Viernes 12 de Junio de 2026
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El sector vitivinícola español llegó al cierre de abril de 2026 con menos producción, unas existencias inferiores a las del año anterior y un retroceso del consumo nacional y de las exportaciones. Los datos del Sistema de Información de Mercados del Sector Vitivinícola, INFOVI, analizados por la Organización Interprofesional del Vino de España, OIVE, muestran que la producción acumulada de vino y mosto durante los nueve primeros meses de la campaña 2025/26 alcanzó los 33,1 millones de hectolitros. La cifra supone una reducción del 10,2%, equivalente a 3,8 millones de hectolitros menos que en el mismo periodo de la campaña anterior. Los registros de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, disponibles hasta marzo de 2026, también indican una caída de las ventas españolas de vino fuera del país, tanto en volumen como en facturación.
De los 33,1 millones de hectolitros producidos, 28,9 millones correspondieron a vino y 4,2 millones a mosto. La elaboración de vino disminuyó un 7,1%, lo que representa una pérdida de 2,2 millones de hectolitros frente a los nueve primeros meses de la campaña 2024/25. La caída fue más intensa en el mosto, cuya producción bajó un 27,3%. El sector dejó de elaborar alrededor de 1,5 millones de hectolitros de mosto respecto a los 5,7 millones registrados un año antes. La diferencia entre ambos productos explica que el descenso conjunto superara los tres millones y medio de hectolitros.
La actividad productiva de abril fue muy reducida, con apenas 6.173 hectolitros de vino elaborados durante el mes. Esta cantidad confirma que la mayor parte de la producción anual ya se había incorporado a las declaraciones del INFOVI durante los meses anteriores. El dato acumulado de 28,9 millones de hectolitros permite calcular que la campaña anterior había alcanzado aproximadamente 31,1 millones en el mismo periodo. En el caso del vino y el mosto considerados de forma conjunta, el volumen de referencia del ejercicio previo se situó cerca de los 36,9 millones de hectolitros.
La reducción afectó de manera distinta a los vinos blancos y a los tintos y rosados. Entre los productores con una elaboración superior a 1.000 hectolitros, los blancos sumaron 16,2 millones de hectolitros, un 9,4% menos. Los tintos y rosados alcanzaron los 12,1 millones, con una bajada del 4,5%. Aunque los blancos conservaron el mayor peso dentro de la producción declarada por las grandes bodegas, también soportaron una disminución porcentual que duplicó la registrada por el grupo de tintos y rosados. Los productores con menos de 1.000 hectolitros comunicaron 610.555 hectolitros, un 12,1% más, una evolución distinta a la observada entre los operadores de mayor tamaño.
Castilla-La Mancha mantuvo su posición principal dentro de la elaboración española. La comunidad reunió el 56% del vino producido durante los nueve primeros meses de campaña y el 85% del mosto. Aplicado al volumen nacional, ese porcentaje representa más de 16 millones de hectolitros de vino y alrededor de 3,5 millones de mosto. La concentración territorial es todavía mayor en este último producto, ya que solo el 15% de la producción quedó repartido entre el resto de las comunidades autónomas.
La menor producción también estuvo acompañada por una reducción de las existencias. A 30 de abril de 2026, los productores de más de 1.000 hectolitros y los almacenistas conservaban 38,95 millones de hectolitros de vino y mosto sin concentrar. Eran un 2,5% menos que en la misma fecha de 2025, con una diferencia aproximada de un millón de hectolitros. El nivel almacenado se situó además un 8,6% por debajo de la media de las cinco campañas anteriores, calculada en 42,6 millones. La distancia respecto a esa referencia fue cercana a los 3,7 millones de hectolitros.
El vino representó 35,5 millones de hectolitros de las existencias totales, con un descenso del 2,9% y una pérdida de 1,1 millones. El mosto sin concentrar sumó 3,5 millones, un 2% más, tras incorporar 67.366 hectolitros adicionales. La subida del mosto no compensó la reducción del vino, que supone más del 90% del volumen guardado por productores y almacenistas.
La distribución por colores presenta dos evoluciones opuestas. Las existencias de vinos tintos y rosados se situaron en 19,4 millones de hectolitros, un 7,2% menos que un año antes. La reducción fue de 1,5 millones de hectolitros. Por el contrario, los vinos blancos alcanzaron los 16,1 millones, con un aumento del 2,9% y cerca de 450.000 hectolitros más. En el mosto sin concentrar, los tintos y rosados reunieron unos 700.000 hectolitros, un 5,3% más, mientras que el blanco llegó a 2,75 millones, con un avance del 1,1%.
Castilla-La Mancha volvió a ocupar el primer lugar por volumen almacenado, con 14,4 millones de hectolitros de vino y mosto, el 37% del total nacional. Cataluña se situó a continuación con 4,9 millones, seguida de La Rioja con 4,4 millones. Entre las tres comunidades reunieron 23,7 millones de hectolitros, cerca del 61% de todas las existencias declaradas a finales de abril.
El uso de vino para destilería, vinagrería y elaboraciones propias también disminuyó. Durante los nueve primeros meses de la campaña se destinaron 1.441.390 hectolitros a estas actividades, un 29,2% menos. La diferencia respecto al año anterior fue de 593.590 hectolitros. La reducción más amplia se produjo en la destilación, que recibió 423.848 hectolitros, un 52,4% menos. En términos absolutos, dejaron de enviarse casi 466.000 hectolitros a la elaboración de alcohol.
La vinagrería utilizó 213.711 hectolitros, un 18,1% menos, con una disminución de 47.140 hectolitros. Las operaciones propias, entre las que figuran la elaboración de vinos aromatizados, vermuts y sangrías, absorbieron 803.831 hectolitros, un 9,1% menos. Dentro de esta cantidad, 374.958 hectolitros correspondieron a tintos y rosados, un 1,5% más, y 428.873 a blancos, un 16,7% menos. Los productores de menos de 1.000 hectolitros aportaron 560.740 hectolitros a estas operaciones, mientras que los almacenistas declararon 243.091.
Abril mostró una evolución mensual algo distinta en las operaciones propias. Durante ese mes se utilizaron 117.869 hectolitros, un 17,6% más que en abril de 2025. El aumento fue de 17.644 hectolitros. Sin embargo, la mejora mensual no modificó el balance negativo acumulado desde el inicio de la campaña. En destilería se emplearon 42.373 hectolitros durante abril, un 58,5% menos, y en vinagrería se utilizaron 19.627, con una bajada del 34,4%.
El consumo nacional estimado cerró el periodo interanual comprendido entre mayo de 2025 y abril de 2026 en 9,18 millones de hectolitros. El descenso fue del 6,1%, equivalente a 596.418 hectolitros. El volumen del periodo anterior se había situado cerca de los 9,78 millones. La reducción supone que el mercado interior absorbió alrededor de 60 millones de litros menos en doce meses.
La evolución por colores muestra que la caída se concentró en los tintos y rosados. Su consumo estimado disminuyó un 10,9%, hasta los 5,2 millones de hectolitros, con una pérdida de 643.028 hectolitros. Los blancos avanzaron un 1,2%, hasta los 3,9 millones, tras sumar 46.610 hectolitros. El aumento de los blancos compensó una parte limitada del retroceso de los tintos y rosados, pero no evitó la reducción del conjunto.
La estimación de consumo se había mantenido entre 9,5 y 9,9 millones de hectolitros desde noviembre de 2022 hasta agosto de 2025. Entre septiembre de 2025 y enero de 2026 inició una trayectoria descendente. El indicador mejoró en febrero, con un aumento mensual del 11,3%, pero volvió a bajar en los interanuales de marzo y abril. Durante abril entraron en las bodegas españolas 1.562.769 hectolitros de vino de origen nacional, un 2% más, mientras que las salidas disminuyeron un 4,5%, hasta 2.303.318 hectolitros. La diferencia neta fue de 740.549 hectolitros, un 15,8% inferior a la del mismo mes de 2025.
Las exportaciones también cerraron el tramo analizado con resultados negativos. Según el INFOVI, durante los nueve primeros meses de la campaña se enviaron fuera de España 12,3 millones de hectolitros, un 9,7% menos. Los datos aduaneros de la AEAT, que llegan hasta marzo y cubren los ocho primeros meses, sitúan las ventas en 9,96 millones de hectolitros, con una reducción del 8,2%. La pérdida fue de 889.222 hectolitros, cerca de 89 millones de litros.
La facturación de esos ocho meses alcanzó los 1.583,5 millones de euros, un 6,9% menos. Las bodegas y empresas exportadoras ingresaron 116,5 millones menos que en el mismo periodo de la campaña anterior, cuando la cifra rondó los 1.700 millones. En marzo de 2026 se facturaron 250,4 millones, un 0,8% más, pese a que el volumen del mes disminuyó un 5,6%, hasta 1,6 millones de hectolitros. Esta diferencia indica una mejora del ingreso medio por litro durante marzo, aunque el acumulado de campaña continuó por debajo del ejercicio previo.
En el interanual comprendido entre abril de 2025 y marzo de 2026, las exportaciones sumaron 2.851,8 millones de euros y 18,3 millones de hectolitros. La facturación descendió un 4,4%, con 130,6 millones menos, y el volumen bajó un 5%, equivalente a 958.372 hectolitros. La contracción afectó tanto a los vinos envasados como a los graneles, aunque con diferencias en la evolución de sus precios.
Los vinos envasados, grupo que incluye generosos, espumosos, vinos de aguja, tranquilos y formatos bag-in-box, facturaron 1.294,7 millones de euros, un 7,9% menos. Su volumen cayó un 6,8%, hasta 451,6 millones de litros, y su precio medio bajó un 1,2%, hasta 2,87 euros por litro. Los graneles alcanzaron 5,4 millones de hectolitros, un 9,3% menos, y generaron 288,8 millones de euros, un 1,6% menos. En este caso, el precio medio subió un 8,5%, hasta 53 céntimos por litro. El valor medio del vino envasado fue más de cinco veces superior al del granel.
Frente a la reducción de las ventas exteriores, las importaciones aumentaron durante los ocho primeros meses de campaña. España compró 626.969 hectolitros de vino, un 3,2% más, y desembolsó 207,9 millones de euros, un 10% más. La diferencia fue de 19.725 hectolitros y 18,9 millones de euros. El precio medio avanzó un 6,5%, hasta 332 euros por hectolitro, equivalentes a 3,32 euros por litro.
En el interanual hasta marzo de 2026, las importaciones alcanzaron los 334,2 millones de euros, un 9,8% más, aunque el volumen se redujo un 1%, hasta 939.912 hectolitros. España compró 9.066 hectolitros menos, pero gastó 29,8 millones de euros más. El precio medio aumentó 35 euros por hectolitro, hasta 356 euros, impulsado principalmente por las compras de vino espumoso y de vino con denominación de origen protegida.
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