El fulgore moteado amenaza los viñedos europeos ante la pasividad de las fronteras

Expertos piden vigilancia y biocontrol para evitar daños en la vid y el vino por esta plaga asiática

Martes 27 de Enero de 2026

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French Scientists Warn Spotted Lanternfly Could Devastate European Vineyards

El fulgore moteado, conocido científicamente como Lycorma delicatula, es un insecto originario de Asia que ha generado preocupación entre los expertos en viticultura de Europa. Jean-Pierre Rossi y Jean-Claude Streito, investigadores del Centro de Biología para la Gestión de las Poblaciones en Montpellier, han publicado recientemente un estudio en el que advierten sobre el riesgo que supone la posible llegada de este insecto a los viñedos europeos.

El fulgore moteado fue detectado por primera vez en Estados Unidos en 2014. Desde entonces, se ha extendido por la costa este del país, donde ha causado daños en los viñedos. Según los investigadores franceses, todas las condiciones necesarias para que este insecto se establezca en Europa están presentes. La principal preocupación es que su planta huésped preferida, el ailanto (Ailanthus altissima), es una especie invasora que ya se encuentra en muchas zonas industriales y logísticas de Francia y otros países europeos.

Este insecto tiene la capacidad de viajar largas distancias gracias a su comportamiento autostopista. Puede depositar sus huevos en superficies planas como contenedores, vehículos o maquinaria agrícola, lo que facilita su transporte accidental a través del comercio internacional y los desplazamientos de mercancías. Los expertos consideran que no es cuestión de si llegará a Europa, sino cuándo ocurrirá.

Jean-Claude Streito señala que es poco probable que el fulgore moteado llegue a Francia directamente a través de plantas de vid. Sin embargo, insiste en la importancia de informar a los viticultores y al personal del sector para aumentar las posibilidades de detección temprana. La experiencia demuestra que muchas especies invasoras procedentes de Asia han llegado primero a Estados Unidos y después han aparecido en Europa.

El objetivo de los investigadores no es alarmar al sector vitivinícola, sino promover la vigilancia y la preparación ante una posible introducción del insecto. Proponen buscar soluciones de biocontrol desde ahora, ya que en Estados Unidos el control se basa principalmente en el uso intensivo de insecticidas, con resultados limitados. El fulgore moteado debilita las vides al alimentarse de su savia y puede afectar negativamente la calidad del vino.

Para facilitar la identificación del insecto, los expertos describen al fulgore moteado como un hemíptero de unos 25 milímetros de longitud, con cabeza negra y alas anteriores gris-marrón con puntos negros. Las alas posteriores son rojas y parcialmente visibles cuando el insecto está en reposo o vuela. Las larvas jóvenes son negras con manchas blancas y las más desarrolladas presentan un color rojo intenso.

En caso de observar un ejemplar sospechoso, se recomienda tomar fotografías y enviar la información a través de la aplicación Agiir del Inrae, disponible para dispositivos móviles. También se aconseja capturar el insecto si es posible, conservarlo en alcohol y avisar a las autoridades agrícolas locales o al Centro de Biología para la Gestión de las Poblaciones en Montpellier. Solo una identificación formal por parte de los servicios estatales permite activar medidas oficiales para proteger los cultivos frente a organismos nocivos.

La vigilancia activa y la colaboración entre viticultores, técnicos y autoridades serán claves para evitar una expansión rápida del fulgore moteado si llega a territorio europeo.

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