcona el Chardonnay iba a formar parte de un espumante junto con el Pinot (70 % Pinot + 30% de Chardonnay) pero finalmente el amor que nos agarró por el Pinot como vino tranquilo terminó con la idea de hacer espumante por lo tanto el Chardonnay quedó guachito y tuvimos que pensar cómo lo íbamos a elaborar" confiesa Martín Azcona, fundador de Bodega Familia Azcona en el Valle del Pedernal, San Juncal.

Y con un Chardonnay nacido en un lugar único, decidieron destinarlo a la elaboración de tres vinos totalmente distintos: un Chardonnay fresco, un Chardonnay fermentado y criado en barrica (el Río del Agua Chardonnay) y el Marziano Nero, el único Chardonnay Negro del planeta.

"Como en nuestra finca del Pedernal el suelo es calcáreo oceánico nuestro Chardonnay es muy mineral, tenso, ácido y con descriptores más cercanos a las frutas de carozo (durazno o damasco) que a la banana y la piña" cuenta Azcona que agrega que "si además de las características del suelo sumamos la presencia de un clima continental frío, que aportan al Chardonnay  mucha glicerina, acidez y un gran potencial de guarda".

¿Cómo se adapta el Chardonnay en el Pedernal? Para Azcona esta variedad en un terroir como Pedernal es como un auto de fórmula uno. "Está totalmente potenciada y permite elegir muchos caminos enológicos, un ejemplo claro es que puede soportar los dos años de barrica que precisa para ser Marziano Nero y conservar la fruta intacta junto a la complejidad de un vino gran reserva" remarca orgulloso el hacedor de este Chardonnay totalmente distinto, con una complejidad sublime gracias a la crianza en lías.

En cambio, el Río del Agua es un Chardonnay más mineral, tenso y untuoso lo que lo hace ideal para acompañar quesos intensos como el  brie maduro, el camembert, roquefort o el emmental.

UNO DEL VALLE DE UCO

Para Juan Bruzzone, enólogo de Viñalba, elaborar Chardonnay es inevitable porque es un clásico que empezaron a hacer desde el principio y que les ha dado grandes satisfacciones.

"En el Valle de Uco, la uva se expresa muy bien gracias a la gran altitud a la que se encuentra plantado (por encima de los 1400 metros sobre el nivel del mar). Eso hace que las uvas conserven su acidez durante la maduración lo que se traduce en vinos frescos, con carácter y expresivos" el enólogo que admira la versatilidad de la uva ya que les permite elaborar distintos estilos de vinos (jóvenes y de guarda) sin perder la esencia varietal.

Como la filosofía de la bodega está basada en la intervención mínima para que el vino refleje la expresión de la fruta y del viñedo, el Chardonnay Reserva vivió una crianza en roble siguiendo esa filosofía para que el resultado sea un vino afrutado, con una gran riqueza aromática, cremosidad en boca y un final largo y refrescante con un rol muy secundario del roble.

¿Con qué acompañar este Chardonnay? Ideal con pescados y mariscos pero también acompaña muy bien las típicas empanadas argentinas.

UNO DE SAN RAFAEL

María Carmen es un vino creado en tributo a la compañera de vida de Enzo Bianchi. Es un vino que luce la elegancia del Chardonnay en su máxima expresión elaborado con uvas provenientes del viñedo Las Paredes, situado en San Rafael, Mendoza; plantado en pobres suelos aluvionales pero más allá de esas características generales el bloque #88 dicen en la bodega que tiene características únicas: un suelo de profundidad media a baja de (30/40 cm) con gran proporción de caliche. Así el terruño ofrece al vino una complejidad única que en nariz aporta notas cítricas, tropicales y minerales. Y para sumar textura y más complejidad, el vino vivió una crianza de 12 meses en barricas de roble francés (30% de primer uso y 70% de segundo uso) para lograr un fiel exponente del terroir de San Rafael.

¿Qué vamos a encontrar en la copa? Un seductor color verdoso con reflejos olivas. Y en nariz estallan los aromas que recuerdan en primer lugar a cítricos y minerales, con capas que nos invitan a viajar hacia las frutas blancas como la pera, la manzana verde o el durazno blanco. Es un Chardonnay con mucha frescura, en donde las notas de la vainilla y miel aportadas en la crianza en roble francés suman más capas de complejidad aromática. Llega al paladar de forma muy refrescante y en el centro se luce con una muy buena acidez y con marcada estructura ideal para acompañar desde quesos de pasta blanca o semidura, mariscos o por qué no unas mollejas.

Mariana Gil Juncal
Licenciada en comunicación social, periodista y sumiller.