Martes 14 de Julio de 2026
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Bodegas Emilio Moro presentará este miércoles 15 de julio en Madrid una colaboración con la diseñadora de tocados Alexia Álvarez de Toledo en la que tres vinos de la casa se interpretan a través de piezas artesanales creadas para cada referencia. La iniciativa une vino y diseño de autor con una propuesta sensorial que, según la bodega, busca abrir nuevas formas de sentir y disfrutar cada copa.
La firma vallisoletana explica que esta acción parte de una idea común entre ambas disciplinas: el valor de la artesanía, la atención al detalle y la capacidad de transmitir una historia a través de una creación. En esta ocasión, los vinos elegidos son La Felisa, La Revelía y Malleolus de Valderramiro, tres etiquetas que encuentran su traducción visual en tocados únicos concebidos por Álvarez de Toledo.
Bodegas Emilio Moro, con más de 100 años de historia en Ribera del Duero y El Bierzo, sostiene que la propuesta continúa una línea de trabajo centrada en ampliar la experiencia vinculada al vino más allá de la degustación. La bodega ya había desarrollado anteriormente otra acción de este tipo junto a Elena Suárez & Co, en la que relacionó flores y vino a partir de aromas, colores y texturas.
En el caso de La Felisa, la bodega vincula el vino con la figura de la matriarca de la familia Emilio Moro. Se trata, según la empresa, de su primer vino ecológico, dedicado a una mujer que marcó la historia de la casa. La pieza creada para esta referencia quiere trasladar una imagen de fuerza, elegancia y permanencia. La firma añade que las notas de fruta negra y frutos del bosque maduros del vino encuentran reflejo en un tocado con carácter propio, pensado como homenaje a mujeres que dejan legado desde la discreción.
La Revelía se asocia, por su parte, a una idea de libertad, versatilidad y elegancia natural. Bodegas Emilio Moro describe este vino elaborado con godello como fresco, estructurado y lleno de matices. A partir de esa personalidad, el diseño desarrollado por Alexia Álvarez de Toledo plantea una pieza sofisticada, pero sin rigidez, capaz de adaptarse a distintos momentos sin perder identidad.
La tercera interpretación corresponde a Malleolus de Valderramiro. La bodega señala que procede de un viñedo centenario y lo sitúa entre los grandes exponentes de su catálogo. Para esta referencia, el tocado apuesta por líneas limpias y por una estética sin excesos, con el objetivo de poner el foco en la identidad del vino, su equilibrio y su profundidad.
Desde Emilio Moro subrayan que el paralelismo entre vino y tocado no se limita al resultado final, sino también al proceso de elaboración. La casa considera que ambas actividades comparten una base artesanal en la que la experiencia, la sensibilidad y el tiempo son elementos centrales. Esa afinidad es la que sostiene el diálogo planteado entre las tres referencias y las tres piezas de autor.
La trayectoria de la bodega se remonta a 1891, año de nacimiento de Emilio Moro, primera generación de la familia, en Pesquera de Duero, en Valladolid. La empresa está dirigida en la actualidad por miembros de la tercera y la cuarta generación. Bodegas Emilio Moro cuenta con unas 375 hectáreas de viñedo propio y desarrolla su actividad principal en Ribera del Duero, además de su proyecto en El Bierzo.
En su porfolio figuran referencias como Finca Resalso, Emilio Moro, Emilio Moro Vendimia Seleccionada, La Felisa y la gama Malleolus, integrada por Malleolus, Malleolus de Sanchomartín y Malleolus de Valderramiro. También elabora Clon de la Familia. En El Bierzo, donde inició su proyecto en 2016 y posee 60 hectáreas en propiedad, produce blancos 100% godello como Polvorete, El Zarzal y La Revelía.
La bodega incorporó además nuevas referencias en los últimos años. En agosto de 2023 lanzó su primer rosado, ElAlba de Emilio Moro. En octubre de 2024 presentó Bestizo, su primer mencía. Un mes después nació Latertius, un coupage de tres añadas vinculado al Club de Socios El Lagar de Emilio Moro, ya que su compra da acceso a ese club.
Con esta nueva colaboración con Alexia Álvarez de Toledo, Bodegas Emilio Moro refuerza una línea de propuestas en las que el vino se relaciona con otras disciplinas artesanales y creativas. La empresa sitúa esta iniciativa dentro de su apuesta por conectar tradición, emoción y diseño a partir de algunas de sus referencias más representativas.
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