Francia reactiva la destilación de crisis para vaciar el excedente de vino tinto y rosado

La ayuda moviliza 40 millones y prevé convertir los sobrantes en alcohol industrial o energético

Jueves 18 de Junio de 2026

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Francia reactiva la destilación de crisis para vaciar el excedente de vino tinto y rosado

FranceAgriMer ha reabierto en Francia el sistema para presentar compromisos de destilación de crisis de vinos tintos y rosados, una medida con la que el Estado francés y la Unión Europea buscan retirar parte de los excedentes acumulados en el mercado. La plataforma PAD está abierta desde este martes, 16 de junio, a las 12.00 horas y permanecerá disponible hasta este martes, 30 de junio, también a las 12.00, para que productores, cooperativas y negociantes inscriban volúmenes de vino sin vender.

La reapertura llega después de una primera fase de solicitudes que terminó este miércoles, 21 de mayo. FranceAgriMer ha decidido activar un segundo periodo porque la dotación total de 40 millones de euros anunciada por el Ministerio de Agricultura francés el pasado 10 de enero, con apoyo de la reserva de crisis de la Unión Europea, no se agotó en la convocatoria inicial.

La medida se dirige solo a vinos tintos y rosados, tanto con AOP como con IGP o sin indicación geográfica, siempre que esos volúmenes estuvieran en poder de los operadores a fecha de 31 de julio de 2025, que es la referencia tomada en la declaración de existencias. Los volúmenes ya comprometidos en mayo se descuentan del máximo que puede acogerse ahora a la ayuda.

FranceAgriMer mantiene las mismas condiciones técnicas y económicas del primer periodo. El vino debe cumplir un grado alcohólico mínimo, entregarse a granel a destiladores autorizados y alcanzar un volumen mínimo de 30 hectolitros por aportador. La ayuda asciende a 33 euros por hectolitro: 30 euros para viticultores o comercializadores y 3 euros para el destilador por los gastos de transformación.

El organismo público francés advierte además de que, si las solicitudes superan el dinero aún disponible, podrá aplicarse un coeficiente estabilizador. Eso supondría una reducción proporcional de los volúmenes aceptados dentro del presupuesto restante.

Una vez revisados y validados los expedientes por parte de los destiladores, un proceso previsto hasta este viernes, 10 de julio, los contratos serán notificados oficialmente. Solo entonces quedará abierto el derecho al cobro de la ayuda. El calendario fijado por las autoridades obliga a completar antes del próximo 30 de septiembre todas las operaciones de recogida, destilación y expedición del alcohol obtenido.

Los alcoholes resultantes no podrán volver al circuito alimentario. De acuerdo con las reglas comunitarias, deberán dirigirse únicamente a usos industriales o energéticos, entre ellos la producción de bioetanol o productos químicos. Los destiladores tendrán hasta el próximo 10 de octubre para remitir los justificantes aduaneros y electrónicos necesarios, paso previo al pago final a los viticultores antes de que termine 2026.

La reapertura del programa responde a la situación que atraviesa una parte del viñedo francés, sobre todo en tintos y rosados, con presión sobre los precios y dificultades para dar salida comercial a las existencias. En ese escenario, la destilación puede aliviar temporalmente los almacenes y contribuir a ordenar el mercado. Para el sector de bebidas, esta intervención pública puede influir en la gestión de stocks y en la evolución de precios en segmentos con exceso de oferta, además de marcar plazos y condiciones para bodegas y operadores que dependen de estas ayudas.

El recurso a esta herramienta no es nuevo. En 2023 ya se movilizaron 200 millones de euros para destruir más de 4 millones de hectolitros, con compensaciones más altas que las actuales, entre 45 y 75 euros por hectolitro según las categorías.

La operación abierta ahora forma parte de un plan más amplio puesto en marcha por el Gobierno francés para reducir el exceso estructural de producción. La ministra francesa de Agricultura, Annie Genevard, presentó en Sitevi un programa que incluye también el arranque definitivo de viñedo. Ese plan cerró su plazo el pasado marzo y prevé la salida permanente de 27.929 hectáreas del mapa vitícola francés antes del 31 de diciembre de 2026, con una prima de 4.000 euros por hectárea y un esfuerzo presupuestario total de 111 millones.

Con estas dos vías, destrucción puntual de excedentes y reducción permanente del potencial productivo, Francia intenta ajustar su oferta a una demanda europea menor en varias categorías de vino tinto y rosado.

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