El viñedo español cuesta 4.025 euros por hectárea

La OIVE actualiza el mapa de costes de producción de uva en España

Viernes 19 de Junio de 2026

La Interprofesional del Vino de España presentó este viernes, 19 de junio, la tercera fase del estudio sobre los costes de producción de uva para vinificación, una actualización que sitúa el coste medio total del viñedo en 4.025 euros por hectárea y el coste medio en 0,64 euros por kilo. El trabajo, elaborado por la Universitat Politècnica de València para la OIVE, reúne datos de la campaña 2024/2025 y confirma una fuerte diversidad entre zonas, sistemas de cultivo y modelos de explotación.

La organización dio a conocer los resultados en un webinario en el que participaron su directora, Susana García; el catedrático Jose Miguel Carot; y Laura Barrado, coordinadora del área de vino de la Subdirección General de Frutas y Hortalizas y Vitivinicultura del Ministerio de Agricultura. Durante la sesión también se expuso el funcionamiento de la plataforma Redes Teco como herramienta complementaria para el sector.

El estudio incorpora información de 54 denominaciones de origen y 46 variedades de uva cultivadas en condiciones agronómicas y climáticas distintas. La muestra consolidada alcanza 256 casos tras sumar las fases previas y la nueva actualización. La Fase III añade 56 nuevas muestras tomadas entre noviembre de 2024 y septiembre de 2025 en 16 denominaciones de origen, aunque en otra parte del informe se menciona una recogida de 59 nuevas muestras.

La principal conclusión es que no existe un coste único del viñedo español. La OIVE sostiene que los datos deben leerse por territorio y por tipología productiva, ya que influyen factores como el clima, el suelo, la variedad, el sistema de conducción, el nivel de mecanización, el rendimiento o las exigencias normativas. El informe subraya además que los valores medios nacionales sirven como referencia general, pero resultan insuficientes para decisiones individuales.

La comparación con las fases anteriores refleja una ligera bajada del promedio nacional. En las Fases I y II el coste medio total era de 4.150 euros por hectárea y el coste medio por kilo se situaba en 0,66 euros. Pese a esa moderación, la dispersión sigue siendo amplia.

Entre las denominaciones con mayores costes figura Ribeiro, incorporada en esta fase, con 12.997 euros por hectárea y 1,28 euros por kilo. También aparecen en la parte alta Bierzo, con 5.488 euros por hectárea y 0,82 euros por kilo; Jerez, con 4.944 euros y 0,46 euros; Rioja, con 4.350 euros y 0,73 euros; y Ribera del Duero, con 4.096 euros y 0,88 euros. En el tramo bajo se sitúan La Mancha, con 2.657 euros por hectárea y 0,32 euros por kilo; Yecla, con 1.640 euros y 0,40 euros; y Almansa, con 1.722 euros y 0,20 euros.

La entrada de Ribeiro altera con fuerza los promedios agregados. El informe precisa que si se excluye esa denominación el coste medio de la Fase III baja a 3.525 euros por hectárea. Con Ribeiro incluida, el promedio asciende a 4.117 euros en la comparación por denominaciones.

El análisis agrupa las denominaciones en cinco perfiles productivos mediante un sistema estadístico k-means. Un primer grupo reúne zonas del norte y noreste con bajos rendimientos y costes por kilo altos, como Bierzo, Rioja, Ribera del Duero o Pla de Bages. Un segundo grupo concentra áreas con rendimientos altos y costes unitarios bajos, entre ellas La Mancha, Almansa, Ribera del Guadiana, Rueda y Cava. Un tercer bloque incluye Alicante, Yecla, Valencia, Utiel-Requena y Calatayud, con costes contenidos y rendimientos medios. Jerez aparece como modelo propio por combinar costes altos con rendimientos elevados. Ribeiro queda aislada como caso singular por registrar los máximos costes totales y por kilo pese a tener rendimientos altos.

La campaña vitícola de 2024 estuvo marcada por la sequía por tercer año consecutivo. El estudio señala que afectó sobre todo al sureste peninsular y a la Comunidad Valenciana. En algunas zonas de Alicante, como Marina Alta, las pérdidas llegaron al 90% de la cosecha. También hubo heladas tardías a finales de abril de 2024 en Rioja, Ribera del Duero, Rueda o Ribeiro.

Pese a ese escenario meteorológico, la sanidad vegetal fue buena en términos generales. La falta de humedad redujo la incidencia de mildiu y oídio salvo en áreas atlánticas del noroeste. Al mismo tiempo aparecieron problemas ligados al calor, como la expansión del mosquito verde en viñedos del Levante.

La producción nacional se estimó en torno a 38 millones de hectolitros de vino y mosto. Esa cifra supone una recuperación del 17%-20% respecto a 2023, aunque todavía queda un 4%-5% por debajo de la media del último lustro. El informe atribuye además una calidad muy buena o excelente a la uva recolectada por una maduración equilibrada y una alta concentración derivada de la falta de agua.

La metodología empleada se basa en un modelo analítico de costes por actividades. El cálculo incluye mano de obra, maquinaria e insumos; amortizaciones del viñedo, espaldera y riego con un periodo de 25 años; y otros gastos como seguros agrarios, IBI, tasas de consejos reguladores o arrendamientos. A los costes operativos se añade un 5% en concepto de gestión.

El trabajo diferencia tres tipos de actividades: las basadas sobre todo en mano de obra, como poda invernal o poda en verde; las que combinan mano de obra y maquinaria, como labores con cultivador o vendimia mecanizada; y las que suman además consumos intermedios, como fertilización o tratamientos fitosanitarios.

La OIVE recuerda que el estudio se alinea con la Ley de la Cadena Alimentaria reformada por la Ley 16/2021, que obliga a que los precios cubran los costes efectivos de producción mediante factores objetivos y verificables pactados en contrato.

El informe también revisa los costes según sistema productivo dentro de cada denominación. Esa desagregación muestra que parte importante de las diferencias no depende solo del territorio sino también del régimen hídrico y del tipo de conducción. En varias zonas secas del sureste y centro peninsular, el regadío eleva el gasto por hectárea pero puede rebajar el coste por kilo cuando logra aumentar lo suficiente el rendimiento.

Por partidas internas, los costes ligados a actividades concentran la mayor parte del gasto total en casi todas las denominaciones analizadas. Las amortizaciones y otros gastos presentan menos diferencias entre territorios. El estudio aprecia además una capacidad de ajuste dentro de muchas explotaciones: subidas en unas labores se compensan con bajadas en otras o con menor intensidad en determinadas intervenciones.

En producción ecológica no aparece un patrón único. El análisis solo pudo hacerse en Alicante, Cava, La Mancha, Ribera del Duero, Rioja y Utiel-Requena por tamaño muestral suficiente. En unas denominaciones los costes ecológicos quedan por encima del cultivo convencional; en otras son similares o incluso inferiores. La conclusión es que el efecto económico del manejo ecológico depende más del territorio y del sistema productivo que de una regla común aplicable a todo el viñedo español.

Para la OIVE, esta actualización sirve como herramienta técnica para viticultores y operadores porque permite comparar cada explotación con referencias observadas en zonas y modelos parecidos sin convertir esos datos en precios medios aplicables al mercado.

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