Miércoles 24 de Junio de 2026
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Durante décadas, el enoturismo en el Valle Central de Chile estuvo principalmente asociado a visitas a viñedos, recorridos por bodegas y degustaciones en los valles vitivinícolas más reconocidos del país. Sin embargo, una nueva tendencia está atrayendo tanto a turistas nacionales como internacionales: la fusión entre arqueología, caminatas por antiguos caminos incas y experiencias de arqueoastronomía. Aunque algunas de estas actividades existen desde hace más de veinte años en determinadas regiones, el año 2026 ha marcado un importante resurgimiento del interés por esta singular forma de turismo cultural.
Un factor relevante detrás del crecimiento de estas experiencias ha sido la llegada sostenida de pasajeros internacionales a bordo de cruceros que visitan la Región de Coquimbo. Durante más de 25 años, la región ha recibido en promedio más de 20 cruceros por temporada entre noviembre y mayo, alcanzando en algunos años más de 22.000 pasajeros que desembarcan en el Puerto de Coquimbo gracias a la gestión del operador turístico Ingservtur.
Según el Ingeniero Agrónomo y especialista en enoturismo Maximiliano Morales, quien trabaja en la industria turística desde 1999, este flujo de visitantes internacionales ha contribuido a la evolución paralela de experiencias enoturísticas especializadas que van mucho más allá del tradicional recorrido por viñedos.
A medida que aumenta la demanda por experiencias culturales auténticas, los viajeros han mostrado un creciente interés por conocer algunos de los viñedos más altos de Chile ubicados en el Valle de Elqui, así como los reconocidos terroirs calcáreos del Valle del Limarí. Estas zonas vitivinícolas han despertado el interés de inversionistas internacionales debido a la producción de vinos de excepcional calidad, generando un creciente debate entre críticos y especialistas por los altos precios que están alcanzando los vinos provenientes de estos terroirs únicos.
El Tour Arqueo-Gastronómico del Vino de AndesWines.com busca precisamente conectar a los visitantes con los territorios donde florecieron antiguas civilizaciones andinas y donde siglos más tarde se desarrolló una de las industrias vitivinícolas más importantes de América Latina.
La relación histórica entre el pisco y el vino ha cobrado renovada relevancia gracias a investigaciones recientes que exploran los orígenes de la vitivinicultura chilena en las regiones del Norte Chico. Entre los aportes más destacados se encuentra el trabajo del investigador e historiador Patricio Orellana, cuyo libro Historia del Vino Antes del Auge del Pisco revela antecedentes poco conocidos sobre la temprana presencia de la vid en el norte de Chile y el papel que desempeñaron las comunidades indígenas en la transformación agrícola de estos territorios.
La historia comienza con la llegada de los españoles al norte de Chile durante el siglo XVI. Desde Copiapó hasta los valles cercanos a La Serena, se establecieron algunos de los primeros viñedos del país, sentando las bases de una actividad agrícola que posteriormente daría origen a la producción de aguardientes de uva y, más tarde, al desarrollo de la industria pisquera.
Sin embargo, la viticultura no surgió en un territorio vacío. Los colonizadores encontraron sociedades agrícolas altamente sofisticadas que ya se habían adaptado a las condiciones semiáridas del norte chileno.
El pueblo Diaguita desarrolló avanzados sistemas de riego mediante canales y acequias capaces de aprovechar eficientemente las aguas provenientes del deshielo cordillerano. Estas técnicas permitieron cultivar maíz, porotos, quinoa y otros productos agrícolas a pesar de la escasez de precipitaciones. La investigación de Orellana también destaca el rol de las mujeres diaguitas, quienes elaboraban bebidas fermentadas a partir de frutos y semillas locales, manteniendo una tradición de fermentación anterior a la llegada del vino europeo.
Aunque los Diaguitas no producían vino de uva, su profundo conocimiento del territorio resultó fundamental para el posterior éxito de la vitivinicultura. Fueron ellos quienes identificaron muchas de las zonas agrícolas más fértiles de los valles de Elqui, Limarí y Choapa, áreas que actualmente albergan algunos de los viñedos más reconocidos de Chile. Su experiencia en el manejo del agua continúa siendo especialmente relevante frente a los desafíos que el cambio climático impone a la industria del vino.
La importancia económica del vino en la región quedó en evidencia durante uno de los episodios más dramáticos de la historia colonial chilena. En diciembre de 1680, el corsario inglés Bartholomew Sharp desembarcó en la Bahía de Coquimbo y tomó la ciudad de La Serena.
Durante varios días, sus hombres saquearon viviendas, iglesias y edificios públicos, apoderándose de alimentos, cobre, aceite de oliva y vino, productos que representaban una parte significativa de la riqueza local.
Antes de retirarse, los piratas incendiaron gran parte de la ciudad, destruyendo valiosos archivos históricos que documentaban los primeros años de actividad agrícola y comercial de la región. Este ataque sigue siendo considerado uno de los acontecimientos más importantes de la historia colonial del norte de Chile.
Más de tres siglos después, este mismo territorio vuelve a captar la atención internacional, esta vez gracias al turismo, la arqueología y la cultura del vino.
Este episodio histórico inspiró posteriormente a emprendedores marítimos locales a recrear la experiencia pirata mediante excursiones temáticas de navegación por la costa de Coquimbo. Cada tarde, embarcaciones réplicas inspiradas en los navíos utilizados por corsarios y piratas del siglo XVII zarpan desde el Puerto de Coquimbo recorriendo lugares emblemáticos vinculados a la historia marítima de la región.
Estas travesías permiten a los visitantes viajar simbólicamente al pasado mientras exploran bahías y puntos estratégicos que alguna vez fueron frecuentados por corsarios. Las actividades a bordo recrean el ambiente de la época colonial, combinando historia, cultura y aventura marítima en uno de los paisajes costeros más emblemáticos de Chile.
Valle del Encanto: Donde la Arqueología se Encuentra con el VinoUno de los destinos emblemáticos de esta tendencia emergente es el Valle del Encanto, ubicado en la Región de Coquimbo. Reconocido por sus petroglifos y vestigios arqueológicos con más de 2.000 años de antigüedad, este sitio se ha transformado en un punto de encuentro entre patrimonio, naturaleza y vitivinicultura.
Diversas viñas cercanas han comenzado a ofrecer experiencias que combinan caminatas interpretativas con degustaciones de Chardonnay, Pinot Noir y Carmenère, permitiendo comprender la profunda relación entre paisaje, historia y producción vitivinícola.
Otro de los atractivos se encuentra en el Valle de Aconcagua, donde aún sobreviven tramos del antiguo Camino del Inca que atraviesan zonas agrícolas que hoy producen vinos de clase mundial.
Los visitantes pueden recorrer sitios arqueológicos y petroglifos mientras degustan Cabernet Sauvignon, Syrah y Chardonnay elaborados en una de las regiones vitivinícolas más prestigiosas de Chile.
Guiados por el Ingeniero Agrónomo Maximiliano Morales, los turistas también pueden explorar sectores precordilleranos del Valle del Maipo, incluyendo tramos protegidos del histórico Camino del Inca y senderos conservados por el Estado que permiten descubrir el patrimonio cultural y agrícola de la zona.
Arqueoastronomía en el Valle de ElquiUna de las experiencias más innovadoras que se desarrollan actualmente en el norte de Chile es el turismo arqueoastronómico, concepto que combina la observación del cielo nocturno con el conocimiento ancestral de las culturas que habitaron el Norte Chico.
La experiencia permite descubrir los cielos del Valle de Elqui, considerados entre los más limpios del planeta para la observación de la Vía Láctea y del universo.
Los visitantes pueden elegir entre observar desde observatorios astronómicos aficionados equipados con telescopios móviles ubicados en los cerros que rodean Vicuña o visitar alguno de los observatorios turísticos establecidos en los valles de Elqui y Limarí.
Mientras exploran el cosmos, los participantes disfrutan de degustaciones de vinos de altura producidos en la región. La experiencia incluye variedades Moscatel, históricamente vinculadas a la producción de pisco, que actualmente también son vinificadas como vinos premium, ofreciendo una nueva interpretación del patrimonio vitivinícola ancestral del norte de Chile.
Como complemento, los visitantes pueden crear un recuerdo inolvidable mediante fotografía nocturna de larga exposición. Aprovechando la oscuridad natural y la extraordinaria visibilidad de la zona, es posible capturar miles de estrellas, la Vía Láctea e incluso los trazos del movimiento de los cuerpos celestes.
Las imágenes obtenidas se convierten en un recuerdo único de una noche vivida bajo algunos de los cielos más limpios y espectaculares del planeta.
La inspiracion para este trabajo surgio en la investigacion del libro Historia del Vino Antes del Auge del Pisco que esta realizando el historiador Patricio Orellana Varas, el cual rescata los orígenes de la vitivinicultura en el Norte Chico de Chile y demuestra que los valles de Copiapó, Elqui, Limarí y Choapa desarrollaron una importante producción de vino desde el siglo XVI, mucho antes de que el pisco se convirtiera en la actividad económica predominante de la región. La investigación destaca el aporte de los pueblos Diaguitas en el manejo del agua, la agricultura y la ocupación del territorio, así como el papel de las mujeres en la elaboración de bebidas fermentadas y en las actividades productivas vinculadas a la viticultura colonial.
A través de documentos históricos y relatos de época, la obra analiza cómo el vino formó parte del desarrollo económico y social del Norte Chico, enfrentando desafíos como los ataques de piratas a las ciudades costeras y los cambios en los mercados coloniales. El libro explica además cómo, con el paso de los siglos, la producción de vino fue dando lugar al auge de los aguardientes de uva y posteriormente al pisco, proceso que terminó relegando al olvido una parte importante de la historia vitivinícola regional. La investigación busca revalorizar este patrimonio y fortalecer iniciativas de turismo cultural, arqueológico y enológico vinculadas a los orígenes del vino chileno.
Crédito Fotográfico: Explora Elqui, Agencia de Turismo Lancuyen
Mas informaciones en [email protected] o whatsapp +56 9 3251 7848
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