La búsqueda del equilibrio en el consumo de vino

Cómo el vino modela nuestra salud y sociedad

Miércoles 21 de Febrero de 2024

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La relación entre el consumo de vino y la salud siempre ha generado intensas discusiones, alimentando debates que parecen no tener fin. Esta cuestión ha visto posiciones encontradas, donde algunos ven al vino como un enemigo de la salud, mientras que otros lo defienden como parte esencial de una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable. Es en este contexto donde la ciencia juega un papel fundamental, ofreciendo nuevas perspectivas y datos que contribuyen a enriquecer este diálogo permanente.

Europa, siendo el mayor productor mundial de vino, ocupa una posición central en este debate. Es en este continente donde se han levantado voces que critican el consumo de vino, argumentando sus efectos perjudiciales para la salud, sin distinción de la cantidad ingerida. Sin embargo, la comunidad científica, a través de diversos estudios y congresos, como el celebrado recientemente en Bruselas sobre "Consumo Moderado de Vino & Dieta Mediterránea", ofrece una visión más matizada y basada en evidencias.

El profesor Attilio Giacosa, un destacado gastroenterólogo y miembro del Comité Científico de Irvas, ha sido una voz importante en este debate. Según Giacosa, el consumo habitual y moderado de vino, integrado en una dieta saludable y a lo largo de la vida adulta, no solo es seguro sino que también puede ser beneficioso. Este punto de vista se apoya en la teoría de la "Curva J", que sugiere que un consumo moderado de vino puede reducir la mortalidad en comparación con quienes no consumen alcohol, mientras que el consumo excesivo tiene el efecto contrario.

Este concepto no es nuevo y ha sido objeto de discusión en la comunidad científica. Algunos estudios, como los publicados por la prestigiosa revista Lancet, han cuestionado la validez de la "Curva J", argumentando que no existe una cantidad segura de alcohol que pueda consumirse sin riesgos para la salud. Sin embargo, investigaciones más recientes han ajustado esta visión, reconociendo los beneficios de un consumo moderado de alcohol, especialmente en adultos mayores de 40 años, en relación con ciertas enfermedades.

A pesar de las evidencias que sugieren los beneficios de un consumo moderado de vino, la Organización Mundial de la Salud mantiene una postura cautelosa, recomendando no consumir alcohol. Esta discrepancia subraya la complejidad del tema y la necesidad de continuar investigando.

Más allá de la ciencia, el vino es un componente clave de varias culturas y economías, especialmente en países como Italia y Francia. Lamberto Frescobaldi, presidente de la Unione Italiana Vini y líder de una de las empresas vinícolas más importantes de Italia, subraya la importancia del vino como embajador del patrimonio europeo, destacando su contribución a la biodiversidad, la preservación del paisaje y la tradición. Frescobaldi también destaca el modelo de consumo moderado de vino en Italia, reflejando un compromiso con la promoción del consumo responsable.

El congreso de Bruselas no solo sirvió como plataforma para discutir los efectos del vino en la salud, sino también como un recordatorio de la importancia del sector vinícola para la economía y la cultura europeas.

Este debate sobre el vino y la salud es un ejemplo de cómo la ciencia y la cultura pueden entrelazarse, ofreciendo una visión más rica y compleja de nuestra relación con lo que bebemos. A medida que la ciencia avanza y nuestras sociedades evolucionan, la conversación sobre el vino, su lugar en nuestras vidas y su impacto en nuestra salud continúa, recordándonos la importancia de un enfoque equilibrado y basado en evidencias.

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