El Algarve reivindica el Barrocal como su Toscana del sur de Portugal
La región impulsa el interior rural con pueblos blancos, colinas y una ruta del vino
jueves 15 de octubre de 2026

La imagen más conocida del Algarve sigue unida a sus playas y a sus acantilados, pero la Región de Turismo del Algarve dirige este jueves, 15 de octubre, la atención hacia otra parte del sur de Portugal. El organismo presenta el Barrocal, la franja situada entre el litoral y las sierras del interior, como un territorio de colinas, pueblos blancos, olivares y viñedos que recuerda a la Toscana italiana.
La comparación se apoya en el paisaje. A pocos kilómetros de la costa desaparecen los grandes arenales y aparece una sucesión de lomas, caminos rurales y pequeñas localidades donde siguen muy presentes los cultivos tradicionales. En esa zona se mezclan olivos, almendros, algarrobos, higueras y viñas, con casas encaladas y carreteras secundarias que enlazan unos núcleos con otros.
Uno de los puntos de entrada a esa ruta es Loulé. Desde allí se puede continuar hacia Querença, Salir o Alte por vías locales que atraviesan el interior agrícola del Algarve. La semejanza con la Toscana, en palabras del ente turístico, no depende de reproducir la misma arquitectura o los mismos jardines, sino de una combinación de relieve, cultivos y pueblos de tamaño pequeño que cambia por completo la percepción más habitual de la región.
La carretera EN124 permite comprobar con facilidad ese cambio de paisaje. Alte conserva casas blancas, chimeneas tradicionales y calles estrechas. Salir aparece rodeada de campos de cultivo y pequeñas elevaciones. Querença se alza sobre una colina y actúa como otro de los miradores naturales del Barrocal. Más hacia el este, el recorrido sigue por São Brás de Alportel y Santa Catarina da Fonte do Bispo, donde el terreno incorpora también alcornoques y tonos ocres y rojizos en los meses de otoño.
La apuesta por el interior llega en un momento en que el Algarve busca ampliar su oferta más allá del turismo de sol y playa. En el Barrocal, buena parte del interés está precisamente en el trayecto, en los pueblos de escala reducida y en un paisaje sin grandes monumentos, pero con una continuidad rural muy marcada. Esa red de carreteras permite enlazar varias visitas en una misma jornada y acercarse a una cara menos conocida de la región portuguesa.
El vino tiene un papel central en esa propuesta. El Algarve cuenta con cuatro denominaciones de origen, Lagoa, Lagos, Portimão y Tavira, además de la Indicación Geográfica Algarve, que abarca toda la región. La entidad turística atribuye a la combinación de sierra y océano, al clima mediterráneo cálido y seco y a más de 3.000 horas de sol al año unas condiciones propias para el cultivo de la vid.
Entre las variedades ligadas a la zona figuran Negra Mole, Crato Branco, también conocida como Síria, Arinto, Trincadeira y Castelão. La Negra Mole ocupa un lugar especial en ese mapa vitivinícola por su relación histórica con el Algarve y por la recuperación de presencia que ha tenido en los últimos años, según trasladan desde el sector turístico regional.
La viña se ha convertido también en una puerta de entrada al territorio. Bodegas y fincas repartidas por el Algarve organizan catas, visitas a viñedos y propuestas gastronómicas, hasta el punto de contar ya con una ruta propia de enoturismo. Esa oferta permite recorrer el interior con otro ritmo y enlazar paisaje, patrimonio rural y producción local.
Entre las bodegas abiertas al visitante figura Quinta dos Vales, en Estômbar, dentro del municipio de Lagoa. El recinto combina la actividad vinícola con un espacio dedicado al arte y reúne más de 100 esculturas de animales de colores realizadas por su fundador. La visita concluye con la degustación de sus vinos.
También en el área de Lagoa se encuentra Morgado do Quintão, una finca familiar de carácter histórico rodeada de olivos centenarios y cepas antiguas. La propiedad mantiene la arquitectura blanca tradicional del Algarve rural y forma parte de las paradas habituales para quienes buscan conocer la parte más ligada a la historia agrícola de la zona.
Otra referencia es ARVAD Wine, en Estômbar. La bodega se levanta a orillas del río Arade, con vistas hacia Silves, y su diseño une líneas actuales con referencias a la herencia fenicia de la región. Con estas paradas, la ruta del vino se suma a los pueblos del Barrocal como uno de los argumentos para desviarse del litoral y adentrarse en el interior.
El acceso desde España también ha cambiado en los últimos meses. La A22, conocida como Vía do Infante, recorre el Algarve de este a oeste desde la frontera con Huelva, a la altura del Puente del Guadiana, y llega hasta Lagos. La Región de Turismo del Algarve recuerda que esa autopista está exenta de peajes desde principios de 2025, aunque aún permanecen carteles informativos que pueden inducir a error a conductores españoles.
Esas señales recomiendan adherirse al sistema Easytoll, pero ese trámite ya no es necesario para circular por la A22. Sí sigue siendo útil para vehículos con matrícula no portuguesa que vayan a utilizar otras autopistas del país con peaje electrónico. El sistema mantiene una validez de 30 días y puede activarse por internet, a través de portugaltolls.com, o de forma presencial después de cruzar el Puente del Guadiana.