La problemática del vino para adaptarse a las nuevas generaciones

Viernes 05 de Marzo de 2021

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De acuerdo al último informe de Wine Intelligence, aunque el vino tradicional seguirá teniendo su cuota de mercado, existe actualmente nuevas oportunidades de negocio para los vinos que las bodegas no están aprovechando

La evidencia del último informe de Wine Intelligence "Opportunities for Low-and No-Alcohol Wine 2021" sugiere que existe una necesidad insatisfecha de los consumidores en cuanto a la nueva tendencia de opciones más saludables, si cabe, en el consumo del vino, así como nuevos sabores adaptados a los más jóvenes y elaboraciones más naturales.

"Las personas de todo el mundo, a través de múltiples culturas, parecen pensar en líneas similares cuando se trata de estilo de vida", señala Richard Halstead, cofundador y jefe de operaciones de la compañía, en el sitio web de la consultora. 

Estas necesidades las resume en tres palabras: salud, control y sabor. 

"Queremos beber cosas que sean mejores para nosotros, ya sea con menos calorías, más ingredientes «naturales» y menos dolores de cabeza. Queremos beber cosas que no nos hagan perder el control, ya sea porque valoramos este control por sí mismo o simplemente porque queremos evitar ser avergonzados en las redes sociales. Y, como era de esperar, queremos bebidas que tengan un sabor agradable e interesante y, en última instancia, genuinas para lo que son", explica Halstead.

Así, según los resultados del informe, esto no es una prioridad para los mayores de 55 años, pero si se trata de un objetivo claro para el mercado de los consumidores actuales de la generación Y (Millenials) y la generación Z. 

Este cambio de modelo supone un nuevo reto para los departamentos de marketing de las bodegas, en palabras Halstead: "Al relacionar estas necesidades de los consumidores con la categoría de vinos, vemos por qué la chispa de la oportunidad del vino con bajo contenido de alcohol o vino sin alcohol está luchando por convertirse en llama". 

Como muestran los datos de WI, las bodegas se encuentran ante el difícil reto de adaptarse, para este segmento de consumidores, a los vinos con bajo contenido de alcohol o sin alcohol, conservando la esencia del vino y manteniendo un sabor aceptable. Es decir, encontrar el equilibrio entre vinos de poca graduación, pero mucho sabor sin perder la identidad. Un reto que en otras bebidas, como la cerveza o las RTD (cócteles en lata listos para beber), han sabido adaptarse con una clara ventaja en el mercado.

Según el informe, este trabajo, que recae en los enólogos, va dando pasos poco a poco a fin de acercarse a estas necesidades de mercado, no obstante parece claro, a partir de los datos, que la categoría en su conjunto sufre una falta de acierto ya que "una proporción suficiente de productos en el mercado no pasa la prueba de sabor del consumidor", revela Halstead.

La disponibilidad también parece ser un problema, ya que los minoristas se muestran reacios a invertir mucho en la promoción de un producto que requiere una necesidad muy específica y, muy probablemente, un esfuerzo de venta mayor. Según el informe, este último factor ha sido especialmente agravado en los últimos 12 meses, "ya que la COVID-19 ha restringido tanto el horario de apertura de las tiendas minoristas especializadas como la inclinación de los compradores a detenerse e interactuar con el personal de ventas, negándoles la oportunidad de compartir sus gustos".

Con todo, Halstead, señala que "sacar el alcohol de la ecuación satisfará algunas necesidades, y esas necesidades pueden crecer con el tiempo, pero en el futuro previsible, la mayoría de los consumidores seguirán eligiendo vino 'estándar' la mayor parte del tiempo y optarán por la moderación que simplemente implica beber cantidades más pequeñas, con menos frecuencia".

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