El dsRNA se abre paso contra el mildiu de la vid

Grape4vine prueba moléculas biodegradables para frenar también la botritis y reducir residuos vitivinícolas

Jueves 16 de Abril de 2026

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Milán ha acogido la presentación final de Grape4vine, un proyecto de investigación que ha trabajado durante 36 meses en una nueva estrategia para proteger la vid frente al mildiu y la botritis mediante moléculas de dsRNA. El encuentro se celebró en el Centro de Congresos de Veronafiere, dentro de Vinitaly, y reunió a investigadoras, investigadores, empresas e instituciones vinculadas al sector vitivinícola.

La iniciativa ha sido impulsada por la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias de la Universidad de Milán junto con el Crea, con financiación de la Fundación Cariplo dentro de una convocatoria sobre economía circular. En el proyecto han participado 25 personas con perfiles de patología vegetal, biología, microbiología, biotecnología, ingeniería agraria y economía.

El trabajo parte de dos problemas que afectan al sector: la cantidad de residuos que genera la cadena vitivinícola, sobre todo vinazas y sarmientos, y el impacto ambiental de los tratamientos fitosanitarios usados contra enfermedades como el mildiu y la botritis. La propuesta consiste en transformar esos subproductos en materia prima para obtener formulados biodegradables capaces de actuar sobre genes concretos.

Según explicó Silvia Laura Toffolatti, de la Universidad de Milán, el planteamiento busca “partir de la vid y volver a la vid” mediante economía circular. La base técnica es el uso de ARN de doble cadena, o dsRNA, una molécula que puede provocar un silenciamiento génico temporal y muy específico.

Una parte central del proyecto se ha centrado en la producción de estas moléculas. Anna Narduzzo, del Crea, e Ileana Vigentini, de la Universidad de Milán, explicaron que se han probado sarmientos y vinazas como nuevos sustratos. También se han ensayado procesos con plantas modelo como Nicotiana benthamiana y fermentaciones microbianas con levaduras como Saccharomyces cerevisiae.

Los responsables del proyecto señalan que esta vía podría facilitar una producción a mayor escala y adaptada a procesos industriales ya usados para enzimas y biofármacos. También apuntan a una posible reducción del gasto asociado a estos tratamientos y a una mejor valorización de residuos agroindustriales que ahora quedan sin uso.

En el plano agronómico, Walter Chitarra, del Crea, y Gabriella De Lorenzis, de la Universidad de Milán, presentaron los resultados obtenidos sobre los principales patógenos. En el caso del mildiu de la vid, causado por Plasmopara viticola, se identificaron nuevos genes de susceptibilidad en la planta, sobre todo de la familia LBD. Su silenciamiento mediante dsRNA redujo la severidad de la enfermedad en los ensayos presentados.

Para la botritis, provocada por Botrytis cinerea, el trabajo se centró en genes esenciales del hongo con el fin de frenar su desarrollo. Los datos expuestos durante el congreso apuntan a una reducción del impacto de ambas enfermedades y abren la puerta al uso del dsRNA como herramienta fitosanitaria.

El proyecto también ha evaluado su efecto ambiental. Jacopo Bacenetti, de la Universidad de Milán, presentó un análisis de ciclo de vida según el cual sustituir fitofármacos convencionales por formulados basados en dsRNA podría reducir varios impactos ambientales gracias a su biodegradabilidad y a la ausencia de residuos.

Las próximas fases pasan por la síntesis industrial del dsRNA, el desarrollo de las formulaciones, las pruebas en campo abierto y el inicio del proceso para registrar el producto. Será en ese tramo donde se verá si los resultados obtenidos en laboratorio pueden trasladarse al viñedo.

Sara Borin, presidenta de la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias de la Universidad de Milán, subrayó durante el acto la importancia del traslado tecnológico desde la investigación hacia las empresas. Barbara Ferro, consejera delegada de Veronafiere, habló también del valor que tiene unir ciencia y sector productivo.

El cierre corrió a cargo de Attilio Scienza, profesor emérito de la Universidad de Milán, que puso el foco en el papel que tienen la investigación y la innovación en el futuro de la viticultura. Después se celebró una mesa redonda con empresas, consorcios e instituciones en la que se habló del interés por soluciones que combinen eficacia agronómica, sostenibilidad ambiental y viabilidad económica. Algunas compañías presentes señalaron que están aumentando sus inversiones en innovación y pidieron a las administraciones más apoyo para agilizar los trámites burocráticos que frenan este tipo de iniciativas.

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