El sector vitivinícola español se une en la lucha por el ahorro del agua

Expertos y bodegueros se reunieron en la Barcelona Wine Week para abordar la problemática del agua en el sector vitivinícola

Lunes 10 de Febrero de 2025

Compártelo

Leído › 1381 veces

El sector vitivinícola en España está intensificando sus esfuerzos para mejorar la eficiencia en el uso del agua, una cuestión clave en un momento de cambio climático que trae consigo periodos de sequía más prolongados e intensos. Esta preocupación ha sido uno de los temas centrales en la quinta edición del salón del vino español de calidad, Barcelona Wine Week (BWW), que ha reunido a expertos y bodegueros para debatir soluciones innovadoras en la gestión de los recursos hídricos.

Diego Pinilla, enólogo del grupo Raventós Codorníu, ha señalado la necesidad de un plan de adaptación para mitigar los efectos de la falta de agua en la producción de vino. Ha explicado la iniciativa de la bodega Raimat, pionera en el uso del "big data" para desarrollar una viticultura de precisión enfocada en la optimización del riego. Entre otras estrategias, ha mencionado la implantación de sistemas de riego subterráneo en nuevas plantaciones, lo que permite reducir el consumo de agua en un 20 %.

El papel de la administración pública, la modernización de infraestructuras y la introducción de variedades de vid más resistentes a la sequía son otras de las medidas que se han puesto sobre la mesa. También se ha subrayado la importancia de la formación y la divulgación para que el sector pueda aplicar estas soluciones de manera efectiva.

Ángel Anocíbar, enólogo y director de bodega y viñedo de Abadía Retuerta, ha alertado sobre el impacto del cambio climático en su zona de producción, donde la temperatura media ha aumentado 1,8 grados en los últimos 60 años. Como consecuencia, la vendimia se adelanta a finales de agosto y los vinos presentan un mayor grado alcohólico. En su caso, la disponibilidad de agua del río Duero les permite gestionar mejor los recursos hídricos, combinando este suministro con el aprovechamiento de agua de lluvia acumulada en la capa freática, mediante sensores en el suelo que monitorizan los niveles disponibles.

Delfí Sanahuja, director técnico y enólogo de Bodega Peralada, ha insistido en la necesidad de planificar el riego en función de las necesidades específicas de cada viñedo y variedad de uva. Ha planteado la importancia de contar con apoyo de irrigación, especialmente en los años más secos, para garantizar la viabilidad de las cosechas.

La adaptación de las cepas viejas al cambio climático ha sido otro de los temas abordados en la BWW. José Ramón Lissarrague, profesor de Viticultura de la Universidad Politécnica de Madrid, ha explicado que estas viñas tienen una mayor proporción de raíces en capas profundas del suelo, lo que les permite acceder a recursos hídricos de manera más eficiente. Además, su estructura desarrollada les otorga una mayor capacidad de almacenamiento de sustancias, lo que contribuye a su resiliencia en condiciones adversas.

En esta línea, algunas bodegas han apostado por recuperar viñedos antiguos que llevaban décadas inactivos. Un ejemplo es Can Lleó, cuya última generación familiar decidió reactivar, tras la pandemia, la producción de viñedos de más de 50 años que no se explotaban desde 1986. Su modelo de producción es completamente ecológico, tanto en el cultivo de la vid como en la vinificación en bodega.

Otra muestra del interés por las cepas viejas es el trabajo de Olga Colet, que ha presentado en la BWW los vinos de su empresa familiar, Colet Viticultors. Sus viñedos, iniciados por generaciones anteriores, siguen en producción bajo la denominación de origen Penedès. Entre sus vinos, se encuentra el Aniversari, un monovarietal de viña vieja elaborado con uva xarel·lo, que en la cata se ha descrito como fresco, seco y con buena acidez.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 1381 veces