Jueves 25 de Junio de 2026
Bruselas ha acogido este jueves, 25 de junio, el precongreso del European Organic Congress (EOC) 2026, organizado por IFOAM Organics Europe, en una reunión centrada en las decisiones que pueden marcar los próximos meses para la agricultura ecológica en la Unión Europea.
El encuentro se celebra en un momento en el que coinciden la negociación del próximo presupuesto comunitario, la revisión de políticas agrarias y el debate sobre la competitividad del sector agroalimentario. Según explican los organizadores, la cita de Bruselas sirve para perfilar prioridades sobre financiación, regulación, innovación y sostenibilidad en la producción ecológica europea.
La reunión funciona además como antesala del Congreso Europeo de Agricultura Ecológica, previsto del 6 al 8 de octubre en Cork, Irlanda. En Bruselas se han dado cita responsables políticos, representantes de instituciones comunitarias, organizaciones sectoriales, investigadores y empresas para debatir sobre la evolución del sector en Europa.
Bajo el lema de la agricultura ecológica como “una inversión estratégica en la resiliencia de Europa”, el programa ha puesto el foco en la capacidad de las políticas comunitarias para sostener la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles. Uno de los puntos centrales ha sido la mesa redonda dedicada al próximo presupuesto de la Unión Europea y a su capacidad para respaldar a los agricultores ecológicos.
En esa sesión se ha analizado cómo el futuro Marco Financiero Plurianual puede contribuir al desarrollo del sector y asegurar recursos suficientes para productores y empresas. El debate tiene especial relevancia porque las decisiones presupuestarias de Bruselas condicionarán el margen de actuación de la política agraria europea durante los próximos años.
Otro de los asuntos tratados ha sido la actualización del Plan de Acción Ecológico de la UE. Los participantes han debatido sobre la posibilidad de reforzar sus objetivos para acelerar la transición alimentaria, apoyar a agricultores y operadores y mantener la posición europea en materia de sostenibilidad.
La agenda también ha incluido el análisis del Reglamento Europeo de Producción Ecológica y de una posible revisión. Se trata de una cuestión seguida de cerca por los operadores del sector por sus efectos sobre la certificación, los controles y el funcionamiento del mercado ecológico.
Junto a la regulación y la financiación, el precongreso ha reservado espacio para la investigación, la innovación y la competitividad europea. Una de las mesas redondas se ha centrado en el futuro de los programas europeos de I+D+i y en los nuevos instrumentos de financiación previstos por Bruselas, con la intención de vincular la política agraria a objetivos ambientales y sociales.
Entre los participantes con mayor peso institucional figura Gijs Schilthuis, director de Sostenibilidad (AGRI.B) de la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea. Schilthuis ha abierto la jornada con la conferencia “El futuro de la alimentación y la agricultura en Europa”.
Además, ha intervenido en el panel dedicado al próximo presupuesto europeo para la agricultura ecológica. Su participación cobra relevancia por su papel en la definición de las políticas de sostenibilidad agraria de la Comisión Europea y por la influencia que puede tener en debates como la transición ecológica del sector agroalimentario, la evolución de la Política Agraria Común y el lugar de la agricultura ecológica dentro de la estrategia europea de resiliencia.
Según indican desde la organización, el encuentro no se ha limitado al debate político. El programa también ha buscado facilitar el intercambio de conocimiento entre profesionales, abrir el diálogo directo con responsables comunitarios y reforzar las redes de colaboración entre los distintos actores de la cadena ecológica europea.
La jornada se ha completado con actividades de relación profesional y con una visita a una explotación ecológica para conocer experiencias de producción sostenible y productos locales. Con este precongreso, Bruselas ha servido de punto de preparación para la cita de Cork y para una discusión que afecta al diseño de las futuras políticas agrarias europeas.