Martes 24 de Febrero de 2026
E. & J. Gallo, la mayor empresa vinícola de Estados Unidos, ha iniciado un proceso de reestructuración que incluye el cierre de instalaciones clave y la reducción de plantilla. La compañía ha comunicado el cierre definitivo de su bodega Ranch Winery en St. Helena, California, y el despido de los 56 empleados que trabajan en ese centro antes del 15 de abril de 2026. Además, Gallo ha presentado notificaciones oficiales para despedir a otros 37 trabajadores en cuatro instalaciones adicionales: Louis M. Martini Winery y Orin Swift Tasting Room, ambas en St. Helena, así como J Vineyards & Winery y Frei Ranch en Healdsburg.
Esta decisión responde a la necesidad urgente de ajustar la capacidad productiva ante la caída del consumo de vino en Estados Unidos. Según el informe anual sobre la industria vinícola estadounidense elaborado por Silicon Valley Bank, tanto los ingresos como el volumen de producción han descendido desde 2020. En 2025, la producción total fue de 329 millones de cajas, frente a las 335,9 millones del año anterior. Los ingresos del sector también bajaron hasta los 74.300 millones de dólares en 2025, comparados con los 75.500 millones registrados en 2024.
El informe señala que la disminución del consumo se debe principalmente a cambios demográficos y de hábitos entre los consumidores. La generación conocida como Baby Boomers, que durante décadas ha sido la principal consumidora de vino en Estados Unidos, está reduciendo su consumo y su peso demográfico disminuye cada año. Al mismo tiempo, las generaciones más jóvenes, como los miembros de la Generación Z y los menores de 30 años, no muestran el mismo interés por el vino que sus predecesores.
Rob McMillan, vicepresidente ejecutivo y fundador de la división vinícola del Silicon Valley Bank, explica que los consumidores menores de 30 años beben menos vino que cualquier otro grupo similar desde que existen registros. Esta tendencia ha obligado a grandes empresas como E. & J. Gallo a tomar medidas para adaptarse a una demanda menor.
La caída del consumo ha tenido un impacto directo en los ingresos del sector. Desde 2020, cuando la industria generó 94.000 millones de dólares, los ingresos anuales han descendido un 21%, lo que supone una reducción total de casi 20.000 millones en cinco años.
El descenso en las ventas también ha afectado a bodegas más pequeñas y conocidas del valle de Napa. El pasado 31 de enero, Vermeil Wines cerró su sala de catas en el centro de Napa alegando la necesidad de adaptarse al mercado actual.
La situación refleja un cambio profundo en el sector vinícola estadounidense, que debe buscar nuevas estrategias para conectar con las generaciones más jóvenes y ajustar su estructura productiva a una demanda menor y diferente respecto a décadas anteriores.