Europa da luz verde a las nuevas técnicas genómicas en la agricultura

La norma exime de reglas OGM a parte de estas plantas y abre un fuerte choque sobre etiquetado y trazabilidad

Jueves 18 de Junio de 2026

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Europa da luz verde a las nuevas técnicas genómicas en la agricultura

El Parlamento Europeo aprobó este jueves, 18 de junio, el futuro marco normativo de la Unión Europea sobre las nuevas técnicas genómicas, conocidas en Italia como TEA, Técnicas de Evolución Asistida. La votación en el pleno de Estrasburgo confirmó el acuerdo político alcanzado en diciembre de 2025 con los países de la UE y rechazó todas las enmiendas presentadas, por lo que se mantiene la distinción entre dos categorías de plantas obtenidas con estas técnicas.

La norma separa, por un lado, las plantas NGT de categoría 1, consideradas equivalentes a las plantas convencionales, que quedarán exentas de la normativa actual sobre organismos modificados genéticamente. Estas plantas no llevarán etiquetado específico, aunque sus semillas sí tendrán obligación de identificación. Por otro lado, las plantas de categoría 2, con modificaciones genómicas más complejas, sí deberán etiquetarse y seguirán sujetas a las reglas aplicables a los OGM. La regulación afectará tanto a las plantas producidas en Europa como a las importadas.

El reglamento entrará en vigor 20 días después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea y empezará a aplicarse dos años más tarde.

La decisión fue recibida con apoyo por parte de varias organizaciones agrarias italianas. Coldiretti y Filiera Italia consideran que la aprobación abre una nueva etapa para la agricultura italiana y europea y sostienen que permitirá no privar a las explotaciones agrarias de una herramienta útil para combatir los efectos del cambio climático y reducir el uso de insumos químicos. Ambas organizaciones añaden que el objetivo pasa ahora por poner las TEA a disposición de las empresas agrarias con rapidez para mantener la producción de calidad, proteger el territorio y preservar la renta agraria.

Estas entidades recuerdan que las nuevas técnicas genómicas no equivalen a los antiguos OGM transgénicos y afirman que permiten reproducir de forma dirigida mecanismos propios de la selección natural. A su juicio, eso puede facilitar variedades con mayor resistencia al estrés hídrico y a enfermedades como el oídio, con una posible reducción del uso de fitosanitarios.

Entre los ejemplos citados por el sector figura la primera vid de Sangiovese obtenida mediante nuevas técnicas genómicas. El proyecto lo impulsan Coldiretti Toscana y Vigneto Toscana junto con Crea-Ve y la Universidad de Udine, con participación del Consorzio Agrario del Tirreno. La primera planta crece en vitro en los laboratorios del Crea de Conegliano Veneto y las primeras aplicaciones en campo están previstas para la primavera de 2027.

Cia-Agricoltori Italiani también valoró la aprobación como un avance hacia la innovación. Su presidente, Cristiano Fini, sostiene que estas técnicas son una herramienta fundamental para reforzar la capacidad de las empresas agrarias ante el cambio climático y las fitopatías. Fini afirma que esos factores ya provocan variaciones en los rendimientos de entre el 20% y el 49%. A su juicio, la innovación varietal permitirá desarrollar plantas más resistentes, con menor necesidad de agua y mejor adaptadas.

La misma organización considera además que la aprobación permite a Europa recortar distancia respecto a otros grandes países productores donde estas técnicas ya se usan desde hace tiempo. Fini reclama ahora una aplicación homogénea en todos los Estados miembros y recursos suficientes para investigación y transferencia tecnológica hacia las explotaciones.

Desde Confcooperative Agroalimentare e Pesca, su presidente Raffaele Drei sostiene que estas técnicas darán a las empresas agrarias más opciones ante los problemas ligados al clima y ante la menor disponibilidad de instrumentos tradicionales de defensa para los cultivos. También considera que puede ser una buena noticia para los consumidores europeos si se traduce en cultivos con menor uso de fitosanitarios y fertilizantes.

No todas las organizaciones del sector comparten esa lectura. Confagricoltura habla también de una nueva fase para la agricultura europea, pero cuestiona algunos puntos del texto aprobado. En concreto, critica que los Estados miembros puedan prohibir en su territorio el cultivo de plantas NGT-2 mediante una cláusula nacional de exclusión. La organización advierte de que esa posibilidad puede fragmentar el mercado interior y limitar un acceso uniforme a la innovación dentro de la UE.

El ministro italiano de Agricultura, Francesco Lollobrigida, celebró el voto de Estrasburgo y afirmó que Italia había apoyado esta línea desde el principio. En su valoración, las Técnicas de Evolución Asistida permitirán a los agricultores disponer de variedades más resistentes a enfermedades y al cambio climático, con mayor estabilidad productiva.

También hubo respaldo desde el ámbito académico. El Departamento de Ciencias Agrarias y Ambientales de la Universidad de Milán, implicado desde hace años en el desarrollo y ensayo de estas técnicas, interpreta la votación como un reconocimiento al papel de la investigación pública en la búsqueda de soluciones para la agricultura italiana y europea. Su director, Riccardo Guidetti, afirmó que el Parlamento Europeo había escrito una página importante para la relación entre ciencia, política y opinión pública.

La Universidad Estatal de Milán puso en marcha en 2024 el primer ensayo italiano en campo con arroz obtenido mediante Técnicas de Evolución Asistida. El objetivo es desarrollar plantas más resistentes al brusone, una de las principales enfermedades fúngicas del cultivo. El trabajo parte de investigaciones dirigidas por Vittoria Brambilla, profesora de botánica general del DiSaa, y Fabio Fornara, profesor del Departamento de Biociencias de la misma universidad.

Frente a esas valoraciones favorables, Slow Food expresó un rechazo frontal. La organización considera que la decisión supone una traición a agricultores, biodiversidad y derechos ciudadanos. Su vicepresidente en Italia, Francesco Sottile, agrónomo, sostiene que las NGT quedarán fuera de controles de seguridad, mecanismos de trazabilidad y obligaciones de etiquetado suficientes, lo que a su juicio hará imposible identificar responsabilidades si aparecen efectos negativos tras su entrada en el mercado.

Slow Food entiende que esta desregulación reforzará modelos agrícolas ligados al monocultivo, al uso intensivo de recursos y al empobrecimiento de la biodiversidad. También sostiene que limita la capacidad real del consumidor para elegir qué compra.

Demeter Italia mantiene una posición similar. La asociación privada que agrupa a productores, transformadores y distribuidores biodinámicos considera que el reglamento abre la puerta a eximir a gran parte de las plantas obtenidas mediante edición genética de obligaciones sobre etiquetado, trazabilidad y evaluación del riesgo previstas por la normativa europea vigente sobre OGM. Su presidente, Enrico Amico, afirma que se trata de un paso atrás porque reduce la información disponible para los consumidores e incrementa el peso potencial de semillas patentadas.

La decisión tiene además una derivada directa para el sector de bebidas alcohólicas y no alcohólicas ligado al campo europeo. Si estas técnicas llegan al viñedo y a otros cultivos destinados a vino, cerveza o destilados, podrían facilitar variedades más resistentes a enfermedades o con menor necesidad hídrica. Al mismo tiempo, el debate sobre etiquetado, trazabilidad y aceptación comercial puede trasladarse a bodegas, cooperativas y productores que dependen del origen varietal como parte central del valor del producto.

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