Nueva Zelanda obliga a pagar derechos por importar alcohol sin comprador industrial identificado

El régimen sin derechos queda limitado a mercancías vendidas o encargadas antes de cruzar la frontera

Martes 01 de Septiembre de 2026

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Nueva Zelanda obliga a pagar derechos por importar alcohol sin comprador industrial identificado

El Servicio de Aduanas de Nueva Zelanda comunicó este martes, 1 de septiembre, que el alcohol etílico y otros bienes sujetos a un gravamen equivalente al impuesto especial no podrán declararse sin derechos de importación para su fabricación posterior si, en el momento de la entrada al país, el importador aún no conoce al fabricante autorizado que va a comprarlos.

La autoridad aduanera precisa que, en esos casos, la declaración de importación es incorrecta aunque la mercancía se vaya a vender más adelante a un fabricante autorizado. La razón, según Aduanas, es que en el instante de la importación esos bienes están “para la venta” y no “para la fabricación”. Por ese motivo, no puede aplicarse la clasificación libre de derechos para fabricación y debe abonarse el derecho de importación.

La aclaración no equivale a la creación de un nuevo arancel ni a un cambio en los tipos aplicables. Lo que hace es fijar de forma más estricta cuándo puede usarse el régimen sin derechos para mercancías que entran en Nueva Zelanda con destino industrial. Aduanas sitúa el foco en la situación real del producto cuando cruza la frontera: si no hay cliente identificado y el importador trae la mercancía para colocarla después en el mercado, la operación pasa a considerarse una importación para venta.

Sí siguen pudiendo acogerse a la entrada sin derechos los envíos que ya estén vendidos antes de la importación, los que se introduzcan para atender pedidos previos y los que se importen por cuenta de un fabricante autorizado. En esos supuestos, Aduanas entiende que la mercancía ya está vinculada a una finalidad de fabricación desde el momento de su llegada al país.

La medida afecta de forma directa a la operativa de importadores y fabricantes de bebidas espirituosas y de otros productos que usan alcohol etílico como insumo. En la práctica, obliga a cerrar ventas o pedidos antes del despacho si se quiere mantener el tratamiento libre de derechos. Para los distribuidores que introducían alcohol a granel sin comprador identificado, el cambio puede elevar los costes financieros y administrativos, ya que deberán pagar el derecho en frontera o modificar su forma de contratación y de almacenamiento.

Aduanas también ha recordado que los bienes importados para fabricación posterior siguen bajo su control porque no se despachan para consumo interno, aunque eso no implica que deban guardarse en un área controlada por la propia autoridad aduanera. El organismo aclara que esas instalaciones no están autorizadas para almacenar mercancías hasta que el importador decida su destino. El movimiento del producto, en cualquier caso, debe cumplir los requisitos previstos en los artículos 85 y 235 de la legislación aduanera y de impuestos especiales de 2018.

Para trasladar la mercancía desde el muelle hasta un almacén seguro, los importadores deben solicitar a la unidad de tramitación el permiso NZCS 201, una autorización única para sacar bienes de un área controlada por Aduanas. La administración adelanta que incorporará restricciones, incluida una fecha de caducidad, para asegurarse de que los productos se usan realmente en procesos de fabricación y no quedan almacenados de forma indefinida.

En el caso del alcohol etílico, el control será aún más estricto. Aduanas señala que el producto importado para venderse a titulares de los permisos NZCS 241 y NZCS 242 solo puede entrar sin derechos si existe un permiso NZCS 243 válido, que autoriza la importación de alcohol libre de derechos para usos aprobados. El organismo afirma haber detectado varios casos de importadores que introdujeron alcohol etílico como si fuera para fabricación y después desviaron parte del volumen a otros titulares de permisos para usos distintos de la elaboración de una bebida para consumo.

Ese desvío, añade la autoridad, incumple las condiciones del régimen sin derechos. El alcohol etílico no puede importarse como materia prima para fabricación y más tarde redirigirse a titulares de permisos NZCS 241 o NZCS 242. Cuando Aduanas detecte esa práctica, iniciará actuaciones de control y reclamará los derechos que correspondan.

Otra novedad operativa es que cada envío individual de alcohol etílico para usos autorizados necesitará su propio permiso NZCS 243. Aduanas dejará de emitir las autorizaciones que cubrían una cantidad total repartida en varios envíos durante un periodo determinado. La administración no ha difundido el volumen de importaciones afectado, el importe potencial de los derechos a recaudar ni una estimación del efecto económico para el sector.

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