Miércoles 10 de Junio de 2026
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Cajamar y la Federación Española del Vino (FEV) presentaron este miércoles, 10 de junio, en Madrid el primer Barómetro sobre la sostenibilidad del sector vitivinícola en España, una herramienta que analiza el avance de las bodegas certificadas con el sello Sustainable Wineries for Climate Protection (SWfCP). El informe se apoya en 118 indicadores verificados y plantea una medición objetiva, comparable y verificable del desempeño del sector en cuatro dimensiones: económica, social, ambiental y de gobernanza.
Ambas entidades señalan que el barómetro permitirá seguir la evolución de la sostenibilidad en las bodegas españolas a lo largo del tiempo y comunicar resultados verificables ante mercado, reguladores, inversores y consumidores. La iniciativa parte de la colaboración iniciada por Cajamar y la FEV en 2025 para digitalizar el certificado SWfCP y facilitar tanto el seguimiento continuo de indicadores como la elaboración de informes agregados del sector.
En esta primera edición, el estudio toma como muestra 84 bodegas de las 148 que cuentan actualmente con esta certificación. Esa muestra reúne una facturación agregada de 2.477 millones de euros, una cifra equivalente a cerca del 29% de la cifra de negocio total del sector vitivinícola español, que en 2023 alcanzó los 8.490 millones de euros.
Los resultados reflejan, según las entidades impulsoras, un avance general en sostenibilidad. El mayor grado de cumplimiento se registra en el pilar de gobernanza, con un 84%, seguido de la dimensión económica, con un 82%. Después aparecen la dimensión social, con un 76%, y la ambiental, con un 69%.
El presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, afirmó durante la presentación que para la entidad el sector vitivinícola representa “mucho más que una actividad económica” y lo vinculó al territorio y a las comunidades rurales con las que la cooperativa financiera trabaja desde hace décadas. Baamonde sostuvo que la aportación de Cajamar en sostenibilidad para el vino se ha planteado con “rigor, independencia y utilidad práctica para quienes toman decisiones cada día en el viñedo y en la bodega”.
En la misma intervención, Baamonde definió el barómetro como “un instrumento de diagnóstico y de gestión”, construido sobre más de cien indicadores verificados, para que el sector conozca su situación, pueda marcar su recorrido y trasladarlo a la sociedad y al mercado “de forma transparente y contrastable”.
El director general de la FEV, José Luis Benítez, afirmó que el informe refleja el espíritu con el que nació el certificado SWfCP y que, a su juicio, guía a las bodegas que lo han obtenido: la mejora continua. Benítez señaló que el sector siempre ha tenido la convicción de ser sostenible por naturaleza, pero añadió que ahora puede afirmarlo “con datos contrastados” y con el respaldo de los avances logrados por las bodegas en los últimos diez años a través de un certificado que, en sus palabras, es líder en el sector y cuenta con un alto reconocimiento de autoridades y de los principales eslabones de la cadena de valor del vino.
Los principales resultados del barómetro fueron expuestos por el director del Servicio de Estudios y Publicaciones de Fundación Cajamar, Ignacio Atance, y por el responsable de Estrategia Agroalimentaria en Plataforma Tierra, Pablo Resco. Atance explicó que el proyecto parte de la idea de que medir bien es el primer paso para mejorar y defendió que el sector vitivinícola español opera bajo presiones climáticas, regulatorias y de mercado que exigen respuestas basadas en evidencia. A su juicio, el trabajo realizado junto a la FEV ofrece una fotografía rigurosa del estado de la sostenibilidad en el vino español y nace con voluntad de repetirse en el tiempo.
En gobernanza, el informe recoge un nivel elevado de madurez organizativa, con estructuras consolidadas de gestión responsable, transparencia y control. En el plano económico, el estudio sitúa la sostenibilidad como una palanca estratégica y apunta que la totalidad de las bodegas analizadas colabora en iniciativas de innovación sostenible y en redes sectoriales.
En la dimensión social, el barómetro recoge avances en empleo, arraigo territorial y transferencia de conocimiento. Al mismo tiempo, identifica margen de mejora en indicadores más exigentes, como la igualdad de género o las certificaciones laborales. El informe subraya además la dimensión territorial del vino y su papel en la fijación de población, la conservación del paisaje y la continuidad de la actividad en el medio rural.
Entre los datos incluidos en este apartado, el 80% de las bodegas genera o mantiene empleo, más del 80% protege el suelo y la biodiversidad y el 95% trabaja en la preservación de la cultura vitivinícola local.
En el ámbito ambiental, el barómetro señala que el sector ha pasado de los compromisos a resultados verificables. El 100% de las bodegas mide su huella de carbono y dispone de planes de reducción. Además, el 88% ha reducido sus emisiones, el 81% ha rebajado el consumo de agua y el 79% el de energía.
El uso de energías renovables aparece implantado en todas las bodegas analizadas. El informe indica que el 100% cumple los objetivos fijados en este campo mediante una combinación de autogeneración y contratación de energía verde. A ello se añaden avances en eficiencia energética, con un 79% de bodegas que ha reducido su consumo respecto a su año base, y en gestión del agua, donde todas las participantes miden y planifican su uso y el 81% ya ha logrado reducciones verificables.
El documento también recoge un grado elevado de madurez en economía circular. El 98% de las bodegas dispone de planes de reducción de residuos y el 73% alcanza tasas de valorización superiores al 90%. Junto a ello, el estudio observa una mayor implicación en la protección del entorno, con la mayoría de las bodegas aplicando medidas activas de conservación del suelo y la biodiversidad y utilizando prácticas de viticultura más sostenibles.
La presentación del barómetro terminó con una mesa redonda sobre el compromiso con la sostenibilidad en el sector vitivinícola español. La sesión estuvo moderada por la FEV y contó con la participación del presidente de la Interprofesional del Vino de España (OIVE) y presidente del Consejo Sectorial Vitivinícola de Cooperativas Agroalimentarias de España, Fernando Ezquerro; el presidente de Bodegas Familiares Matarromera, Carlos Moro; y el director general de Operaciones de Freixenet, Josep Palau.
Cajamar y la FEV sostienen que este primer barómetro nace con vocación de continuidad y con el objetivo de convertirse en una referencia para medir la evolución de la sostenibilidad en las bodegas españolas. Ambas entidades vinculan esta herramienta a la transformación sostenible del vino español y a la generación de conocimiento útil para acompañar al sector en un entorno más exigente.
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