Chile negocia con Estados Unidos rebajas al arancel del 12,5% sobre sus exportaciones

La negociación puede aliviar el golpe al vino sin recuperar el arancel cero para todos

jueves 15 de octubre de 2026

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Chile negocia con Estados Unidos rebajas al arancel del 12,5% sobre sus exportaciones

Chile negocia con Estados Unidos un Acuerdo de Comercio Recíproco, conocido por sus siglas en inglés ART, con el objetivo de lograr exenciones o rebajas a la sobretasa del 12,5% que grava desde julio parte de sus exportaciones. Entre los productos alcanzados por esa carga están el vino, el salmón, la madera y algunos tipos de fruta. La Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei) ya ha advertido de que la negociación no devolverá necesariamente el arancel cero a todos los envíos.

La discusión tiene un efecto directo para el negocio de las bebidas, en especial para las bodegas chilenas que venden en Estados Unidos. Una rebaja parcial o total del 12,5% puede modificar la formación de precios, el margen de importadores y distribuidores y la planificación de exportaciones a uno de los mercados internacionales más observados por el sector. Si no hay alivio arancelario, el recargo seguirá pesando sobre la capacidad de esos vinos para competir frente a otras procedencias.

El cambio llegó tras la nueva política comercial de la Administración de Donald Trump. Desde julio, Chile quedó incluido, junto con otras 40 economías, en una tarifa del 12,5%, aunque un 53% de los productos chilenos siguió exento gracias al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Ese grupo sin cargos no incluye al vino ni a otros envíos relevantes para la canasta exportadora chilena. Hasta antes del llamado “Día de la Liberación”, y desde 2015, el 100% del comercio bilateral se realizaba con arancel cero.

La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, confirmó la negociación del ART en una actividad celebrada la pasada semana. La responsable explicó que la política comercial estadounidense cambió por razones internas ligadas a la reindustrialización, la recaudación fiscal y el equilibrio del comercio bilateral, y recordó que Chile mantiene superávit comercial con Estados Unidos. A partir de ahí, añadió, el margen de la negociación tiene límites y no permitirá recuperar el arancel cero para la totalidad de las ventas al mercado estadounidense.

Un ART, siglas de Agreement on Reciprocal Trade, es un instrumento por el que dos países pactan condiciones concretas para su relación comercial. Puede incluir acceso a mercado, aranceles, exenciones y otros compromisos. En el caso chileno, la idea no es sustituir el TLC firmado en 2004, sino añadir una vía nueva de negociación sobre productos que han quedado fuera de las exenciones.

Fuentes conocedoras de la negociación sostienen que estos acuerdos han surgido en la tercera etapa de la ofensiva arancelaria de Washington, cuando la Casa Blanca pasó de medidas unilaterales a entendimientos bilaterales. La primera fase se abrió en abril de 2025 con los aranceles recíprocos del llamado “Día de la Liberación”, que fijaron un suelo del 10% para Chile y tasas más altas para otras economías. Después llegó la intervención de la máxima corte estadounidense, que concluyó que la ley IEEPA se había usado fuera de las atribuciones presidenciales. Tras ese fallo, la Administración recurrió a la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 para imponer temporalmente otra sobretasa del 10%.

La tercera fase se apoyó en una investigación bajo la sección 301 de esa misma ley. Estados Unidos analizó a 60 economías por sus mecanismos para prohibir la importación de bienes fabricados con trabajo forzoso y, a partir de ahí, fijó gravámenes del 10% o del 12,5%. Chile quedó en el grupo de países sujeto al tipo más alto, junto con otras 40 economías.

En ese marco, las mismas fuentes sostienen que el ART serviría para pactar condiciones diferenciadas para Chile. Entre ellas figuran nuevas exenciones a la sobretasa del 12,5%, bien mediante la incorporación de más productos a la lista libre de arancel, bien con una rebaja de la tasa al 10%. Esas fuentes, no obstante, piden cautela y subrayan que la negociación en curso no garantiza por sí sola la firma del acuerdo.

La posibilidad de sellar un ART ha abierto además un debate político en Chile sobre el valor real del TLC con Estados Unidos. El ministro de Agricultura, Jaime Campos, ha llegado a afirmar que Washington está “violentando” el tratado. Tras conocerse el recargo en julio, sostuvo que la medida era arbitraria porque afectaba a un acuerdo ya suscrito. Este lunes, 12 de octubre, volvió a expresar su deseo de que el problema arancelario se resuelva cuanto antes y en buenos términos para el país.

Los analistas consultados descartan que un ART entierre el TLC en términos formales. Felipe Oyarzún, analista de mercados de XTB, considera que la negociación tiene sentido si permite recuperar parte de la competitividad perdida con los nuevos gravámenes, sobre todo en sectores como el salmón, el vino y la fruta. A su juicio, la utilidad del acuerdo dependerá no solo de las exenciones que pueda obtener Chile, sino también de los compromisos que deba aceptar a cambio.

Oyarzún recuerda, además, que otros países ya han firmado acuerdos similares sin renunciar a sus tratados previos con Estados Unidos. Cita los casos de Argentina, El Salvador y Ecuador, y también el de El Salvador y Guatemala dentro del CAFTA-DR, el tratado que vincula a República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos. Esa experiencia, señala, muestra que un ART puede convivir con un TLC y que su aprobación no implicaría el final técnico del pacto chileno-estadounidense, que tiene su propio procedimiento de terminación.

Cristian Guzmán Cofré, académico del Departamento de Economía y Finanzas de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, llega a una conclusión parecida. En su opinión, Chile negocia ahora con menos poder frente a Estados Unidos por la sobretasa ya aplicada y por la guerra comercial entre Washington y Pekín. Aun así, cree que renunciar a buscar tasas más bajas restaría margen a exportaciones como el salmón, la madera, la fruta y el vino, que necesitan entrar en los mercados internacionales con menos barreras arancelarias para mantener precio y presencia.

El académico añade que la discusión también reabre otra tarea pendiente de la economía chilena: diversificar su matriz exportadora y abrir nuevos destinos para redirigir parte de los envíos cuando un mercado endurece sus condiciones. Pero, mientras Estados Unidos siga siendo un comprador de peso, sostiene que Chile debe tratar de recuperar condiciones que acerquen otra vez sus productos a precios más competitivos en ese país.

Aunque el TLC sigue en pie, las autoridades chilenas recuerdan que sigue siendo la base de la relación económica bilateral. Gracias a ese tratado, el 53% de los productos mantiene el arancel cero y continúan vigentes otras ventajas en servicios, inversiones, procedimientos aduaneros y movilidad de personas. Entre ellas figura la visa H-1B1 para trabajo temporal en Estados Unidos, una facilidad de la que, dentro de este esquema, solo disfrutan Chile y Singapur.

La diferencia con otros socios comerciales de Estados Unidos es que Chile partía de una situación más favorable antes de los recargos impuestos por Washington. Mientras algunos países ya soportaban tasas previas sobre parte de sus exportaciones, los productos chilenos entraban con arancel 0%. Por eso, cualquier rebaja parcial que se obtenga en el vino y en otros sectores afectados no solo aliviará una subida reciente, sino que definirá el punto desde el que exportadores, bodegas e importadores tendrán que fijar precios y organizar sus ventas a Estados Unidos en los próximos meses.

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