Martes 03 de Junio de 2025
El vino vuelve a tener presencia en Pompeya gracias a un proyecto conjunto entre el Parque Arqueológico de Pompeya y el grupo vinícola Tenute Capaldo. Esta iniciativa busca recuperar la tradición vitivinícola de la antigua ciudad romana, situada cerca del Vesubio, donde el vino formaba parte de la vida cotidiana. En la época romana, Pompeya contaba con bares, restaurantes y viñedos que abastecían a la población local y a los visitantes.
El grupo Tenute Capaldo, propietario de Feudi di San Gregorio en Campania y Basilisco en Basilicata, se ha comprometido a preservar las variedades históricas de uva del sur de Italia. El plan consiste en plantar viñas en los mismos lugares donde se encontraban los antiguos viñedos de Pompeya. Además, el grupo trabajará con 2,5 hectáreas de viñas que fueron plantadas y cuidadas por la bodega Mastroberardino durante un proyecto anterior, cuyo vino se conoció como Villa dei Misteri. Cuando finalicen las plantaciones, Tenute Capaldo gestionará un total de 15 hectáreas dentro del parque arqueológico.
El equipo aportará su experiencia en el manejo de variedades autóctonas y en el mantenimiento de viñas antiguas para asegurar que los nuevos viñedos sean fieles a la tradición histórica. El cultivo se realizará siguiendo prácticas orgánicas, sostenibles y biodinámicas. Se emplearán sistemas de conducción como la pérgola para proteger las uvas del sol, tal como hacían los romanos. Entre las variedades que se plantarán figuran Per'e Palummo, Coda di Volpe, Caprettone, Aglianico, Piedirosso, Falanghina, Fiano y Greco. Estas uvas compartirán espacio con cultivos de hortalizas y cereales como lentejas, siguiendo el modelo agrícola romano.
Antonio Capaldo, presidente del grupo Tenute Capaldo, explicó que el objetivo es hablar del vino como un elemento cultural y no solo como una bebida. Para él, este proyecto permite conectar pasado y presente a través del vino. Capaldo considera que Pompeya ofrece una oportunidad única para aprender sobre la historia del vino italiano y transmitir ese conocimiento a nuevas generaciones.
La primera vendimia simbólica tendrá lugar este año en Pompeya. Sin embargo, los responsables del proyecto calculan que los primeros vinos no llegarán al mercado antes de 2028 o 2030. La intención es producir tanto vinos tintos como blancos procedentes de estos viñedos históricos. Además, se prevé crear bodegas abiertas al público donde los visitantes puedan observar técnicas romanas para prensar uvas y envejecer el vino.
Capaldo detalló que cuando la producción alcance entre el 50% y el 60% de su capacidad prevista, se habilitará una zona dentro del parque para realizar la prensada cerca de los viñedos. Junto al parque existe una estructura abovedada donde se instalarán ánforas para el envejecimiento del vino. De este modo, quienes visiten Pompeya podrán conocer todo el proceso vinícola antiguo durante su recorrido por el parque arqueológico.
Cada año pasan por Pompeya unos ocho millones de personas. Los responsables del proyecto consideran que esta iniciativa permitirá dar a conocer la historia vitivinícola de la ciudad desde una perspectiva diferente. Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico de Pompeya, señaló que recuperar los viñedos ayuda a contar la historia de la ciudad desde nuevos ángulos.
El proyecto busca convertir Pompeya no solo en un lugar dedicado a la investigación arqueológica sino también en un centro productivo y comercial vinculado a sus raíces históricas. La colaboración entre arqueólogos y viticultores pretende devolver al vino su papel central en la vida cultural y económica de Pompeya tal como sucedía hace dos mil años.