Bollinger confía en el futuro de Champagne por la resistencia de su viñedo al calor
La firma aprecia margen en enoturismo pese a la debilidad del vino premium
jueves 15 de octubre de 2026

Charles-Armand de Belenet, director general de Bollinger, afirmó en Londres que ve con “profundo optimismo” el futuro de su casa y de Champagne, pese a una campaña marcada por episodios meteorológicos extremos en Europa y a la debilidad que aún arrastra la demanda de vino de alta gama.
El responsable de la firma hizo esa valoración durante el almuerzo anual de vendimia que Bollinger celebra cada octubre en la capital británica, una vez terminada la recogida de la uva en Champagne. Allí reconoció que el clima y la marcha del mercado invitan a la preocupación, pero sostuvo que las perspectivas son buenas tanto a corto como a largo plazo.
Su argumento se apoyó en dos frentes: la capacidad de la región para mantener la calidad de la uva en un escenario más cálido y seco, y la resistencia de Champagne en ventas frente al retroceso más amplio del mercado del vino.
Sobre la viña, De Belenet aseguró que Champagne ha vivido este año unas condiciones meteorológicas parecidas a las de Barcelona y, aun así, la vendimia ha sido muy buena. También apuntó que las cepas siguen muy verdes pese a la falta de agua. A su juicio, esa respuesta de la planta se explica por la base calcárea del viñedo de Champagne, que retiene el agua con gran eficacia.
El directivo considera que ese subsuelo es un activo de primer orden para las próximas décadas. En su intervención sostuvo que esa capacidad de almacenar agua da a la región una ventaja de cara a los próximos 100 años y refuerza su confianza en la calidad de la uva, no solo en la cosecha de este año, sino también en campañas futuras.
En el lado de la demanda, De Belenet subrayó que, mientras el mercado del vino se reduce, Champagne mantiene un comportamiento algo mejor y sus volúmenes avanzan ligeramente. La lectura que hace Bollinger es que la denominación conserva atractivo incluso en una fase de consumo más contenido, algo que para una casa centrada en el segmento premium tiene un valor especial.
A esa visión suma el margen de desarrollo del enoturismo. El director general de Bollinger habló de un potencial muy amplio en Champagne y puso como ejemplo la evolución de Reims desde la pandemia: el número de visitantes ha pasado de un millón a dos millones. Ese salto, en su opinión, muestra que la región no solo vende botellas, sino también experiencia de marca y vínculo con el territorio.
De Belenet añadió que, en el sector del vino a escala internacional, el enoturismo representa alrededor del 25% de la facturación de una bodega. En Champagne, incluida Bollinger, ese peso se sitúa entre el 1% y el 5%. La diferencia explica por qué la casa francesa ve margen para aumentar ingresos por esa vía en los próximos años.
Para Bollinger, una prueba de confianza en el mercado es seguir invirtiendo. El directivo citó la nueva sala de barricas de la casa y los planes para abrir en 2028 un hotel, un centro de visitantes y un restaurante. Con esos proyectos, la empresa busca ampliar su relación con el público más allá de la venta tradicional y ganar presencia en una actividad que todavía tiene poco peso en sus cuentas.
La compañía también llega a esta fase con un balance comercial favorable en lo que va de año, según trasladó De Belenet a los asistentes. El directivo vinculó esa buena marcha al impulso de La Grande Année 2018, una de las referencias más conocidas de la casa. A ello se suma el lanzamiento de Bollinger PN AYC21, un Blanc de Noirs construido en torno a la Pinot Noir de Aÿ.
La cita en Londres sirvió además para presentar a Emilien Boutillat como nuevo responsable de bodega de Bollinger. Se incorporó a comienzos de octubre procedente de Piper-Heidsieck y Rare. De Belenet lo definió como un profesional con mucho talento y prestigio en su oficio, y afirmó que es la persona adecuada para construir la nueva etapa de Bollinger y afrontar los problemas que tiene por delante la casa.