El IFAPA publica siete guías para agricultores tras las lluvias extremas en Andalucía

Jueves 19 de Febrero de 2026

Las precipitaciones superaron hasta un 80% la media en varias provincias y causaron daños en cultivos clave

El Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA) ha publicado siete guías con recomendaciones para el manejo de los principales cultivos de Andalucía tras las lluvias extremas e inundaciones registradas en las primeras semanas de 2026. Estas guías, elaboradas por equipos científicos y técnicos del IFAPA, están dirigidas a agricultores de cítricos, vid, olivar, frutales, frutos rojos, aguacate, cereales y otros cultivos herbáceos.

Los documentos, disponibles en la web del IFAPA, presentan de forma visual y didáctica los posibles impactos de las inundaciones y las estrategias recomendadas para mitigar los daños. Entre los problemas identificados por los expertos se encuentran la erosión del suelo, la asfixia radicular por falta de oxigenación en las raíces, el aumento de enfermedades, la lixiviación de nutrientes, la dificultad para realizar labores agrícolas y los daños físicos en la arboleda provocados por el viento y la humedad.

Las guías advierten que la elevada humedad y las altas temperaturas tras las lluvias favorecen la aparición de enfermedades en la parte aérea y en el suelo, así como infecciones por hongos que pueden causar podredumbre radicular. Por este motivo, se detallan actuaciones preventivas y posteriores para reducir y evitar daños, incluyendo prácticas agrícolas específicas para cada situación.

Uno de los consejos destacados es evitar el uso de maquinaria pesada hasta que el suelo recupere un nivel adecuado de humedad, ya que el peso puede compactar el terreno y agravar la falta de oxígeno en las raíces. Además, las lluvias intensas pueden provocar el lavado de nitratos, la pérdida de azufre y la movilización de potasio en suelos ligeros, lo que puede reducir el rendimiento de los cultivos por carencias nutricionales. En estos casos, se recomienda el uso de fertilizantes y productos bioestimulantes según las necesidades detectadas.

Las guías han sido elaboradas en el marco de proyectos financiados con fondos europeos FEDER y responden a la necesidad de transferir conocimiento técnico al sector agrario andaluz tras un periodo de lluvias especialmente intenso.

El análisis realizado por el IFAPA, a partir de los datos de 92 estaciones meteorológicas de la Red de Información Agroclimática de Andalucía (RIA), muestra que en Huelva, Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada las precipitaciones acumuladas entre 2025 y 2026 fueron entre un 70% y un 80% superiores a la media climatológica. En Jerez de la Frontera el incremento fue del 50%, en Almería del 30% y en Málaga del 10% respecto a la media de referencia.

El informe también subraya la importancia del número de días consecutivos con lluvia, ya que este factor condiciona el acceso a las explotaciones y la posibilidad de realizar tareas como la recolección, el abonado o la aplicación de tratamientos fitosanitarios. Entre el 1 de septiembre de 2025 y mediados de febrero de 2026, la precipitación media acumulada en las zonas agrícolas monitorizadas por la RIA fue de 486 mm, con valores que oscilaron entre 155 mm y 968 mm según la localización.

La RIA, orientada al seguimiento de áreas agrícolas, permite cuantificar de forma precisa las precipitaciones en estas zonas, aunque no incluye registros de otras áreas donde las lluvias han sido incluso superiores, como en el entorno de Grazalema. La integración de los datos de la RIA con los de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha permitido realizar un análisis detallado por provincias.

El IFAPA, organismo público adscrito a la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, cuenta con 15 centros en las ocho provincias andaluzas y más de 1.300 hectáreas de superficie experimental. Su objetivo es contribuir a la modernización y competitividad del sector agrario, pesquero y alimentario andaluz mediante la investigación, el desarrollo tecnológico, la transferencia de conocimiento y la formación, siempre con criterios de sostenibilidad medioambiental.