¿Puede la subida fiscal del alcohol agravar el mercado ilícito en Sudáfrica?

Sanidad y la autoridad tributaria sostienen que el riesgo puede contenerse con trazabilidad, vigilancia y sanciones

Viernes 28 de Agosto de 2026

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¿Puede la subida fiscal del alcohol agravar el mercado ilícito en Sudáfrica?

El Tesoro Nacional de Sudáfrica abrió este jueves, 27 de agosto, una nueva ronda de consultas sobre su propuesta para subir los impuestos especiales del alcohol con el objetivo de reducir el consumo excesivo. En esa sesión, varias organizaciones internacionales vinculadas a las bebidas espirituosas advirtieron de que un alza fiscal sobre estos productos puede ampliar el mercado ilícito, mientras expertos en salud pública y la autoridad tributaria defendieron que ese riesgo existe, pero puede limitarse con más control y mejores sistemas de seguimiento.

Jeff Hardy, director general de la Transnational Alliance to Combat Illicit Trade, sostuvo que Sudáfrica ofrece una referencia útil para analizar la relación entre criminalidad, corrupción y comercio ilegal. Hardy afirmó que el impacto financiero de estas prácticas no puede ignorarse y situó las pérdidas y fugas fiscales asociadas al alcohol en niveles que, a su juicio, pueden llegar a equivaler a hasta el 5% del PIB mundial.

Hardy vinculó ese problema a la evolución de los precios. Recordó que durante la pandemia de covid en Sudáfrica muchos hogares recurrieron a productos ilícitos cuando se produjeron saltos de precio en artículos como los espirituosos. “El precio es el principal motor del consumo ilícito”, afirmó. En su planteamiento, cuando los impuestos elevan el precio de venta del producto legal, la distancia con las alternativas ilegales se hace demasiado grande, sobre todo para hogares de renta baja o presionados por la inflación.

El responsable de la alianza añadió que el tipo medio actual del impuesto especial sobre cerveza y espirituosos en Sudáfrica ya se sitúa un 20% por encima de la media internacional. A su juicio, esa diferencia resulta impropia de un país del G20 y de una de las principales economías africanas. En el caso de los espirituosos, el gravamen vigente sobre una botella estándar de 750 mililitros asciende a 97,66 rands. Además, las propuestas que estudia el Tesoro apuntan, si salen adelante, a una subida del 20% en el impuesto especial de la cerveza.

Paco Soltero, director de asuntos públicos de la World Spirits Alliance, señaló que el alcohol ilícito está asentado en muchos mercados y no responde a un problema pasajero. Según expuso, cuatro regiones de alto riesgo concentran cerca del 92% del volumen de alcohol ilegal en el mundo. Asia-Pacífico encabeza ese volumen en términos absolutos, mientras que África subsahariana registra la mayor cuota regional. Soltero defendió que la política fiscal debe adaptarse al mercado en el que se aplica, porque una medida que funciona donde la oferta ilegal es reducida y el control es fuerte puede dar un resultado distinto allí donde el suministro ilícito es amplio, viable y más barato.

Desde Econometrix, la economista Ilse Fieldgate presentó cifras sobre el peso de ese mercado. Su investigación cifra el valor observado del alcohol ilícito en 25.100 millones de rands, frente a 39.800 millones de rands del mercado formal. Fieldgate avisó de que esa actividad puede desplazar miles de empleos en 12 sectores de la economía.

Para fabricantes, distribuidores, comercios y hostelería, la discusión no afecta solo a la recaudación. Si el diferencial entre el precio del alcohol legal y el ilegal se amplía, parte de la demanda puede desviarse al circuito informal. Eso puede traducirse en menos ventas en el canal regulado, presión sobre el empleo y una menor entrada de impuestos, además de restar eficacia a los controles sanitarios y fiscales.

Frente a esas advertencias, el profesor Charles Parry, científico principal del South African Medical Research Council, defendió una visión más contenida del problema. Parry dijo que el comercio ilícito está presente, pero lo consideró un riesgo de política pública limitado, siempre que haya una aplicación constante de la ley, sistemas adecuados de trazabilidad, detenciones, procesamiento judicial y sanciones contra los infractores de mayor entidad. También sostuvo que, a diferencia de lo ocurrido con el tabaco, los datos de recaudación del alcohol han subido en los últimos años, lo que, en su opinión, debilita la idea de que el mercado ilegal se esté expandiendo con rapidez.

La autoridad tributaria sudafricana, Sars, defendió que ya hay avances en esa línea. Anand Khelawon, responsable ejecutivo de impuestos especiales en el organismo, afirmó que la agencia está reforzando el uso de datos, inteligencia y nuevas tecnologías de trazabilidad para frenar el comercio ilícito. Añadió que los funcionarios de Sars asumen riesgos diarios en ese trabajo, pero insistió en que la respuesta no puede recaer solo en la administración tributaria y requiere la participación de otras instituciones públicas y del sector privado.

La sesión fue presidida por Mpho Legote, director del Tesoro para IVA, impuestos especiales y tributos subnacionales. Legote reconoció que el interés por participar superó la capacidad prevista para recibir aportaciones, pero avanzó que el Tesoro mantendrá el diálogo con la industria y con el resto de partes implicadas antes de decidir sobre los cambios fiscales.

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