La mitad de las bodegas alemanas, al borde de la quiebra por la presión de precios y el descenso del consumo

Productores y asociaciones alertan del riesgo para el paisaje rural y la tradición vitivinícola ante la falta de apoyo al vino nacional

Lunes 15 de Septiembre de 2025

El sector del vino en Alemania atraviesa una situación difícil. Según la asociación Zukunftsinitiative Deutscher Weinbau, la mitad de las bodegas alemanas se encuentra al borde de la quiebra y hasta un 30% de la superficie de viñedo podría desaparecer en los próximos años. Esta organización pide a la población que compre al menos una botella más de vino alemán por persona y año para ayudar a mantener la producción nacional.

Thomas Schaurer, viticultor en Renania-Palatinado y presidente de la asociación, explica que la presión de las grandes cadenas de distribución sobre los precios y una gestión que considera poco innovadora han llevado a muchos productores a una situación límite. Schaurer señala que algunos vinos alemanes se venden actualmente en supermercados por menos de dos euros la botella, e incluso por debajo del euro, un precio inferior al de muchas aguas minerales. Según él, esta situación pone en peligro no solo el futuro económico de miles de familias, sino también el paisaje rural y la tradición vitivinícola del país.

Alemania no produce suficiente vino para cubrir su consumo interno. En 2024, según datos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el país produjo entre 8 y 9 millones de hectolitros, mientras que el consumo alcanzó los 17,8 millones. Esto significa que menos de la mitad del vino consumido es de origen nacional. Schaurer afirma que esta diferencia ha hecho que los supermercados y los comercios minoristas perciban que el vino alemán interesa cada vez menos a los consumidores, lo que agrava aún más el problema.

La fundación de Zukunftsinitiative Deutscher Weinbau tuvo lugar el pasado 12 de mayo. Schaurer decidió dar este paso tras conocer casos graves entre sus colegas, como pensamientos suicidas provocados por la presión económica y la falta de respuesta por parte de las organizaciones profesionales. Desde entonces, más de 160 miembros activos se han unido a la asociación y cientos más apoyan sus reivindicaciones.

Las organizaciones profesionales han reaccionado ante estas demandas. El Deutscher Weinbauverband (DWV), principal organismo del sector, reconoce que hasta un 30% del viñedo alemán está en riesgo. Aunque discute las cifras sobre el número de bodegas amenazadas, admite que la situación es grave y pide medidas urgentes a las autoridades federales. El DWV apoya el paquete de ayudas anunciado recientemente por Daniela Schmitt, ministra responsable del sector en Renania-Palatinado, pero solicita herramientas adicionales como ayudas para arrancar viñas o destilar excedentes.

La asociación Zukunftsinitiative Deutscher Weinbau no pide nuevas subvenciones públicas, sino un cambio en los hábitos de consumo. Propone que cada ciudadano compre una botella más de vino alemán al año en lugar de optar por productos importados. Según Schaurer, esto permitiría mantener la base económica necesaria para que las familias viticultoras sigan produciendo bajo estándares ambientales y sociales propios del país.

Schaurer defiende también precios justos para todos los productores europeos y denuncia que muchos viticultores reciben apenas unos céntimos por litro vendido. Recuerda que en Alemania los viticultores trabajan entre 60 y 90 horas semanales y considera insostenible que sus vinos se vendan a precios tan bajos.

El pasado 30 de agosto se celebró una jornada nacional para sensibilizar sobre este problema, aunque no logró el impacto esperado debido a la falta de tiempo para su organización. Sin embargo, Schaurer asegura que continuará con su labor informativa para recordar a los consumidores alemanes que sus decisiones tienen consecuencias directas sobre el empleo rural y las condiciones laborales en viñedos y bodegas.

El debate sobre el futuro del vino alemán sigue abierto. Tanto productores como organizaciones profesionales coinciden en señalar la gravedad del momento actual y piden medidas urgentes para evitar una reducción drástica del viñedo nacional y la desaparición de muchas pequeñas bodegas familiares.