Viernes 28 de Agosto de 2026
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El sindicato agrario ARAG-ASAJA advirtió este jueves, 27 de agosto, de que el viñedo profesional de la DOCa Rioja acumula seis campañas de pérdida de rentabilidad y cifró en 38.227 euros el saldo negativo soportado entre 2020 y 2025 por una explotación tipo de 10 hectáreas. Según informó Europa Press, la organización situó ese cálculo en vísperas de la vendimia y defendió que el ajuste de la denominación no puede recaer solo sobre el viticultor.
El presidente de ARAG-ASAJA, Eduardo Pérez, y su secretario general, Igor Fonseca, vincularon esa situación a una combinación de menores ingresos y mayores exigencias de producción. La organización sostiene que al agricultor se le pide producir menos, seleccionar más la uva, cumplir requisitos de calidad más exigentes y asumir más obligaciones, mientras el precio pagado por la materia prima no acompaña esa evolución.
La estimación presentada por ARAG-ASAJA parte de dos medias del periodo 2020-2025. Por un lado, sitúa el coste medio anual de producción en 0,864 euros por kilo de uva. Por otro, fija el precio medio percibido por el viticultor en 0,722 euros por kilo. La diferencia entre ambas cifras asciende a 0,142 euros por kilo, que la organización expresa como 14,3 céntimos y como un 16,5% del coste de producción.
Trasladada a una explotación profesional de 10 hectáreas, esa brecha deja, siempre según los cálculos del sindicato, un resultado acumulado de -38.227 euros en las seis campañas analizadas. ARAG-ASAJA presentó ese dato como una medida del deterioro de la rentabilidad del viñedo riojano. La organización añade que esa falta de margen está llevando a cientos de viticultores a abandonar la actividad, total o parcialmente, y asegura que en muchos casos no se trata de salidas por jubilación, sino por falta de viabilidad económica.
Pérez planteó además una cuestión de fondo sobre el modelo de Rioja y se preguntó si puede mantenerse si el viticultor asume en solitario los ajustes necesarios para equilibrar la denominación. En la misma línea, ARAG-ASAJA sostuvo que “cuadrar las cuentas de una bodega descuadrando las del viticultor” no resuelve la crisis del sector y recordó que la calidad reconocida de Rioja depende de una materia prima pagada, a su juicio, por debajo de lo necesario para vivir de producirla.
La organización también trasladó sus críticas al funcionamiento del Consejo Regulador en la verificación del cumplimiento del pliego de condiciones. Fonseca afirmó que durante las últimas semanas han recibido decenas y hasta cientos de quejas de socios por el funcionamiento del Portal del Viticultor. Aseguró que esa herramienta ha generado problemas, sobre todo entre agricultores de más edad, al exigir conocimientos digitales que muchos no tienen. Al mismo tiempo, reconoció el trabajo de los servicios técnicos del Consejo para dar a conocer la plataforma y atender incidencias, pero pidió que en la próxima campaña la información llegue antes y con mayor precisión.
En ese apartado, el sindicato reclamó más formación, más pedagogía y un trato más próximo hacia los viticultores. Su diagnóstico es que una parte del sector no siente el Consejo Regulador como una institución cercana. Junto a esa queja, ARAG-ASAJA insistió en que se haga cumplir la Ley de la Cadena Alimentaria y en la necesidad de modificarla. Fonseca señaló que la organización ya ha remitido aportaciones al Ministerio.
ARAG-ASAJA enmarca sus reclamaciones en un mercado del vino que, a su juicio, atraviesa dificultades por la reducción del consumo y de la comercialización. Aun así, el sindicato rechaza que la respuesta pase por trasladar a la base productiva los problemas financieros de algunas bodegas. Su posición es que Rioja necesita bodegas rentables, pero también explotaciones vitícolas con ingresos suficientes, y que defender la rentabilidad del viñedo afecta no solo al agricultor, sino también al empleo, al paisaje y al peso económico y cultural de la región.
Sobre una de las medidas que más debate concentra en la denominación, el arranque voluntario de viñedo, la organización lo considera imprescindible para 2027 y reclama que se tramite sin demoras. Fonseca afirmó que el Ministerio ha cerrado la puerta a aplicar esa medida con fondos FEAGA en 2027, mientras que los gobiernos de La Rioja y del País Vasco se han comprometido a activarla con fondos propios siempre que existan instrumentos jurídicos para hacerlo. ARAG-ASAJA avisó de que, sin un reglamento publicado, las comunidades autónomas no pueden presentar solicitudes, el Ministerio no puede revisarlas y Bruselas no puede autorizarlas.
La propuesta del sindicato para corregir la situación incluye diez medidas. Entre ellas figuran precios de la uva que cubran los costes efectivos de producción y permitan una rentabilidad que considere justa, contratos plurianuales entre bodegas y viticultores para dar estabilidad a ambas partes, un debate interno en la DOCa Rioja sobre el modelo de denominación para la próxima década y un reparto equilibrado de los esfuerzos necesarios para ajustar oferta y demanda. También reclama contratos transparentes y cerrados con antelación suficiente para que el agricultor llegue a vendimia con las condiciones de entrega claras, una estrategia específica de relevo generacional para mantener el viñedo profesional, la publicación inmediata del reglamento de actos delegados que haga posible aplicar el arranque voluntario al terminar esta vendimia y más información práctica sobre el sistema de control de rendimientos y sobre el uso del Portal del Viticultor.
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