Viernes 17 de Mayo de 2013
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El pasado martes 14 de mayo nos visito Pilar Heranz Sanchez Responsable de Marketing-Comunicacion en J.Vigas y Dolors Subira Gusso Directora del Departamento Técnico de J.Vigas en el club enológico de Almería, con la colaboración de Envinados asesoría enológica y enoturismo.
Nos mostraron en qué consiste su trabajo, y nos dieron una clase didáctica sobre detección de TCA en vino. Pero no solo eso, mostraron una gran profesionalidad y el por qué llevan 125 años haciendo corchos.
J. Vigas comenzó su andadura en 1887 fabricando tapones para champán en su centro de producción de Palafrugell. Es a partir de los años 50 cuando por cuestiones estratégicas se dedica a la manufacturación del tapón para vinos tranquilos. En 1995, con el objetivo de completar una gamma de productos que den un servicio integral al sector vinícola, introducen tapones aglomerados con discos y tapones 1+1. Actualmente la empresa produce 80 millones de tapones al año una cantidad que les permite el control de la materia prima y los procesos de producción, la calidad y el estudio de todo lo que hace referencia al complejo mundo del binomio vino-corcho. La filosofía de la empresa se apoya en el respeto de la tradición y de la experiencia, aplicación de las últimas tecnologías y una buena gestión de la calidad que les permiten la modernización y la mejora continua.
La empresa ha conseguido la certificación ‘Systecode Premium’ gracias a su política de mejora continuada que la ha convertido en la primera empresa española del sector en obtener esta certificación. El Systecode es un sistema de garantía de la calidad que certifica todo el proceso, desde la extracción hasta el producto final. Con este sistema de garantía se obtienen beneficios como una mayor prevención del TCA, controles de calidad muy exigentes y difusión de buenas prácticas en el sector. El Systecode Premium es un nivel más alto de exigencia que, además de aportar mayores garantías al mercado consumidor, premia la excelencia y la superación de las empresas corcheras.
Han sido dos días inolvidables, visitando bodegas, La Alpujarra y sus platos típicos, conversando, riendo, conociendo Almería, y por supuesto todo bien regado con vino de la tierra, siempre que estuvieran embotellados con corcho natural, claro.
Ha sido una experiencia de la que Envinados ha sacado una buena lección, las cosas bien hechas desde el principio tienen su fruto, quizás tarden un poco más, pero al final la recompensa viene multiplicada por dos.
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