Loidana: la frescura del Priorat

Javier Campo

Miércoles 15 de Abril de 2020

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Probablemente, el Priorat es una tierra que habla del vino con voz propia e inconfundible. Los terruños de pizarra confieren cualidades únicas reconocidas en todo el mundo. Su climatología y su geografía aportan una enorme diversidad en un pequeño espacio en el mapa.

No todos los vinos del Priorat son cortados por un mismo patrón. No todos son densos o de carácter potente. Una de las "magias" de la zona radica en su diversidad. Nuestro vino protagonista de hoy es una muestra viva de ello. Con todo el carácter, pero con toda la frescura.

Demos una pequeña pincelada, como Guinovart en su etiqueta, y conozcamos la bodega Marco Abella. Se halla ubicada en Porrera, un pequeño municipio al este de la DOQ y con marcada tradición vitivinícola.

Los antepasados de David Marco, actual propietario de la bodega, ya son viticultores desde 1497. A principio de los años 2000, David y Olivia se tiran al ruedo y construyen no solo la bodega sino un proyecto de vida que les hace abandonar una ingeniería y un despacho de abogacía para cambiarlo por el esfuerzo que supone trabajar la tierra en el Priorat.

En 2014 saltan a la fama con Clos Abella 2009 y lo catalogan como Mejor Vino del Mundo en Wine in China, aunque los reconocimientos ya empezaban a aflorar. Fue en 2007 cuando nace por primera vez Loidana.

Loidana es un vino elaborado con Garnacha y Cariñena (como no, en Priorat) y un pequeño porcentaje de Cabernet Sauvignon. Pasa 11 meses en barrica de roble francés. Como dice mi buen amigo Joan Ayra, el sumiller de la bodega, "expresa perfectamente el carácter del Priorat y, especialmente, de Porrera".

Visualmente tiene un precioso color picota. En nariz, los matices balsámicos tienen una especial preponderancia junto con las frutas rojas y negras. Al girarlo y abrirse, la vainilla y el cacao se mezclan con flores. En boca... Es delicioso. La fruta aquí se expresa sin tapujos. Muy fácil de beber, buena acidez y taninos agradables que provocan un final que pide un segundo sorbo.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos
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