Viernes 06 de Febrero de 2026
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Hace tiempo que el amor dejó de obedecer a una sola forma —y también a una única fecha—. San Valentín se ha convertido en una excusa flexible, casi líquida, para celebrar vínculos diversos: la amistad, el deseo, el afecto compartido o el simple placer de estar. En ese territorio ambiguo se mueve la propuesta del prestigioso Hyatt Centric Gran Vía Madrid, que extiende la celebración a todo un fin de semana y la libera de etiquetas cerradas.
En plena Gran Vía, el hotel articula su propuesta a través de sus dos espacios gastronómicos: Hielo y Carbón, en la primera planta, y El Jardín de Diana, en la azotea. Dos escenarios con registros distintos, pero conectados por una misma idea: celebrar con naturalidad, sin solemnidad impostada.
La noche del viernes arranca en El Jardín de Diana con una propuesta informal, pensada para compartir. Dos cócteles creados para la ocasión —Incanto y Atlanta— funcionan como punto de partida. El primero juega con el contraste entre el ahumado del mezcal y la acidez de la frambuesa; el segundo, más denso y envolvente, apuesta por la textura y un final largo. Para quienes prefieren el clasicismo, una botella de Anna de Codorníu Brut Blanc completa la escena con un guiño reconocible.
El domingo, el brunch mantiene el tono relajado que ya es marca de la casa: cava ilimitado, platos clásicos— tablas para compartir, Huevos Benedictinos y Florentinos— y un postre especial, Pétalos de Diana, que añade un cierre goloso al fin de semana. Una forma de prolongar la celebración sin necesidad de fuegos artificiales.

El momento más narrativo llega por la noche en Hielo y Carbón, con una cena concebida para compartirse. La experiencia se articula alrededor del fuego y el producto, con una secuencia clara: aperitivos de apertura, burrata con matices mediterráneos, paletilla de cochinillo cocinada a baja temperatura y un milhojas de chocolate como gesto final. Una propuesta exquisita, bien ensamblada, que busca el equilibrio más que el efecto sorpresa.
Durante todo el mes de febrero, el cóctel Ice & Love funciona como hilo conductor, prolongando el espíritu de la celebración más allá del calendario. Y como telón de fondo, la escultura de Diana en la azotea —con Endimión observando desde el edificio opuesto— aporta una capa simbólica que conecta el relato mitológico con la Gran Vía contemporánea.
El fin de semana se completa con un pequeño pop-up floral de Paraíso Floral, presente sábado y domingo, un detalle que refuerza la idea de celebración abierta y compartida.
Más que un programa cerrado, la propuesta del Hyatt Centric Gran Vía funciona como una invitación: celebrar el amor —o lo que cada uno decida llamar así— con libertad, en uno de los enclaves más reconocibles de la ciudad. Sin discursos grandilocuentes, con ritmo urbano y una mirada contemporánea.
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