Martes 08 de Julio de 2025
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El sector vitivinícola portugués atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. La Asociación Nacional de Comerciantes y Exportadores de Vinos y Bebidas Espirituosas (ANCEVE) ha emitido este martes un comunicado en el que advierte sobre la gravedad de la situación tras la vendimia de 2024 y anticipa un escenario aún más complicado para la campaña de 2025.
Según explica Paulo Amorim, presidente de ANCEVE, la vendimia del año pasado fue una de las más duras que se recuerdan en Portugal. Muchos viticultores optaron por no recoger las uvas, bien porque no encontraron compradores, bien porque los precios ofrecidos suponían pérdidas inasumibles tras un año completo de trabajo e inversión en las viñas. Esta situación ha provocado que numerosos productores, comerciantes y exportadores estén considerando vender sus empresas o abandonar la actividad, al considerarla insostenible desde el punto de vista económico.
La previsión para la próxima vendimia es aún más preocupante. Amorim señala que varios compradores tradicionales ya han notificado a los viticultores que este año no adquirirán sus uvas. Esta decisión anticipa una campaña con menos salida comercial para la producción nacional y agrava la incertidumbre entre los profesionales del sector.
A esta situación se suma la parálisis institucional del Instituto da Vinha e do Vinho (IVV), organismo clave para el sector. El IVV se encuentra en una situación indefinida desde la destitución verbal de su Consejo Directivo en enero, una decisión que seis meses después aún no ha sido formalizada por el Gobierno. El sector desconoce los motivos de esta medida y tampoco ha sido consultado sobre el posible relevo en la dirección del instituto. Esta falta de claridad afecta negativamente a toda la cadena productiva, que ya sufre las consecuencias de una crisis internacional agravada por factores externos.
Entre estos factores, ANCEVE menciona la caída del consumo mundial de vino, las campañas contrarias al consumo de alcohol y la incertidumbre generada por políticas arancelarias internacionales, especialmente las impulsadas por Donald Trump. Aunque las exportaciones portuguesas crecieron a principios de año, estas circunstancias han revertido la tendencia positiva y han generado preocupación entre los exportadores.
En este escenario, ANCEVE ha solicitado una reunión urgente con la Comisión Parlamentaria de Agricultura y Pesca para analizar la situación actual del sector del vino, debatir las perspectivas para la próxima vendimia y proponer medidas que permitan afrontar esta crisis. La asociación cumple este año su 50 aniversario y considera prioritario buscar soluciones que garanticen el futuro del sector vitivinícola portugués.
El comunicado firmado por Paulo Amorim pone en valor la necesidad de diálogo entre todos los agentes implicados y reclama acciones inmediatas para evitar el abandono masivo de explotaciones y empresas dedicadas al vino en Portugal.
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