Rusia prorroga varias normas clave para controlar la producción y venta de alcohol
El decreto mantiene el marcado fiscal y el registro en EGAIS para fabricantes, distribuidores y hostelería con licencia
lunes 19 de octubre de 2026

El Gobierno de Rusia ha prorrogado hasta 2032 varias normas que ordenan la circulación de bebidas alcohólicas, su marcado y el registro de producción y ventas en el sistema estatal EGAIS. La decisión figura en el decreto nº 1346, firmado el pasado 14 de octubre y publicado este lunes, 19 de octubre.
La medida amplía la vigencia de varios actos aprobados a finales de 2020, que forman parte del armazón regulatorio del mercado ruso del alcohol. Entre ellos está la norma sobre la comunicación previa de los datos del cliente, la fecha, la hora y el lugar de la venta minorista de alcohol cuando se presta servicio de catering fuera del establecimiento por parte de empresas con licencia. Esa obligación seguirá en vigor hasta el 1 de septiembre de 2032.
El Ejecutivo ruso también fija una nueva fecha para la norma sobre uso mínimo de la capacidad productiva. En este caso, el plazo se extiende hasta el 1 de marzo de 2032.
Otra de las prórrogas afecta al sistema de marcado de las bebidas alcohólicas con marcas especiales federales, equivalentes a las precintas fiscales. Esa regulación, aprobada por el decreto nº 2348 de 29 de diciembre de 2020, continuará hasta el 1 de septiembre de 2032.
A ello se suma la ampliación hasta el 1 de marzo de 2032 de la norma que regula el funcionamiento de EGAIS, la base estatal automatizada que registra los volúmenes de producción y circulación de alcohol etílico, bebidas alcohólicas y productos con contenido alcohólico. Este sistema es una pieza básica del control administrativo del sector en Rusia, porque permite seguir el rastro del producto desde la elaboración hasta su salida al mercado.
Además, el Gobierno ha eliminado del apartado 1 del decreto nº 2073, de 29 de noviembre de 2021, la referencia que limitaba la vigencia de su punto 1 hasta el 31 de diciembre de 2026. El texto publicado no añade más detalle en esa referencia dentro de la relación de cambios anunciados.
La decisión mantiene sin cambios de fondo, al menos por ahora, obligaciones que afectan a fabricantes, distribuidores y operadores de hostelería con licencia para vender alcohol. Para bodegas, cerveceras, destilerías y empresas de importación o distribución presentes en Rusia, la prórroga supone que seguirán vigentes durante varios años las exigencias de trazabilidad, marcado y control productivo que condicionan los procesos de cumplimiento normativo, la gestión documental y la planificación operativa.
También da continuidad a un marco que influye en la venta de alcohol en servicios de restauración fuera del local, un segmento relevante para banquetes, eventos y catering. En la práctica, las empresas que ya trabajan con estas reglas no tendrán que adaptarse a una caducidad inmediata de esos mecanismos, aunque sí deberán seguir cumpliendo con las obligaciones de comunicación y registro previstas por la normativa rusa.
Con este paso, Moscú mantiene hasta bien entrada la próxima década instrumentos que usa para supervisar el mercado del alcohol, recaudar impuestos especiales y limitar la circulación de producto no registrado. Para las compañías del sector de bebidas, eso apunta a un escenario de continuidad regulatoria en uno de los mercados más intervenidos de Europa oriental.