Martes 18 de Agosto de 2026
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Kazajistán exigirá desde el próximo 1 de septiembre que toda la cerveza y las bebidas de cerveza producidas o importadas en botella de vidrio lleven un código Data Matrix. La medida forma parte del sistema nacional de marcado y trazabilidad que ya está en marcha en el país y que, según informa el Comité de Ingresos Estatales del Ministerio de Finanzas kazajo, suma más de 16.392 participantes comerciales registrados.
La obligación afecta a la producción, la importación, la distribución y la venta de cerveza. El código Data Matrix es una identificación digital impresa en cada unidad que permite seguir el recorrido del producto a lo largo de la cadena comercial. Con este sistema, las autoridades pueden comprobar qué se fabrica, qué entra en el país, cómo se mueve entre mayoristas y minoristas y en qué punto acaba vendiéndose.
El organismo kazajo comunicó el pasado 14 de agosto que el marcado en vidrio será obligatorio para todos los productos fabricados o importados a partir de esa fecha de entrada en vigor. La decisión amplía un calendario que ya había comenzado con otros formatos: los barriles están sujetos al sistema desde el 1 de febrero y las latas se incorporarán el próximo 1 de enero de 2027.
La norma incluye un periodo transitorio para las existencias sin marcar. La cerveza elaborada antes de la fecha que corresponda a cada formato podrá seguir vendiéndose durante un año natural. Eso permitirá dar salida al producto ya fabricado o ya introducido en el mercado antes de que la obligación entre en vigor en cada categoría de envase.
El cambio obliga a todos los operadores de la cadena a adaptar su funcionamiento. Productores e importadores deberán incorporar el código a cada botella de vidrio. Mayoristas y minoristas tendrán que registrar movimientos y ventas dentro del sistema oficial, además de transmitir la documentación comercial por vía electrónica. En la práctica, el marcado no se limita a una etiqueta más en el envase, sino que exige que cada operación quede reflejada en la plataforma de trazabilidad.
El Ministerio de Finanzas vincula esta extensión del sistema al control del mercado informal. La lógica de este tipo de herramientas es que cada unidad identificada digitalmente deja rastro desde el origen hasta el punto de venta, lo que dificulta la circulación de mercancía fuera de los canales declarados y facilita las comprobaciones fiscales y aduaneras.
La cifra de más de 16.392 registros ofrece una idea del alcance administrativo de la medida, aunque no equivale al número de cerveceras activas en el país. El propio Comité precisa que ese total reúne a distintos participantes de la cadena comercial, por lo que incluye perfiles diversos, desde fabricantes e importadores hasta distribuidores y establecimientos de venta.
El calendario escalonado por tipos de envase permite ver cómo quiere aplicar Kazajistán el sistema. Primero lo hizo con los barriles, después lo llevará a las botellas de vidrio y, por último, a las latas. Esa secuencia da margen a las empresas para ajustar procesos de etiquetado, lectura de códigos, intercambio de datos y archivo electrónico de documentos, aunque el organismo no ha detallado qué inversión exigirá esa adaptación.
Tampoco ha precisado cuántos litros de cerveza quedarán sometidos a la nueva obligación ni qué peso tiene el producto importado dentro del segmento afectado por el marcado en vidrio. Esos datos serían útiles para medir el alcance económico de la decisión, en especial para las empresas que venden cerveza extranjera o trabajan con varios formatos de envase dentro del mercado kazajo.
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