Miércoles 13 de Mayo de 2026
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El sector del vino en Australia ha expresado su malestar por la falta de apoyo específico en el presupuesto federal de 2026, que el Gobierno presentó esta semana y que, según la patronal Australian Grape & Wine, no incluye nuevas partidas para aliviar la situación de los productores.
La organización dijo que recibió el anuncio con “profunda decepción” porque sus propuestas no fueron atendidas. Su consejero delegado, Lee McLean, afirmó que el presupuesto supone un resultado muy negativo para una industria sometida a presión por el desequilibrio entre oferta y demanda, la pérdida de mercados de exportación, el aumento de los insumos y la incertidumbre internacional.
McLean sostuvo que el sector no pidió ayudas directas sin condiciones, sino medidas concretas para facilitar una transición ordenada, reducir gastos a largo plazo y limitar el impacto sobre las comunidades rurales. Según su versión, el Ejecutivo ha optado por no actuar pese a las peticiones trasladadas antes de la presentación de las cuentas.
Desde la región vinícola del Riverland, en Australia Meridional, el diputado Tim Whetstone fue aún más duro. Dijo que la industria “está de rodillas” y calificó el presupuesto como “un golpe” para un sector que considera esencial para la economía estatal y nacional. Whetstone, que trabajó durante unos 20 años en elaboración, comercio y exportación de vino, aseguró que ya hay productores que no pueden seguir cultivando uva porque hacer vino y obtener beneficio al mismo tiempo se ha vuelto demasiado caro.
El parlamentario también criticó el ahorro previsto por el Gobierno en distintas líneas de subvención. Según explicó, la reducción asciende a 191,6 millones de dólares australianos en cinco años. A su juicio, esa decisión deja sin respaldo a una actividad que necesita apoyo para adaptarse a un mercado más difícil.
Whetstone lleva tiempo pidiendo al Gobierno estatal una “adaptación estructural” para los viticultores. Entre las medidas que propone figuran programas de formación y préstamos con tipos bajos o sin interés. Su planteamiento busca dar margen a los productores para ajustar explotaciones y evitar cierres en zonas rurales dependientes del viñedo.
Australian Grape & Wine señaló además que el programa Wine Tourism and Cellar Door Grant, que concede ayudas de hasta 100.000 dólares australianos a bodegas y productores de sidra, irá desapareciendo de forma gradual. La patronal considera que esa línea era útil para negocios regionales que combinan venta directa y visitas a bodega.
El presupuesto federal recoge un ahorro de 104,6 millones de dólares australianos en cinco años mediante recortes en distintos programas de subvenciones, entre ellos ese plan para turismo y venta en bodega. Para la organización del sector, retirar esa ayuda en este momento perjudica a empresas que dependen del flujo de visitantes y de la venta directa para sostener su actividad.
McLean advirtió de que esperar que la industria afronte sola este ajuste no es realista. Sostuvo que, sin apoyo a tiempo, habrá viticultores que abandonen viñedos que ya no pueden mantener y que eso puede dejar problemas ambientales y comunidades rurales sin capacidad de respuesta.
La oficina del tesorero Jim Chalmers fue contactada para pedir una valoración sobre las críticas del sector.
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