El vino chileno pierde terreno internacional mientras la reducción de viñedos dispara los precios de la uva

La caída en producción y exportaciones preocupa al sector, que reclama datos fiables y una estrategia a largo plazo

Lunes 26 de Enero de 2026

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El vino chileno pierde terreno internacional mientras la reducción de viñedos dispara los precios de la uva

El sector vitivinícola chileno atraviesa un periodo de cambios importantes. En los últimos años, la superficie de viñedos en el país ha disminuido de forma considerable. Según datos del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), la eliminación de viñedos se ha acelerado desde la temporada 2023-2024, aunque algunos actores del sector consideran que las cifras oficiales no reflejan la magnitud real del fenómeno. Esta reducción en la superficie cultivada ha tenido un impacto directo en la producción de vino, que lleva cuatro años consecutivos a la baja.

En 2025, Chile produjo cerca de 838 millones de litros de vino, una cifra inferior a la registrada en años anteriores. Las exportaciones también han descendido. En 2017, el país exportó 940 millones de litros, mientras que en 2025 esa cifra fue de 693 millones. Esta tendencia a la baja se observa tanto en el vino embotellado como en el granel. El descenso en las exportaciones coincide con una menor producción interna y con un consumo local que no compensa la caída en los envíos al exterior.

A pesar de este escenario, los precios de la uva para vinificación han subido. Actualmente, las uvas tintas tienen un precio mínimo garantizado cercano a los 250 pesos chilenos por kilo, mientras que las variedades tintoreras y blancas como Sauvignon Blanc y Chardonnay superan los 400 pesos por kilo. Estos valores son superiores a los registrados durante la vendimia de 2024 y resultan llamativos si se comparan con los precios internacionales, donde el exceso de oferta ha provocado caídas importantes.

La situación chilena contrasta con lo que ocurre en otros países productores, donde los altos volúmenes y los bajos precios marcan el ritmo del mercado. En Chile, la menor oferta ha impulsado los precios al alza, pero esto no necesariamente beneficia al conjunto del sector. La reducción sostenida de viñedos y la caída en las exportaciones pueden derivar en un déficit de vino si no se toman medidas adecuadas.

Expertos del sector señalan que es necesario contar con información precisa y actualizada sobre la superficie plantada, las hectáreas eliminadas y las variedades cultivadas. También piden conocer cuántos viñedos permanecen sin explotar y qué tipo de clones se están plantando actualmente, ya que existe interés por variedades que permitan una mayor producción por hectárea.

El sector vitivinícola chileno requiere una política clara basada en datos fiables para anticipar posibles desequilibrios productivos y comerciales. Las decisiones estratégicas deben responder a una visión a largo plazo y no solo a factores coyunturales como el precio momentáneo de la uva o el vino. Las autoridades y los actores del sector coinciden en que es necesario actuar con coordinación para evitar problemas mayores en una industria relevante para la economía nacional.

El ajuste estructural que vive el vino chileno plantea interrogantes sobre su futuro inmediato. La combinación de menos viñedos, menor producción y exportaciones a la baja obliga a revisar las estrategias actuales y a buscar soluciones que permitan mantener la competitividad internacional sin descuidar el equilibrio interno del sector.

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