Acolchados orgánicos como supresores de malas hierbas

Un estudio de tres años revela el impacto de los mantillos orgánicos en el control de malezas y la salud del suelo

Jueves 30 de Noviembre de 2023

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En la búsqueda de prácticas agrícolas más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, el sector vitivinícola se sitúa a la vanguardia de la innovación. Uno de los últimos avances en este campo es el uso de acolchados orgánicos para el control de las malas hierbas en los viñedos. Este método no sólo ofrece una alternativa ecológica a las prácticas tradicionales, sino que también mejora la calidad del suelo y promueve prácticas agrícolas responsables.

Los acolchados orgánicos, como la paja y los restos de poda triturados, han demostrado ser muy eficaces para combatir el crecimiento de malas hierbas entre las vides. Estos materiales naturales contribuyen significativamente a mejorar la calidad del suelo al reducir su densidad y compactación, mejorar su fertilidad, porosidad y estabilidad y aumentar su retención de agua. Esto último es especialmente crítico, ya que reduce la evaporación y mejora la capacidad del suelo para almacenar e infiltrar agua, contribuyendo así a una gestión más eficiente de los recursos hídricos en los viñedos.

Un exhaustivo estudio de tres años realizado entre 2019 y 2022 por el grupo "VITIS GESTIÓN" tenía como objetivo evaluar la eficacia de tres tipos diferentes de mantillos orgánicos en comparación con dos métodos tradicionales de control de malas hierbas. Este estudio también arrojó luz sobre cómo variaba la presencia de diferentes especies vegetales en función del tipo de mantillo utilizado.

Los acolchados orgánicos analizados en este estudio incluían paja, restos de poda triturados y un sustrato postcosecha mezcla de paja, estiércol de aves de corral y urea. Estos tratamientos se compararon con dos enfoques tradicionales: el uso de herbicidas y el laboreo entre hileras.

Los resultados revelaron que, de los tres acolchados orgánicos examinados, la paja y los restos de poda triturados son opciones viables para controlar el crecimiento excesivo de malas hierbas en las hileras de vid, reduciéndolo a menos del 30% de la superficie del suelo. Además, el análisis de la biodiversidad indicó que los acolchados orgánicos no sólo afectan a la cantidad de especies presentes, sino también a su composición. Estos acolchados favorecen una mayor diversidad de especies, incluidas algunas beneficiosas para el ecosistema, mientras que los métodos tradicionales tienden a promover la proliferación de especies que compiten directamente con las vides.

Este estudio, detallado en el artículo de referencia (https://doi.org/10.1016/j.eja.2023.126997), supone un importante paso adelante en la viticultura sostenible. Pone de relieve la importancia de adoptar prácticas ecológicas que no sólo mantengan la salud y la productividad de los viñedos, sino que también contribuyan positivamente al ecosistema en general. El uso de acolchados orgánicos ofrece una vía prometedora para los gestores de viñedos que busquen equilibrar la productividad agrícola con el cuidado del medio ambiente, allanando el camino hacia un futuro más sostenible y responsable en la producción de vino.

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