Miércoles 15 de Abril de 2026
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La región de Champlain Valley, en Vermont, está a un paso de recibir el reconocimiento federal como área vitivinícola de Estados Unidos, una figura que permitiría a sus bodegas usar en las etiquetas una referencia oficial al origen de sus uvas y limitaría casi por completo el uso de fruta cultivada fuera de sus fronteras definidas.
La propuesta, impulsada ante la Oficina de Impuestos y Comercio de Alcohol y Tabaco del Gobierno federal, abarca una amplia franja de terreno entre la orilla del lago Champlain y las Green Mountains, desde el condado de Rutland hasta la frontera con Canadá. Si sale adelante, la denominación “Champlain Valley of Vermont” pasará a formar parte de las áreas vitivinícolas reconocidas del país.
Los productores consultados en el estado ven en esta medida una forma de dar más visibilidad al vino local y de reforzar su posición en un sector que sigue siendo pequeño, pero que gana peso dentro de la agricultura de Vermont. Kenneth Albert, fundador de Shelburne Vineyard y antiguo presidente del Vermont Grape and Wine Council, presentó la petición original en 2022. Su bodega, creada en 1998, fue una de las primeras explotaciones comerciales de uva del estado.
“Nos da validez”, afirmó Albert, que confía en que el reconocimiento ayude a que el vino de Vermont reciba más atención dentro y fuera del estado. También espera que otras zonas vitivinícolas locales puedan seguir el mismo camino si esta solicitud prospera.
La medida tendría efectos prácticos para las bodegas. Les permitiría incluir más información sobre el origen de sus uvas en las etiquetas, algo que ahora está muy regulado. Además, para usar el nombre del área en un vino, casi toda la uva tendría que proceder del interior del perímetro aprobado.
Kristen Carrese, responsable de marketing y exportación en la Agencia de Agricultura, Alimentación y Mercados de Vermont, considera que el reconocimiento puede ayudar sobre todo al agroturismo. A su juicio, la denominación serviría para definir Champlain Valley como una zona con rasgos propios marcados por el clima, los suelos y la geografía.
El clima es uno de los argumentos centrales de la propuesta. Según Albert, la zona combina temperaturas frías con el efecto moderador del lago Champlain, lo que crea un entorno algo más templado y una temporada de cultivo algo más larga que en otras partes del estado. Esa diferencia ha permitido trabajar con variedades híbridas capaces de resistir inviernos muy duros.
Shelburne Vineyard cultiva uvas híbridas derivadas de variedades europeas y norteamericanas que soportan temperaturas muy bajas. Esa adaptación ha sido clave para que el vino tenga presencia en un estado donde las condiciones meteorológicas limitan buena parte de la producción agrícola tradicional.
Kendra Knapik, cofundadora de Ellison Estate Vineyard en Grand Isle y expresidenta reciente del consejo estatal del sector, señaló que el cambio climático también ha abierto nuevas posibilidades para cultivar más variedades. Pero advirtió de que ese avance viene acompañado por un mayor riesgo de episodios extremos, lo que complica la planificación en las viñas.
Knapik explicó además que en el vino pesa mucho el concepto francés “terroir”, usado para describir cómo influyen el clima, el suelo y la altitud en el resultado final. En su opinión, la petición federal busca precisamente poner por escrito esa relación entre lugar y producto.
David Keck, sumiller y propietario de Stella14 Wines en Jeffersonville, recibió la noticia con optimismo prudente. Cree que el reconocimiento puede ayudar a que más consumidores conozcan el vino elaborado en Vermont y vean a la región como una zona con potencial para crecer. Aun así, subrayó que al sector le falta inversión a gran escala para dar un salto mayor.
La propuesta permanecerá abierta a comentarios públicos hasta el 26 de mayo antes de que las autoridades federales tomen una decisión final.
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