Miércoles 02 de Septiembre de 2026
El vino ha perdido peso en el mercado del alcohol en Nueva Zelanda desde 2020. Las estadísticas de Stats NZ para el año terminado en junio de 2026 sitúan su cuota en el 19,9% del alcohol disponible para consumo, frente al 23,3% registrado en 2020. Son 3,4 puntos porcentuales menos y una reducción relativa del 14,6% en su participación dentro del mercado.
La caída se produce, además, en un mercado más pequeño. El consumo total de alcohol por habitante bajó hasta 6,98 litros de alcohol puro en el año terminado en junio de 2026, el nivel más bajo de la serie, según Stats NZ. La misma fuente lo sitúa en torno a un tercio por debajo de 2011.
Esa combinación cambia la lectura del dato. No se trata solo de que los neozelandeses beban menos en conjunto, sino de que el vino ocupa ahora una porción menor del alcohol disponible para consumo que hace seis años. Mientras tanto, la cerveza apenas varió: pasó del 59,8% en 2020 al 59,7% en 2026. La parte que pierde el vino la recogen los espirituosos, que son la categoría que gana presencia en la mezcla del mercado.
Las cifras colocan a Nueva Zelanda entre los países de la OCDE con menor consumo de alcohol por habitante, de acuerdo con la comparación internacional más reciente citada por el sector cervecero del país. En ese entorno de menor consumo, la estabilidad de la cerveza contrasta con el retroceso del vino, que cede terreno no solo en términos absolutos dentro de un mercado más reducido, sino también en cuota frente a otras bebidas.
Los datos fiscales aportan otra referencia sobre la posición del vino en ese mercado. La información de impuestos especiales y derechos de importación obtenida de NZ Customs por la Brewers Association of New Zealand sitúa en torno a dos tercios la parte del vino gravado que procede de producción nacional. En los espirituosos ocurre lo contrario: el 59% de la recaudación por impuestos especiales de esa categoría se generó con producto importado. En la cerveza, el 85% de la recaudación correspondió a producto elaborado en Nueva Zelanda.
La evolución del vino se aprecia con más claridad al compararla con la del conjunto del mercado. Si en 2020 representaba cerca de una cuarta parte del alcohol disponible para consumo, en 2026 se queda por debajo de una quinta parte. Esa pérdida de 3,4 puntos no equivale a 3,4% menos, sino a 3,4 puntos porcentuales dentro de la mezcla del mercado. Medido sobre su posición inicial, el retroceso es del 14,6%.
Dylan Firth, director ejecutivo de la Brewers Association of New Zealand, afirmó al valorar las cifras que el mercado del alcohol en el país es ahora más pequeño y que la cerveza mantiene su posición en ese escenario. Su lectura se centra en la solidez de la cerveza, pero los mismos datos dejan ver otro movimiento: el vino ya no tiene el peso que tenía al comienzo de la década dentro del consumo disponible.
La serie publicada por Stats NZ mide la cuota de cada categoría dentro del alcohol disponible para consumo, no las ventas en dinero ni el precio medio. Por eso, el descenso del 14,6% debe leerse como una pérdida de participación relativa del vino en el mercado neozelandés del alcohol, y no como una caída equivalente en litros físicos de vino o en número de botellas vendidas.