Las viñas francesas se cubren paneles solares para frenar granizo, heladas y calor

Sun’Agri instala en Charente-Maritime un sistema móvil sobre 4 hectáreas que protege la cosecha y genera electricidad

Lunes 18 de Mayo de 2026

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En Charente-Maritime, un viticultor ha puesto en marcha una instalación de paneles fotovoltaicas sobre 4 hectáreas de viña para proteger la uva del granizo, el frío y el calor. El proyecto se encuentra en Saint-André-de-Lidon, al oeste de Pons, y ha sido desarrollado por Sun’Agri, filial del grupo Sun’R, con una inversión de unos 4 millones de euros.

Las estructuras se elevan cerca de 5 metros sobre el suelo y funcionan como persianas solares que se pueden mover a distancia. Según la empresa, permiten dar sombra, limitar los daños por heladas o granizo y producir hasta 3,5 MWc de electricidad al año. El sistema se ha instalado sobre cepas de ugni blanc, una variedad usada en la zona para elaborar vinos sin indicación geográfica bajo este modelo.

David Moreau, el viticultor que impulsa la iniciativa, explica que pierde entre 5 y 10% de su cosecha cada año por el llamado “échaudage”, cuando el sol quema y daña los granos más expuestos. También calcula que, frente al granizo, colocar los paneles en horizontal puede salvar entre 70 y 80% de las vides, y que ante una helada la diferencia térmica bajo las ombreras le da cerca de 90% de opciones de evitar daños.

Sun’Agri afirma que ya cuenta con unas cuarenta instalaciones en funcionamiento o en construcción en alrededor de cien hectáreas, sobre todo en el sur de Francia. En Nueva Aquitania tiene siete proyectos en desarrollo con una potencia acumulada de 46,8 MWc, según Boris Marchal, director de asuntos públicos de Sun’R. La empresa añade que otro parque de 12 MWc podría levantarse en Charente-Maritime y que hay dos proyectos más en estudio en Charente.

El modelo económico se apoya en un arrendamiento anual que Sun’Agri pagará al viticultor. Moreau percibirá unos 60 euros al mes por hectárea, mientras conserva la propiedad del suelo mediante un contrato de arrendamiento enfitéutico con división en volúmenes. La empresa calcula que estas estructuras tienen un presupuesto cercano a un millón de euros por hectárea y una vida útil prevista de 30 años.

La principal limitación para el productor es regulatoria. Bajo estos paneles solo puede elaborar vinos sin indicación geográfica, aunque cumpla las normas técnicas exigidas por el Bureau national interprofessionnel du cognac. Moreau confía en que la normativa evolucione para permitir un uso más amplio de esta tecnología en la viña.

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