Martes 22 de Julio de 2025
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La viticultura francesa se encuentra en una situación de incertidumbre tras el anuncio de nuevas amenazas de aranceles por parte de Estados Unidos. El pasado 12 de julio, Donald Trump comunicó su intención de imponer un impuesto del 30% a los productos europeos y mexicanos que lleguen al mercado estadounidense a partir del 1 de agosto. El presidente estadounidense argumentó que esta medida responde al papel del México en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y al desequilibrio comercial con la Unión Europea.
No es la primera vez que Trump plantea este tipo de medidas. En marzo, ya había amenazado con aranceles del 200% sobre el champán y los vinos europeos, aunque finalmente pospuso la decisión. En abril, propuso un gravamen del 20% sobre productos europeos, cifra que aumentó al 50% a finales de mayo, con una entrada en vigor inicialmente prevista para el 1 de junio y luego retrasada al 1 de agosto. Esta sucesión de anuncios ha generado confusión entre los productores franceses.
Aunque los aranceles aún no se han aplicado, la amenaza ha provocado una paralización en el sector. En Burdeos, donde Estados Unidos es el principal destino de exportación, los productores se muestran preocupados. Sara Briot-Lesage, representante del sector en la región, explicó que los vinos de Burdeos suelen verse afectados por conflictos internacionales y que las negociaciones superan su capacidad de actuación. Según sus palabras, solo pueden esperar sin poder intervenir.
En la región del Ródano, Michel Chapoutier, productor con sede en Tain-l'Hermitage, comparte la misma sensación. Considera que el mercado estadounidense es fundamental para las exportaciones francesas y cree que las amenazas forman parte de una estrategia de presión política. Chapoutier señala que el sistema de importación estadounidense genera un margen considerable para ese país: por cada mil millones de euros exportados desde Francia, Estados Unidos obtiene 4.500 millones en beneficios. Si se pierden estas importaciones, calcula que podrían desaparecer cerca de 100.000 empleos en Estados Unidos. Por ello, opina que la medida tendría consecuencias negativas también para el mercado estadounidense y considera que Trump busca presionar a Europa para obtener concesiones.
Mientras tanto, la Unión Europea mantiene abiertas las negociaciones con Estados Unidos hasta el 1 de agosto con el objetivo de alcanzar un acuerdo. El lunes pasado tuvo lugar una reunión en Bruselas entre los ministros europeos responsables de comercio. Maros Sefcovic, comisario europeo del ramo, aseguró ante los medios que continúan buscando una solución negociada pero que ya preparan posibles medidas comerciales en respuesta si no se logra un acuerdo. La UE dispone ya de una lista con productos estadounidenses valorados en 72.000 millones de euros sobre los que podría aplicar represalias.
Lars Lokke Rasmussen, ministro danés de Asuntos Exteriores y presidente rotatorio del Consejo Europeo, declaró tras la reunión que la UE prefiere llegar a un acuerdo pero está preparada para responder si es necesario.
Estados Unidos representa el principal mercado internacional para los vinos y licores franceses, con un volumen total exportado en 2024 valorado en 3.800 millones de euros según datos de la Federación Francesa de Exportadores (FEVS). Jérôme Despey, responsable del área vitivinícola del sindicato FNSEA, advirtió este sábado que la imposición de aranceles supondría un golpe muy duro para todo el sector, especialmente en un momento en el que ya atraviesa graves dificultades. Despey pidió a la Comisión Europea mantener firmeza durante las negociaciones.
El sector vitivinícola francés permanece atento a las próximas decisiones mientras espera conocer si finalmente se aplicarán los nuevos aranceles estadounidenses o si las negociaciones permitirán evitar su entrada en vigor.
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