Martes 18 de Agosto de 2026
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Joe Anderson, cofundador de Benovia Winery junto a su esposa, Mary Dewane, murió el pasado 4 de agosto a los 76 años por complicaciones derivadas de una caída. Anderson había construido una larga trayectoria en la sanidad estadounidense antes de abrir una nueva etapa en el vino en el condado de Sonoma, donde el matrimonio pasó de visitar la zona como aficionado a levantar una bodega propia en el valle del Russian River.
La muerte de Anderson ha provocado mensajes de recuerdo entre profesionales del sector. Jeff Mangahas, elaborador de Williams Selyem, afirmó que lo recordará por su “espíritu amable y generoso” y por el vínculo que mantenía con Benovia y con los viñedos que él y Dewane desarrollaron para la bodega. Mangahas añadió que Anderson sentía un orgullo especial por el histórico Cohn Vineyard y por la tierra del condado de Sonoma.
Anderson nació el 23 de septiembre de 1949 en Prescott, Arizona. Tras graduarse en la Universidad Estatal de Arizona, trabajó durante 17 años en el Gobierno de ese estado, dentro del departamento de Administración. Una parte central de esa carrera llegó con la reforma del sistema Medicaid de Arizona, que atravesaba una mala situación. Anderson ayudó a redactar un nuevo plan sanitario que después sirvió como modelo para otros estados, con una reducción de los costes asistenciales y una ampliación de la cobertura para mujeres embarazadas y para niños que vivían por debajo del umbral federal de pobreza.
En 1986 cofundó la consultora sanitaria Schaller Anderson junto al doctor John Lawrence Schaller. La empresa llegó a tener más de 1.700 empleados en todo el país y atendía a 1,3 millones de personas cuando Aetna la compró en 2007 por 535 millones de dólares. Anderson dejó el cargo de consejero delegado un año después.
Su relación con Mary Dewane nació a comienzos de los años noventa, dentro de sus carreras en el ámbito sanitario. Ambos fueron profundizando en su interés por el vino al tiempo que viajaban a Napa y Sonoma y formaban una colección propia. Les atraía de manera especial la zona de Westside Road, a las afueras de Healdsburg, donde solían montar en bicicleta y donde imaginaban tener algún día una propiedad.
A través de amigos comunes conocieron a Burt Williams, fundador y elaborador de Williams Selyem. Fue él quien les aconsejó comprar el histórico Cohn Vineyard, en Westside Road, una operación que cerraron en 2003. Dan Kosta, elaborador que conoció a Anderson en esa etapa, recordó que el empresario se sentía muy orgulloso de aquella adquisición por la relación que mantenía con Williams Selyem, la bodega que situó a Cohn Vineyard entre los viñedos más conocidos para el Pinot Noir en la zona. Kosta añadió que la amistad entre ambos surgió con rapidez por el entusiasmo de Anderson hacia la finca y hacia su joven proyecto bodeguero.
En un primer momento, el matrimonio vendía uva a otras bodegas del entorno. Más tarde decidió elaborar su propio vino y lanzó Benovia en 2005. El nombre de la bodega surgió de la unión de los nombres de sus padres, Ben y Novian. Mike Sullivan fue el primer elaborador del proyecto y Adolfo Hernandez asumió esa responsabilidad a principios de 2026.
Benovia se ha especializado en Chardonnay y Pinot Noir de Sonoma, tanto de viñedos propios como de uva comprada, con una producción de unas 6.000 cajas al año. Con el paso del tiempo, Anderson y Dewane ampliaron sus propiedades hasta superar los 70 acres repartidos en tres viñedos. La finca original de Cohn cuenta con 18 acres plantados con Pinot Noir y Zinfandel en el corazón del Russian River Valley. Martaella Vineyard, también en esa zona, suma 42 acres de Chardonnay y Pinot Noir. Tilton Hill, en la Sonoma Coast, añade otros 12 acres de Pinot Noir.
La actividad solidaria ocupó un lugar constante en la vida de Anderson. En 2017 afirmó que servir a los demás era un valor que tanto él como Dewane habían aprendido desde el principio. La pareja participó de forma activa en actos benéficos ligados al vino. En 2015 copresidió Sonoma Wine Country Weekend, que recaudó 4,5 millones de dólares para programas de alfabetización en el condado de Sonoma, la cifra más alta del evento en ese momento. Un año después ayudó a Kosta, presidente de la subasta de 2016, a reunir 6 millones de dólares.
Anderson también mantuvo su apoyo a organizaciones de Arizona, entre ellas Maricopa Health Foundation, United Cerebral Palsy of Central Arizona y Central Arizona Shelter Services, además del instituto nacional Sandra Day O’Connor Institute. Ya en California colaboró con entidades como Sonoma County Fire Relief Funds.
Fuera del vino y de la filantropía, cultivó un interés profundo por la historia. Era propietario de un Douglas C-53 Skytrooper restaurado, un avión de transporte de la Segunda Guerra Mundial al que llamó “The Spirit of Benovia”. El 6 de junio de 2019 voló a bordo de ese aparato sobre el canal de la Mancha hasta Normandía durante el 75 aniversario del desembarco. Kosta recordó también esa faceta y contó que solía mirar al cielo del condado de Sonoma, oír el ruido de los motores del avión y pensar: “Ahí va Joe”.
A Anderson le sobreviven su esposa, Mary Dewane; sus hijos Debbie, Jake y Monica, junto a sus parejas; siete nietos; y tres hermanos con sus respectivas parejas.
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