Bodegas Sonsierra entra en concurso voluntario para salvar su viabilidad financiera

La bodega riojana busca atraer inversión y mantener la actividad en plena crisis del sector vitivinícola

Martes 30 de Junio de 2026

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Bodegas Sonsierra entra en concurso para salvar su viabilidad financiera

Bodegas Sonsierra, con sede en San Vicente de la Sonsierra, ha solicitado concurso voluntario de acreedores para reorganizar su estructura financiera y asegurar la continuidad de su actividad. La empresa comunicó este martes, 30 de junio, que la medida forma parte de un proceso “ordenado y planificado” en el que trabaja desde hace meses y que busca preservar el proyecto empresarial y completar la transformación iniciada con el paso de cooperativa a sociedad limitada.

La bodega sitúa esta decisión dentro de una estrategia más amplia de cambio interno. Según su versión, el concurso no responde a una paralización de la actividad, sino a una herramienta legal para ordenar sus cuentas y facilitar una nueva etapa para la empresa. En el comunicado remitido por la entidad, la dirección sostiene que el objetivo es garantizar la viabilidad futura, culminar la reestructuración financiera y favorecer la entrada de inversión.

El movimiento llega después de que Bodegas Sonsierra anunciara en noviembre de 2025 su conversión en sociedad limitada. Hasta entonces, la firma operaba como cooperativa desde su fundación en 1954 por iniciativa de viticultores de la localidad riojana. La empresa explicó en aquel momento que el cambio de forma jurídica respondía a la necesidad de captar inversores para modernizar sus instalaciones y reforzar sus marcas. Pese a ese anuncio, por ahora esa modificación no figura reflejada en el registro mercantil, según la información difundida.

La bodega afirma que aquella transformación fue aprobada por una amplia mayoría de los socios y que suponía adaptar la organización a un mercado más exigente, tanto dentro como fuera de España. Ahora vincula el concurso voluntario con ese mismo proceso. En su comunicación, sostiene que esta vía permitirá ordenar la estructura financiera y crear mejores condiciones para el futuro de la compañía.

Bodegas Sonsierra reúne a 150 socios y suma 570 hectáreas de viñedo. Sus instalaciones están en San Vicente de la Sonsierra, dentro de la Denominación de Origen Calificada Rioja. La firma cuenta con capacidad para elaborar alrededor de 3 millones de litros al año y dispone de un parque de 4.500 barricas. Además, tiene una bodega experimental de unos 2.000 metros cuadrados destinada a nuevas elaboraciones.

La empresa mueve unas ventas anuales próximas a los 5 millones de euros. Cerca del 80% corresponde a exportación, con mercados como China, Alemania y Estados Unidos entre sus principales destinos. Entre las marcas con las que opera figuran Sonsierra, Sonsierra Selección y Pagos de la Sonsierra.

La solicitud de concurso se produce en un momento delicado para varias bodegas riojanas. En los últimos meses se han sucedido operaciones corporativas y procesos concursales en distintas empresas del sector. Vintae tomó recientemente el 90% del accionariado de Bodegas Riojanas, en Cenicero, lo que redujo al 10% la participación anterior. United Wineries, antigua Berberana, entró en liquidación. Bodegas Corral, en Navarrete, fue adquirida por Luzón tras pasar por concurso de acreedores.

Las cooperativas también atraviesan problemas financieros en varios puntos de La Rioja. La cooperativa de Autol absorbió a la de Quel y la de Labastida vendió su bodega nueva a Muga para aliviar su situación económica. A ello se suma el encargo de un plan estratégico sectorial con el fin de adaptar la actividad vitivinícola a las nuevas condiciones del mercado.

En ese escenario, Bodegas Sonsierra intenta ganar tiempo para ordenar sus cuentas mientras mantiene abierta la búsqueda de capital. La dirección considera que el concurso voluntario puede servir para encauzar esa reorganización sin interrumpir el funcionamiento ordinario del negocio. La empresa insiste en que su intención es preservar la actividad productiva y comercial desde sus dos instalaciones en San Vicente de la Sonsierra.

La evolución del proceso dependerá ahora del recorrido judicial del concurso y de la capacidad de la bodega para cerrar acuerdos financieros o atraer nuevos socios. Para una firma con más de siete décadas de historia en Rioja y una fuerte dependencia exterior, con un 80% de sus ventas fuera de España, el resultado será relevante no solo para sus socios y trabajadores, sino también para una zona donde el vino sigue siendo una parte central de la economía local.

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