Ibuprofeno y alcohol: cómo afecta su combinación

Vilma Delgado

Viernes 31 de Diciembre de 2021

Compártelo

Leído › 29540 veces

La mezcla entre medicamentos y bebidas alcohólicas no es recomendable en general. La interacción del etanol con los principios activos de los fármacos puede restar eficacia al tratamiento, irritar la mucosa del estómago, dañar el hígado y otros problemas de salud. Mezclar ibuprofeno y alcohol no es adecuado, veamos por qué. 

Qué pasa si mezclas ibuprofeno con alcohol

Mezclar ibuprofeno y alcohol tiene consecuencias para el organismo. Evidentemente, no es lo mismo tomar una copa de vino a cerveza aislada que beber de forma habitual, pero la mezcla de antiinflamatorios y alcohol no es aconsejable en ningún caso. 

¿Qué es el ibuprofeno? 

El ibuprofeno es un medicamento enmarcado dentro de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Cuenta con propiedades antipiréticas, es decir, baja la fiebre, analgésicas, para aliviar el dolor y antiinflamatorias. 

Hay contraindicaciones e interacciones con otros medicamentos. 

¿El ibuprofeno potencia los efectos del alcohol?

La ingesta en paralelo de ibuprofeno y alcohol tiene distintas consecuencias dependiendo de si la persona bebe o no de forma habitual y de la cantidad y graduación del alcohol ingerido. 

Beber mucho alcohol de forma puntual, por ejemplo, en una noche de fiesta, y tomar ibuprofeno provocará que el fármaco se metabolice de forma más lenta y, por tanto, hay que espaciar las tomas de ibuprofeno en caso de necesitar más dosis. 

Además, el ibuprofeno potencia los efectos del alcohol, ya que aumenta los efectos del etanol y por tanto el riesgo de sufrir una intoxicación etílica sube exponencialmente. También aparecen con mayor rapidez consecuencias del consumo de alcohol como la disminución de los reflejos, la somnolencia o la confusión mental. 

Esto nos lleva a pensar en otros riesgos asociados, como el aumento de probabilidades de sufrir accidentes de tráfico o de otra índole. 

Otros riesgos de mezclar ibuprofeno y alcohol

Los antiinflamatorios no esteroideos tienen como uno de sus efectos secundarios la irritación de la mucosa del estómago. Si se mezclan con alcohol, es más probable sufrir problemas gástricos

Los más habituales son pirosis, lo que todos conocemos como ardor de estómago y dolor. Si existe un uso crónico de ambas sustancias, los riesgos se multiplican y se agravan las consecuencias.

¿Influye el tipo de alcohol?

Existen algunos estudios que apuntan a que el consumo de vino es menos perjudicial que el de cerveza si se mezcla con antiinflamatorios, pero la evidencia no es aún suficiente para afirmarlo con rotundidad. Lo que sí es cierto es que, a mayor graduación alcohólica, mayor toxicidad se presenta en menos tiempo. 

El consumo agudo, aunque sea ocasional, también influye en la gravedad de la interacción. A más cantidad de alcohol, más riesgos. 

Ibuprofeno contra la resaca: una mala idea

¿Quién no se ha tomado un ibuprofeno para intentar frenar los excesos de una celebración? Si esto se hace de forma puntual, desde luego hay menos riesgos de sufrir un problema de salud. Pero, aun así, es mejor no tomar fármacos e intentar aliviar la resaca con hidratación.

De hecho, el temido dolor de cabeza aparece por culpa de la deshidratación y por eso lo mejor es tomar mucha agua, caldos, infusiones o batidos. Olvida los refrescos carbonatados y los azucarados. 

¿Por qué interaccionan el ibuprofeno y el alcohol?

Hemos visto que ambos productos influyen en el comportamiento del otro. Esto se debe a que el ibuprofeno y el etanol se metabolizan en el hígado, aunque con la intervención de distintas enzimas.

El tiempo de absorción del ibuprofeno está entre 15 y 20 minutos. Si el hígado se satura, puede producirse un aumento de toxicidad de las sustancias e incluso puede ocurrir que el medicamento se metabolice antes y haga falta una segunda dosis antes de tiempo. 

Consecuencias de mezclar habitualmente ibuprofeno y alcohol

Las consecuencias de un consumo en paralelo habitual son varias. En primer lugar, el consumo de alcohol habitual acelera el metabolismo de forma general y esto influye en el comportamiento de los medicamentos, no solo el ibuprofeno.

Al metabolizar de forma más rápida, el efecto de los medicamentos se desvanece antes y puede ser necesario aumentar las dosis o repetir las tomas con más asiduidad, lo que tampoco es recomendable. 

El consumo crónico de ambas sustancias aumenta el riesgo de sufrir problemas gástricos. Además, si las dosis son altas, se establece un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Las posibilidades de sufrir úlceras estomacales y gastritis también son mayores en consumidores crónicos de alcohol e ibuprofeno. 

Otros factores que aumentan la interacción

Además del consumo habitual, hay otros factores que influyen en la interacción entre ibuprofeno y alcohol. 

Los hombres metabolizan el alcohol más rápido y hay ciertas enfermedades previas que intensifican los efectos como las úlceras gastroduodenales, insuficiencia renal, gastritis o problemas hepáticos. 

 

Lo ideal es no mezclar ibuprofeno y alcohol y en general, no mezclar ningún medicamento con bebidas alcohólicas. Ante cualquier duda, lo mejor es consultar con personal sanitario de tu confianza.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 29540 veces

Comenta