Viernes 07 de Marzo de 2025
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Mindful Drinkers, la empresa barcelonesa que apostó por el vino en lata con su marca Zeena, ha llegado a su fin tras apenas cuatro años de actividad. Un juzgado de Barcelona ha decretado este mes de marzo la apertura de su liquidación y el cierre definitivo de la compañía. La empresa, fundada en 2019 por la española Sana Khouja Laout, buscaba aprovechar la actual tendencia de mercado en bebidas alternativas, más informales y con menor graduación alcohólica. Sin embargo, a pesar de la innovación y los intentos de expansión internacional, no logró consolidar su modelo de negocio.
Mindful Drinkers se encontraba desde octubre del año pasado en concurso necesario, tras la demanda presentada por Acteon Business Services. El Juzgado Mercantil número 1 de Barcelona intervino todas sus operaciones y nombró al despacho RCD como administrador concursal. La medida implicó la incautación de los activos restantes de la compañía.
La empresa había intentado impulsar su crecimiento con una ronda de financiación en junio de 2023, con el objetivo de expandirse en mercados donde el vino en lata tenía mejor acogida, como Reino Unido y Estados Unidos. En total, había conseguido atraer 880.000 euros de inversión, incluyendo una inyección de 500.000 euros anunciada en julio del mismo año. Sin embargo, las ventas nunca alcanzaron las previsiones y las pérdidas se acumularon año tras año.
Desde su lanzamiento, Zeena intentó posicionarse como una alternativa moderna al consumo de vino tradicional, pero el mercado no respondió como se esperaba. A pesar de la oferta de vinos enlatados en otros países, en España el concepto no logró consolidarse, lo que llevó finalmente a la disolución de Mindful Drinkers.

Zeena apostó por el vino en lata en un momento en que el consumo de bebidas más informales y de baja graduación alcohólica estaba en aumento, pero varios factores contribuyeron probablemente a que su propuesta no terminara de cuajar en el mercado.
Uno de los principales problemas fue la falta de aceptación del vino enlatado en España. Aunque este formato ha ganado terreno en mercados como Reino Unido y Estados Unidos, en España el vino sigue estando muy ligado a la botella y a una cultura de consumo más tradicional. Los intentos de cambiar hábitos de consumo requieren tiempo y fuertes inversiones en marketing, algo que Mindful Drinkers no pudo sostener en el largo plazo y solo al alcance de grandes compañías con músculo financiero.
Además, la empresa no logró escalar sus ventas lo suficiente para compensar las pérdidas acumuladas. A pesar de la inversión de casi 900.000 euros y de la constante innovación con nuevos productos, las cifras de facturación se mantuvieron en niveles bajos, lo que hizo inviable la continuidad del negocio.
Otro factor pudo ser la competencia con otras bebidas listas para consumir, como cervezas artesanales, cócteles en lata o refrescos con alcohol, que cuentan con mayor presencia en el mercado y un público más consolidado.
A esto se sumó el momento de salir al mercado, en plena pandemia de la Covid. El impacto de la pandemia en 2020, que alteró los hábitos de consumo y pudo dificultar la entrada de un producto que requería promoción y degustaciones para convencer a los consumidores.
Por otro lado, es probable que la inversión en marketing y comunicación no haya sido la suficiente. Para introducir un formato nuevo como el vino en lata en un mercado tradicional como el español, habría sido necesario un esfuerzo considerable en campañas de publicidad y promoción para cambiar la percepción del consumidor. Zeena pudo haber pasado desapercibida en un sector dominado por marcas con gran reconocimiento.
Finalmente, aunque Zeena intentó expandirse internacionalmente, su presencia fuera de España no llegó a consolidarse a tiempo. La falta de una base sólida en el mercado local, sumada a las dificultades para crecer en el extranjero, dejó a la empresa sin margen para revertir su situación.
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