Minas Gerais se presenta en Lisboa como nuevo destino vinícola para el enoturismo portugués

El estado brasileño apuesta por el enoturismo y la gastronomía para atraer visitantes y reforzar lazos culturales con Portugal

Miércoles 04 de Marzo de 2026

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Minas Gerais Launches Wine Tourism Campaign in Portugal to Attract European Travelers

El pasado 27 de febrero, la ciudad de Lisboa acogió un evento dedicado a la promoción del enoturismo de Minas Gerais, Brasil, dirigido al público portugués. La cita, denominada “Destino Minas Gerais en Portugal”, tuvo lugar en el hotel Tivoli Oriente, situado en el Parque das Nações. La organización corrió a cargo de la Secretaría de Estado de Cultura y Turismo de Minas Gerais (Secult-MG), con la colaboración de la plataforma Cumbucca, especializada en proyectos gastronómicos y turísticos.

Durante un desayuno que reunió a operadores turísticos, periodistas y agentes de viajes portugueses, los asistentes pudieron conocer las nuevas propuestas turísticas del estado brasileño. El objetivo principal fue presentar Minas Gerais como un destino que va más allá de sus ciudades históricas y su cocina reconocida. Según explicó Patrícia Moreira, subsecretaria de Turismo de Minas Gerais, el estado busca posicionarse también como una región vinícola emergente. Actualmente cuenta con más de 130 bodegas repartidas en nueve regiones diferentes.

La apuesta por el enoturismo forma parte de un proyecto reciente del gobierno estatal para impulsar a los productores locales y diversificar la oferta turística. Esta iniciativa pretende ofrecer experiencias auténticas que integran el vino con los quesos artesanales y la gastronomía contemporánea local. La producción vinícola en Minas Gerais tiene raíces europeas y ha experimentado una transformación gracias a la innovación tecnológica y a técnicas propias como la doble poda, desarrollada en el propio estado. Esta técnica ha permitido obtener vinos de invierno que han recibido premios internacionales.

Las regiones más activas en este sector son la Serra da Mantiqueira, al sur del estado, la Serra da Canastra y varias ciudades históricas. En estos lugares se organizan visitas a viñedos, catas guiadas y encuentros directos con los productores. Estas actividades buscan acercar al visitante a la identidad local y crear rutas que combinan paisaje, cultura y hospitalidad.

Uno de los puntos señalados durante el evento fue la afinidad entre las culturas portuguesa y mineira en torno al vino y al queso. En particular, se puso en valor la armonización entre los vinos locales y el queso artesanal de Canastra, así como otras producciones regionales. Además, se subrayó la herencia arquitectónica común visible en ciudades barrocas como Ouro Preto y Tiradentes, lo que refuerza la sensación de familiaridad para los visitantes europeos.

Marcelo Freixo, presidente de Embratur (Agencia Brasileña de Promoción Internacional del Turismo), intervino para remarcar el buen momento que atraviesa el turismo brasileño. Freixo defendió que Brasil está transformando su cultura y su forma de recibir visitantes en elementos centrales para atraer turistas internacionales. Según sus palabras, quienes viajan buscan sentir el destino más allá de visitarlo, algo que considera especialmente presente en Minas Gerais.

La conexión aérea directa entre Lisboa y Belo Horizonte facilita este intercambio turístico. Carlos Antunes, director para las Américas de TAP Air Portugal, recordó que esta ruta lleva operando 18 años y transporta cerca de 180.000 pasajeros anuales. Para Antunes, esta conexión representa una oportunidad clara para aumentar el flujo turístico entre ambos destinos y posicionar Minas Gerais como complemento a otros itinerarios brasileños ya conocidos por los portugueses.

La plataforma Cumbucca juega un papel relevante en este proceso al conectar los sectores gastronómico y turístico con la economía creativa local. Su labor abarca desde pequeños productores hasta empresarios consolidados e incluye iniciativas como la “Cozinha Interativa Itambé”, ubicada en el Mercado Central de Belo Horizonte. Este espacio funciona como cocina-escuela donde se imparten talleres, clases y experiencias inmersivas dirigidas tanto a profesionales como a turistas interesados en conocer la tradición e innovación gastronómica del estado.

El evento celebrado en Lisboa forma parte de una estrategia más amplia para reforzar los vínculos culturales entre Brasil y Portugal mediante propuestas turísticas centradas en experiencias auténticas relacionadas con el vino, la gastronomía y el patrimonio histórico compartido por ambos territorios.

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