Viernes 28 de Agosto de 2026
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La vendimia de 2026 en Burdeos se ha adelantado de forma inusual y ha llevado a muchas bodegas a recoger la uva blanca desde el pasado 15 de agosto, con los tintos previstos, en buena parte del viñedo, para la semana que arranca el próximo 31 de agosto. Frédéric Massie, socio y consultor del despacho bordelés Vignerons Consultants, sitúa este ciclo unas dos semanas por delante de los años más tempranos que se habían visto hasta ahora, como 2020 o 2022, según la zona.
Massie afirma que la precocidad ha marcado todo el ciclo vegetativo, desde la floración hasta el inicio de la recolección. Recuerda además que, al comienzo de su carrera, en los años 2000 y hasta alrededor de 2014, la vendimia de blancos en Burdeos solía empezar a principios de septiembre. En 2026, en cambio, el calendario se ha desplazado hacia mediados de agosto.
Ese cambio no afecta solo al viñedo. Para el sector de las bebidas, un arranque tan temprano puede alterar la organización de la vendimia, la disponibilidad de mano de obra, el ritmo de entrada de uva en bodega y las decisiones técnicas sobre selección y fermentación. También adelanta las primeras pistas sobre el perfil comercial del año, en especial en una zona con el peso de Burdeos en el mercado internacional del vino.
En volumen, las primeras cifras de blancos ofrecen un resultado mejor de lo previsto. Massie sitúa los rendimientos iniciales entre 40 y 55 hectolitros por hectárea. Aun así, matiza que 2026 es un año selectivo y que, más allá de la calidad de los suelos, el factor que separa unas parcelas de otras es la alimentación hídrica de la vid.
Según su análisis, las cepas viejas han resistido en líneas generales con rendimientos correctos, mientras que las plantaciones de menos de 15 años han sufrido más porque su sistema radicular todavía no está del todo desarrollado. Cuando el fruto empieza a deshidratarse, añade, conviene vendimiar. En variedades blancas, esa decisión se ha tomado con especial rapidez para conservar la acidez.
Massie subraya que los grandes suelos suelen responder mejor en este tipo de campañas, pero añade un matiz que considera relevante en 2026. Algunas parcelas que no figuran entre las más cotizadas por su composición, situadas a menudo al pie de laderas, con más humedad y más exposición a enfermedades, han dado un comportamiento mejor del esperado porque reciben algo más de agua.
La última semana de agosto será determinante para fijar el perfil final de la añada, pero el consultor sostiene que la mano del elaborador también será decisiva. En muchas parcelas hay diferencias amplias de maduración entre replantaciones jóvenes, más productivas, y viñas viejas. Si se quiere mantener la expresión aromática, considera preferible recoger primero las cepas jóvenes, sin esperar a las más antiguas, aunque eso obliga en muchos casos a organizar dos pasadas y aumenta el gasto de vendimia.
Esa selección continúa en la bodega. Massie explica que los sistemas de recepción, pensados en origen para apartar bayas inmaduras, también pueden ajustarse para retirar uvas sobremaduras o dañadas por las sucesivas olas de calor. Añade que el trabajo posterior permite corregir parte del perfil del año mediante temperaturas de fermentación adaptadas, fermentaciones con una proporción de racimos enteros y crianzas en medios más reductores para conservar mejor la expresión aromática.
Con los datos disponibles hasta este jueves, 27 de agosto, el perfil natural de los vinos apunta a una estructura tánica marcada. Massie lo relaciona con el efecto combinado del calor, la luz, la temperatura y la concentración de CO2 en la atmósfera, factores que han estimulado la fotosíntesis y, con ella, la formación de azúcares y polifenoles. La falta de agua en parte del viñedo también favorece ese patrón.
Sin embargo, el resultado final sigue abierto. En los últimos días se han registrado tormentas con precipitaciones abundantes y, según Massie, ese episodio inestable podría alargarse cerca de una semana. Esa aportación de agua puede modificar de forma profunda el estado de las pieles y la maduración. Si hasta ahora el avance iba más ligado al azúcar, al alcohol potencial y a los taninos, una lluvia suficiente al final del ciclo puede llevar la uva hacia maduraciones más completas y ayudar a conservar un perfil más reconocible de Burdeos.
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