David Manso
Viernes 27 de Marzo de 2026
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Rioja, al igual que otras reputadas zonas de producciones nacionales e internacionales, era originalmente una tierra de vinos blancos llegando a representar estos, y con ello la producción de variedades blancas, una cantidad seis veces superior a las elaboraciones de uvas tintas. Cuando el auge por los vinos tintos repuntó a mediados del siglo pasado sus vinos blancos se vieron relegados por las variedades tintas, principalmente Tempranillo, conformando los vinos por los que hoy se reconoce a Rioja a nivel internacional.
La tendencia global por el consumo de vino blanco, superando este al consumo de tinto, ha propiciado que las zonas de producción, y con ello Rioja, necesiten adaptarse a este cambio de tendencia. Como dice el refrán: "renovarse o morir", y en Rioja están en ello.

Organizado por La Prensa del Rioja y Tiempo de Vinos el evento convirtió el Novotel Madrid Center en el epicentro de una categoría que ha dejado de ser secundaria para reclamar su propio protagonismo dentro de la DOCa Rioja. Son cada vez más las bodegas que introducen elaboraciones de vinos de variedades blancas en su porfolio con diferentes métodos de elaboración ofreciendo al consumidor un amplio abanico para satisfacer aquello que actualmente reclama.
Por un lado, en el salón se presentaron elaboraciones tradicionales tanto de monovarietales como de coupage, empleando uvas autóctonas como Viura, base principal de los blancos clásicos de rioja por su textura y acidez, Garnacha blanca, Maturana blanca, Turruntés, Malvasía o las más reciente Tempranillo blanca. A estas se suman otras elaboraciones en las que a las variedades autóctonas se las complementa con otras variedades foráneas internacionales como Chardonnay o Sauvignon blanc, e incluso la nacional Verdejo, produciendo vinos de un perfil más aromático y con una mayor complejidad, algo que bajo mi punto de vista les hace perder cierta tipicidad e identidad alejándolos de los tradicionales vinos blancos de Rioja.
Además de estas tendencias en elaboraciones encontramos también sus ya consagrados vinos con crianza en los que la madera perfila y define acada elaboración con diferentes técnicas; fermentación en barrica, crianza sobre lías,...etc. y sus consagrados Reservas y Grandes Reservas, elaboraciones todas que muestran el potencial y la evolución de las elaboraciones de uva blanca riojanas. Algunas, y esto es un estilo y su valoración un gusto personal, la madera llega a ser invasiva, demasiado marcada para mi gusto y dejando demasiado tapados los aromas frutales recalco que esto es algo personal.
Por el contrario, en otras la madera aparece más integrada, menos invasiva, haciendo al vino más amable, más ligeros y directos. Señalar también la presencia de bodegas que apuestan por vinos diferentes utilizando la biodinámica como eje principal de su proyecto o elaboraciones singulares como los Orange Wine (vino naranja), o los naturales, o los espumosos, siendo estos últimos Espumosos de Rioja principalmente de la variedad Viura.

Todo este conjunto, la variedad de elaboraciones, en el salón se presentaron más de 75 referencias de 21 bodegas, representa la diversidad y actual identidad de los vinos blancos que se están elaborado en Rioja, además de las tendencias de cara a un futuro. Actualización y dinamismo son dos conceptos que caracterizan el actual mapa de Rioja en cuanto a sus vinos blancos satisfaciendo así un mercado que demanda cada vez más este tipo de elaboraciones.
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