Viernes 31 de Julio de 2026
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Un estudio publicado en la revista Food Research International ha analizado qué compuestos fenólicos aparecen en el plasma tras la ingesta aguda de vino tinto y vino blanco y cómo cambia su metabolismo en función del tipo de vino consumido. El trabajo concluye que ambos generan firmas metabólicas distintas en el organismo, en línea con sus diferencias de composición.
La investigación se centró en comparar la respuesta biológica tras un consumo controlado de vino tinto y vino blanco en humanos. Para ello, los autores emplearon técnicas avanzadas de metabolómica con el fin de identificar los metabolitos fenólicos presentes en plasma después de la ingesta.
Los resultados muestran que el vino tinto produjo niveles más altos de estilbenos y derivados de antocianinas. Los investigadores relacionan ese patrón con su mayor contenido en polifenoles. En cambio, el vino blanco se asoció con concentraciones más elevadas de flavanoles concretos e hidroxicinamatos.
El estudio también observó diferencias en las rutas metabólicas activadas tras cada bebida. En el caso del vino tinto, los autores señalan una modulación del metabolismo microbiano y de las reacciones de conjugación de fase II del huésped. Para el vino blanco, los metabolitos detectados presentaron perfiles distintos de absorción y biotransformación.
Los investigadores sostienen que estas firmas fenólicas en vivo ayudan a entender por qué el vino tinto y el vino blanco pueden tener efectos fisiológicos diferentes tras su consumo. El trabajo plantea además una posible relación entre esas rutas metabólicas y resultados distintos sobre la salud, aunque esa conexión requiere más investigación.
El artículo identifica como objeto del análisis la composición fenólica diferencial entre ambos tipos de vino y su destino metabólico tras la ingesta. Esa diferencia, ya conocida a nivel químico, queda ahora vinculada a señales medibles en plasma mediante un ensayo en humanos, lo que aporta una base experimental más precisa para estudiar la respuesta del organismo.
Para el sector de las bebidas, estos datos pueden tener interés más allá del ámbito académico. La identificación de metabolitos asociados a cada tipo de vino puede servir para orientar nuevas investigaciones sobre compuestos bioactivos, apoyar el desarrollo de productos vinculados a perfiles fenólicos concretos y afinar los argumentos científicos sobre el comportamiento de estos compuestos tras el consumo.
El trabajo se publicó este viernes, 31 de julio, en PubMed con el título From glass to plasma: in vivo phenolic signatures and metabolic pathways after acute red and white wine intake. Entre sus puntos centrales figura que la composición del vino no solo condiciona qué compuestos llegan al organismo, sino también la forma en que son absorbidos, transformados y detectados posteriormente en sangre.
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