Miércoles 05 de Febrero de 2025
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La industria vinícola de California sufre un nuevo golpe con la imposición de aranceles del 25% por parte de Canadá, su principal mercado de exportación, según se ha sabido este miércoles, 4 de febrero en noticias publicadas por varios medios del país. Esta medida, que afecta a productos estadounidenses como el vino, llega en represalia a los aranceles impuestos por el gobierno de Estados Unidos sobre importaciones canadienses. Además, las provincias de Ontario y Quebec han anunciado que dejarán de vender vinos y licores estadounidenses en sus tiendas a partir de este martes, lo que agrava la situación para los productores californianos.
El impacto de esta decisión es muy importante, ya que Canadá representa más de 1.100 millones de dólares en ventas anuales de vino estadounidense, según el presidente y CEO del Wine Institute, Robert P. Koch. La medida afecta a numerosas bodegas de California, que ya sufren un momento difícil debido a la caída en el consumo y al exceso de producción.
Para productores como Kenny Likitprakong, fundador de Hobo Wine Company en Santa Rosa, la noticia supone un duro revés. Su bodega destina el 10 % de su producción a Canadá, principalmente a Ontario y Quebec, las dos provincias que han decidido dejar de vender productos alcohólicos estadounidenses. "Tenemos cientos de cajas de vino etiquetadas para Canadá que no serán recogidas", explicó. "Es un golpe doloroso en un momento en el que ya estábamos en dificultades".
Hardy Wallace, cofundador de Extradimensional Wine Co. Yeah! en Sonoma, también ha visto frenados sus planes de exportación a Canadá. "Montreal y Quebec son mercados clave, especialmente para los productores de vinos naturales, porque el sector gastronómico allí los apoya mucho", señaló. Ahora, su estrategia de expansión en ese país queda en suspenso de manera indefinida.
Para muchas bodegas, estos aranceles dificultan aún más la comercialización de los vinos californianos en Canadá, donde ya eran considerados caros debido al tipo de cambio, impuestos y derechos de importación. Jason Lede, director general de Cliff Lede Vineyards en Napa Valley, estima que el mercado canadiense representa el 5 % de sus ventas anuales. "Los consumidores en Canadá van a sufrir un 'shock' con los precios y podrían optar por alternativas más accesibles", comentó. "Esto nos perjudica a nosotros, al importador y al consumidor. No hay un lado positivo en esta situación".
El temor entre los productores californianos es que, incluso si los aranceles se cancelan tras el período inicial de 30 días, el daño a la relación comercial con Canadá podría ser duradero. Likitprakong advierte que los consumidores canadienses podrían inclinarse por vinos europeos, que no están sujetos a estos aranceles. "Si pueden comprar vinos europeos a mejor precio, ¿por qué gastarían más en vinos californianos?", cuestionó. "Es posible que nunca recuperemos completamente este mercado".
El veto de Ontario y Quebec a los vinos estadounidenses también representa un problema financiero inmediato para muchas bodegas. Likitprakong señala que su empresa vende vino a Canadá cada mes y que la pérdida de esos ingresos afectará su flujo de caja. Además, el vino que ya tenía etiquetado para ese mercado no puede venderse fácilmente en otro lugar.
La incertidumbre sobre la duración de las restricciones y el impacto a largo plazo en la imagen del vino californiano en Canadá preocupan a los productores. "Se ha generado un sentimiento antiestadounidense", afirmó Likitprakong. "Tal vez recuperemos parte del negocio, pero una parte quedará afectada de forma permanente".
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