Claves para decidir la carta de vinos en hostelería

Úrsula Marcos

Viernes 29 de Abril de 2022

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Una cuarta parte de los clientes valoran la oferta vinícola como un factor clave en los restaurantes que eligen. Por lo tanto, la selección de vinos en hostelería es mucho más que un catálogo de opciones. A la hora de prepararla, ser conscientes de su importancia mercadológica puede suponer un punto diferencial respecto la competencia.

Frecuentemente, podemos atraer a un determinado público con una oferta que refleje una imagen de marca concreta. Así, por ejemplo, si preparamos comida ecológica, nuestras propuestas deben responder a ese carácter. En el caso de que el establecimiento sirva comida internacional, la carta de vinos ha de incluir opciones de diferentes países.

Sin duda, es un elemento de marketing determinante que debemos maridar con la selección de platos disponibles.

Cuestiones estratégicas sobre la carta de vinos en hostelería

Existen algunos factores decisivos, desde un punto de vista estratégico, que conectan el vino y la restauración. A continuación, enumeramos algunos de los principales:

  • Una selección prémium de vinos y un buen sumiller van de la mano. ¿De qué nos sirve una exquisita carta vinícola si los empleados no saben asesorar sobre ella? La imagen de marca quedará dañada si el decir y el ser no van de la mano.
  • La selección debe ser coherente con la ubicación del local. Si estamos en una zona vinícola reconocida, es imprescindible contar con algunos vinos de la tierra. Se pueden completar con otras propuestas, pero la región debe estar presente.
  • El maridaje es una cuestión adicional fundamental. Si vendemos marisco y pescados, los blancos deben tener una gran presencia. Si servimos carnes, brasas y asados, hemos de primar los tintos.
  • La amplitud de referencias es, en principio, recomendable. Los sumilleres siempre lo recomiendan. En la práctica, implica complicaciones en la gestión, el almacenamiento, el trato con los proveedores y la inmovilización de los activos. Así que hemos de seleccionarla cuando conocemos todas nuestras limitaciones.
  • El tique medio es una estupenda referencia del tipo de vinos que deberíamos incorporar. Si nuestro público se gasta poco, los vinos jóvenes serán más que suficientes. Si, por el contrario, nos frecuentan los comensales más sibaritas, vendrá bien contar con referencias top en nuestra carta.
  • La decisión de contar con vinos internacionales es, también, cuestión de marketing. Depende del tipo de comida que servimos y del target que nos visita. Así, si nuestro plato estrella son las crepes, tener algunos vinos franceses será una buena opción.
  • Los acuerdos comerciales con los proveedores son, asimismo, un aspecto referencial. Quizás, para poder contar con determinados vinos estrella tengamos que incorporar también otras referencias. Este encaje de bolillos tiene una doble dimensión. Si manejamos bien las negociaciones, podríamos acceder a proveedores más flexibles y atractivos.
  • La disponibilidad, por último, es otro factor decisivo. Lo que figura por escrito, tiene que estar disponible. Si nuestros clientes piden vinos que no hay, se quedarán frustrados. Por ello, el servicio y la frecuencia del reparto influyen mucho en cuál es la mejor selección de vinos posible.

Buenos consejos y criterios para decidir la carta de vinos

Variedad, adecuación, calidad, imagen de marca y disponibilidad son los atributos que deben guiarnos al determinar qué vinos ofrecemos. En este bloque queremos proporcionar algunas recomendaciones valiosas para acertar al definir y presentar una carta de vinos.

Seleccionar calidad

Es preferible tener menos opciones, pero buenas, que muchas mediocres. Tenemos la suerte de vivir en un país con bodegas maravillosas, ¡vamos a aprovecharlo! Además, los españoles amamos el buen vino. Debemos recordar que, sea cual sea la elección vinícola de un cliente, debe resultarle satisfactoria. Incluso en las botellas más baratas. La imagen del restaurante y la fidelidad de los clientes están en juego.

Actualizar las añadas

Conviene, y mucho, incluir este dato en la carta que presentamos, ya que, de lo contrario, estará incompleta. Esta información es importantísima para los verdaderos entendidos del vino que valoran este producto en sus restaurantes. Y, por ello, hay que darles lo que buscan. Para lograrlo, hemos de elegir un tipo de carta fácilmente actualizable.

Cuidar el diseño

¿De qué nos sirve tener vinos buenísimos si nuestra carta los desmerece y no invita a pedirlos? Los nombres con gazapos y las faltas de ortografía, el diseño no profesional, las fotos de mala calidad... Todo ello ayuda a desanimar al lector. Por lo tanto, tan importante es seleccionarlos bien como presentar de forma atractiva los productos. Ordenarlos por categorías, precios, procedencias y otros clientes también facilita las consultas y favorece una mejor elección.

Incluir variedad de precios

Incluso si apostamos por una carta reducida, es fundamental que contemplemos opciones distintas para cada público. El vino de la casa, como opción económica, y una alternativa prémium, de precio mayor, deben estar presentes en la oferta. Nos ayudará a no perder ventas y a tener satisfechos a todos los clientes.

La selección de vinos en hostelería es, en definitiva, una cuestión de capital importancia. Hemos de adecuarla al público, a nuestra marca, a nuestras circunstancias y al tipo de platos que servimos.

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